Viernes, 01 de diciembre de 2006

Jos? Balza

1
La observaci?n es previa al acto de observar. Constituye una br?jula inconsciente que dirige nuestra atenci?n: su impulso debe surgir en cada persona antes del nacimiento. De modo que, siempre, al dirigir un marcado inter?s hacia algo estamos ejercitando toda una historia personal.

2
El clima, el paisaje donde nacemos, el v?nculo f?sico y an?mico con nuestros padres y amigos va creando esa oscura linterna que orienta las acciones.
Percibir, atender, actuar: formas encadenadas que revelan lo m?s hondo de nuestra conducta. es decir: el gusto, el deseo, los afectos, el erotismo. No hay una mirada o un comentario que no escondan el t?nel de nuestra personalidad.

3
Observar es un gesto involuntario e imperceptible, tambi?n el resultado de una estricta vigilancia. En el primer caso, procedemos instintivamente: la acci?n de observar nos convierte en gato, en lince, en ?guila, en viento.
En el segundo, observar es una decisi?n, que puede estar impulsada por la pasi?n (los celos) o por un estricto control intelectivo (un experimento cient?fico).

4
La vida se nos va en observar: de todo cuanto so?amos realizar (a diario) s?lo tiene cabida en la realidad un porcentaje m?nimo. Aun el m?s exitoso negociante queda en deuda con sus aspiraciones.

5
Para poder atravesar lo cotidiano observamos de manera involuntaria. Mil factores nos llaman en cada instante. De manera milagrosa los vislumbramos a todos, como nebulosas, pero vivimos al detenernos en uno, al detectar o utilizar alguno de esos elementos.

6
Nada hay m?s rico que un minuto. Nunca podr?amos abarcarlo por completo. y sin embargo la existencia se prolonga por a?os. tomamos de la realidad y del contacto con ella s?lo fragmentos ?nfimos. Esos destellos constituyen el destino.

7
Quiz? gozamos o soportamos la vida por el extra?o juego entre lo que realmente percibimos, tomamos e interpretamos, y el vasto universo que escapa, que es de otro.

8
De all? que observar sea el soporte para nuestra vida diaria. es el hilo que conduce conductas y finalidades. Todo consiste en seleccionar el mundo, esa parte del mundo que nos corresponde o que somos nosotros.

9
Dentro de lo instant?neo, observar constituye la eternidad. porque al cumplirse, fija nuestro presente.

10
Las cosas, los objetos, desaf?an al observador: son superiores en su neutralidad. en cambio, otro observador nos resta, quita algo de lo que creemos ser para transformarnos en parte de sus im?genes.

11
Hay estados superiores de observaci?n: cuando hemos olvidado.

12
Por muy fiel que sea la observaci?n de uno mismo, siempre nos enga?amos. Pero el rayo observante que ha realizado esa acci?n no se enga?a: nuestra verdad profunda se afirma a medida que nos elude.

13
La presencia del otro, de los otros, pone en relaci?n una de esas interpretaciones err?neas con las otras, ajenas. de este malentendido brotan la fama, el chisme, la hipocres?a.

14
En la comunicaci?n rara del rayo observante de cada ser con el del otro, parpadea n?tida nuestra verdad profunda.

15
Observar es tambi?n el camino m?s breve hacia la felicidad. Sobre todo cuando se cumple ante el cuerpo amado, el paisaje buscado, la tarea, la obra de arte.

16
El otro grado de placer depende de nuestra capacidad para lanzarnos hacia el pensamiento y sus resonancias. Es la observaci?n activa y desmesurada ante una teor?a, un verso, una f?rmula matem?tica.

17
Toda observaci?n es inocente: no sabe a donde va ni lo que busca. La inocencia nos mueve dentro del mundo, hasta que sabemos lo que deseamos.

18
El verdadero sosiego ?nicamente arriba despu?s de que haya igualdad entre nuestra observaci?n y lo observado. resultado dif?cil.

19
La curiosidad: un grado imprescindible en la conducta del observador.

20
Tambi?n el vicio es la apoteosis de la observaci?n.

21
Hay una tercera v?a para la observaci?n: aquella que realizamos sobre nosotros mismos. esto puede convertirse en la complacencia de la estupidez, en el conformismo, la autocr?tica, la rebeld?a, la soberbia, el ascetismo.
Es -asimismo- una v?a hacia lo infinito.

22
La observaci?n interior ejercita extraordinarios procesos de conocimiento, de comparaci?n, de soledad. Puede conducir al absurdo, al misticismo, a la locura, al arte. Es la flecha secreta que porta todo creador.

23
No se vislumbra lo sublime sin que se fusionen en nosotros todos los modos de la observaci?n.
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Jos? Balza


Jos? Balza (Delta del Orinoco, 1939) es uno de los escritores venezolanos m?s importantes del siglo XX y XXI.
Public? su primer libro en 1965, a los 26 a?os de edad. Es profesor de la Universidad Central de Venezuela y recibi? el Premio Nacional de Literatura en 1991.
Entre sus libros destacan: Marzo anterior (1965), Largo (1968), Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar (1974), D (1977); y los libros de cuentos Un rostro absolutamente (1982) y "La mujer de espaldas" (1968). Todos sus libros han sido publicados por Monte ?vila Editores y recientemente la novela Medianoche en video: 1/5 fue publicada por el Fondo de Cultura Econ?mica de M?xico.
En el a?o 2004, Jos? Balza public? en la editorial espa?ola P?ginas de Espuma, el volumen "Caligraf?as", que recoge su creaci?n cuent?stica entre 1960 y la actualidad.



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Publicado por carmenlobo @ 10:44  | Latinoamerica
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