Viernes, 15 de diciembre de 2006

El temor al fracaso
Jhon Maxwel


La primera tormenta interna es: el temor al fracaso.


Hacemos todo menos aceptarlo. Por aceptaci?n no quiero decir resignaci?n y apat?a. Quiero decir entendimiento que el fracaso es un paso necesario hacia el ?xito. El hombre que nunca cometi? una equivocaci?n nunca hizo nada.
Me gusta leer las vidas de los grandes hombres. Una realidad constante en todos es que experimentaron fracasos. En efecto, la mayor?a de ellos comenzaron siendo fracasos.
Cuando el gran pianista polaco Ignace Paderewsky decidi? estudiar piano, su profesor de m?sica le dijo que sus manos eran demasiado peque?as para dominar el teclado.
Cuando el gran tenor italiano Enrico Caruso present? su solicitud para aprender canto, el maestro le dijo que su voz sonaba como el viento que silbaba por la ventana.
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Henry Ford olvid? poner una marcha de reversa en su primer carro.
Thomas Edison gast? dos millones de d?lares en una invenci?n que demostr? ser de poco valor.
Muy pocos lo hicieron bien la primera vez. Fracasos, repetidos fracasos, son las huellas que hay en el camino hacia el ?xito. La vida de Abraham Lincoln demostr? que la ?nica vez en que no se fracasa es cuando se hace algo y da resultado. Podemos y debemos ?caer? e irnos de bruces hacia el ?xito.


Aceptar el fracaso en el sentido positivo, es algo efectivo cuando usted cree que el derecho a fracasar es tan importante como el derecho a triunfar. Me gusta el clima de San Diego m?s que a los nativos del Sur de California. ?Por qu?? Porque viv? en Ohio y experiment? el invierno de 1978, para no mencionar unos cuantos m?s. La mayor?a de las personas rara vez valoran su buena salud, hasta que no se enferman. El experimentar los problemas nos da un gozo m?s grande
en nuestro progreso si aceptamos el fracaso como un proceso importante para llegar a nuestra meta.
Es imposible triunfar sin sufrir. Si tiene ?xito y no ha sufrido, es que alguien ha sufrido por usted; y si est? sufriendo sin tener ?xito, tal vez alguien tendr? ?xito por usted. Pero no hay ?xito sin sufrimiento.

Tertuliano, un apologista del segundo siglo, se refiri? al asunto de sobrevivir, durante los primeros a?os de la historia de la iglesia. Algunos cristianos hac?an ?dolos como profesi?n. Cuando habl? con ellos le dijeron: ?Debemos vivir?. Tertuliano les devolvi? la pregunta: ??Deben ustedes vivir?? ?Cu?l era su punto de vista? Que es m?s importante obedecer a Dios que preocuparse de sobrevivir.

Tal vez las palabras de William Arthur Word nos animar?n a no pensar en ?sobrevivir? y por eso perder nuestro temor de fracasar:

Si usted es sabio, olv?dese de la grandeza. Olvide sus derechos, pero recuerde sus responsabilidades. Olvide sus inconveniencias, pero recuerde sus bendiciones. Olvide sus propios logros, pero recuerde su deuda con los dem?s. Olvide sus privilegios, pero recuerde sus obligaciones. Siga los ejemplos de Florence Nightingale, de Albert Schweitzer, de Abraham Lincoln, de Tom Dooley, y olv?dese de la grandeza.
Si es sabio, se lanzar? a la aventura. Recuerde las palabras del General Douglas MacArthur: ?No hay seguridad en esta tierra. Solamente oportunidad?. Vac?e sus d?as en busca de seguridad; ll?nelos con una pasi?n por el servicio. Vac?e sus horas de ambici?n de reconocimiento; ll?nelas con la aspiraci?n de logros. Vac?e sus momentos de necesidad de entretenimiento; ll?nelos con el anhelo de creatividad.
Si es sabio, se perder? en la inmortalidad. Pierda su cinismo. Pierda sus dudas. Pierda sus temores. Pierda su ansiedad. Pierda su incredulidad. Recuerde estas verdades: Un hijo debe olvidarse pronto a s? mismo para ser recordado. Debe vaciarse a s? mismo para descubrir un yo m?s lleno.
Debe perderse a s? mismo para encontrarse. Olv?dese de la grandeza. L?ncese a la aventura. Pi?rdase en la inmortalidad.

Corra el riesgo. Trepe y s?base a la rama donde est? el fruto. Muchas personas est?n todav?a abrazadas del tronco del ?rbol, pregunt?ndose por qu? no reciben el fruto de la vida. Muchos l?deres potenciales nunca lo logran porque se quedan atr?s y dejan que otro corra el riesgo. Muchos receptores potenciales nunca recibieron nada porque no dieron un paso fuera de la multitud y lo pidieron. Santiago nos dice: ?No tenemos porque no pedimos?. En realidad no pedimos porque tememos el rechazo. Por eso no corremos el riesgo.

Re?r es correr el riesgo de parecer tonto.
Llorar es correr el riesgo de parecer sentimental.
Acercarse a otro es correr el riesgo de involucrarse.
Demostrar sus sentimientos es correr el riesgo de demostrar su verdadero yo.
Poner sus ideas, sus sue?os, delante de la gente es correr el riesgo de perderlos.
Amar es correr el riesgo de no ser amado.
Vivir es correr el riesgo de morir.
Esperar es correr el riesgo de desesperar.
Tratar es correr el riesgo de fracasar.
?Autor desconocido

Pero se debe correr el riesgo, porque el mayor peligro de la vida es no arriesgar nada. La persona que no arriesga nada no hace nada, no tiene nada y no es nada. Puede evitar sufrimiento y dolor, pero no puede aprender, crecer, sentir, cambiar, amar, vivir. Encadenado por estas certezas, es esclavo, ha perdido su libertad.

El temor al fracaso se aferra de aquellos que se toman demasiado en serio. Mientras crecemos, pasamos mucho tiempo preocup?ndonos de lo que el mundo piensa de nosotros. Cuando llegamos a la madurez nos damos cuenta que el mundo ni se fij? en nosotros todo el tiempo que nos preocupamos. Hasta que aceptemos que el futuro del mundo no depende de nuestras decisiones, no olvidaremos las equivocaciones pasadas.

La actitud es el factor determinante respecto a si nuestros fracasos nos edifican o nos aplastan. La persistencia de una persona que se topa con un fracaso es una se?al de una actitud saludable. ?Los ganadores no renuncian! El fracaso se vuelve devastador y hace que nuestra actitud se estrelle, cuando renunciamos. Aceptar el fracaso como final es ser finalmente un fracaso.

Todos los que est?n dentro del rango de los arcos dorados conocen el ?xito de los restaurantes McDonalds. Los ejecutivos de esta franquicia siguieron una norma que dec?a: ?Insiste. Nada en el mundo puede tomar el lugar de la persistencia. No lo har? el talento; nada en el mundo es m?s com?n que hombres de talento sin ?xito. El genio no lo har?; el mundo est? lleno de ruinas educadas. Solamente la persistencia y la determinaci?n son omnipotentes?.

Una clave para fortalecerse en tiempos de fracaso es mirar a nuestro Creador y nuestro principal motivador.

Quise traer aqui esta parte de un libro magnifico "Actitud de Vencedor" de John Maxwell que pueden descargar gratuitamente en:http://ar.groups.yahoo.com/group/Pensamientosdelcorazon/



Tags: El temor al fracaso, Actitud de vencedor, Jhon Maxwel

Publicado por carmenlobo @ 10:10  | Psico - Filo
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