Jueves, 30 de noviembre de 2006
Carmen Posadas


Cuando estoy aburrida, con la neurona plana, y me apetece leer algo estimulante, recurro al semanario The Economist, nacido, como saben, hace m?s de 150 a?os. Despu?s de un tiempo de distanciamiento, debido a su cerril defensa de la guerra del se?or Bush contra Irak, he recobrado la costumbre de leerlo y as? he vuelto al placer de sumergirme en un torrente de ideas pol?ticamente incorrectas, de pensamientos laterales, cenitales, distintos, en definitiva. Aunque de un ideario claramente liberal, en el sentido europeo del t?rmino, sus en su mayor?a an?nimos periodistas siempre son capaces de darle la vuelta a los hechos para hacernos pensar mas all? de la noticia y del d?a a d?a. Ejemplo: hace unos meses, uno de sus editoriales hablaba de los horizontes de la ciencia m?dica y especulaba con la posibilidad de que en el futuro se consigan erradicar todas las causas de envejecimiento y muerte por enfermedad. Seg?n sus c?lculos, en este caso la esperanza de vida de un ser humano ser?a de unos 2.000 a?os, que es el tiempo medio que una persona tardar?a en tener un accidente mortal de necesidad. El editorialista continuaba describiendo los efectos devastadores que esto podr?a suponer para cosas como el equilibrio medio ambiental y nuestro ya maltrecho sistema de pensiones, pero yo ya no me enteraba de nada. ?2.000 a?os!, me repet?a con la mirada perdida en el infinito. ?D-O-S M-I-L A-?-O-S! Un sudor fr?o me recorri? el cuerpo. Como buena hija (postiza) de la generaci?n del flower power, de peque?a me parec?a que no ten?a sentido vivir m?s all? de los treinta. Con el tiempo, precavidamente, he ido reconcili?ndome con el paso del calendario y retrasando el momento propicio para entregar mi alma al Se?or, pero nunca he sido muy partidaria de ser la ?ltima en dejar la fiesta. Prefiero estar el tiempo suficiente para hacer en esta vida aquellas cosas que me gustan, ver a alg?n nieto crecer y esas cosas; no durar por durar.

?Dos mil a?os! Cuando en el colegio me dec?an que, seg?n la Biblia, Matusal?n hab?a vivido 969 a?os, me pasaba las noches en blanco pensando c?mo ser?a una vida tan interminable. La profesora de religi?n se encarg? de agravar mi insomnio: aqu?l no era un caso aislado. La mayor?a de los patriarcas b?blicos hab?an muerto con edades similares: Malahaleel, 895; Enos, 905; Cainan, 910; Jaled, 962 (una muestra m?s de que ser segundo no sirve para pasar a la posteridad: s?lo por siete a?os no estamos diciendo ?m?s viejo que Jaled?). La mayor?a hab?a empezado a tener hijos con ciento y pico, y No? se enfrent? a la movida de encerrarse con no s? cu?ntos animales en un arca con 600 tacos. Para que luego hablen de la vitalidad de los pensionistas de nuestros d?as. Durante esas noches en vela, me imaginaba c?mo ser?a esa existencia expandida: en el colegio hasta los 60, durmiendo con mi hermana un siglo m?s, no me casar?a hasta los 120?

?Dos mil a?os!, ahora este art?culo de The Economist me ha devuelto al presente aquella pesadilla, pero multiplicada al menos por dos. Imag?nense encontrarse en un avi?n con un se?or que nos contara que fue compa?ero de clase de Jesucristo o jefe de la guardia pretoriana de Ner?n. No s? c?mo estar?n ustedes de autoestima, inteligencia emocional y esas cosas, pero yo no me veo conviviendo con mis paranoias dos milenios m?s o d?ndole la paliza al parroquiano de un bar de una estaci?n orbital de Plut?n sobre lo bien que se viv?a en la Tierra en 2006, justo antes de lo del deshielo de los casquetes polares. Para que no me llamen ustedes nihilista, la ?nica soluci?n que se me ocurre es la de aquel anuncio de coches de hace un par de a?os en el que dos amigos intercambiaban sus cabezas por correo. Ser?a como ir al videoclub: esta semana me alquilo la cabeza de Zapatero; la semana que viene, la de Rajoy; la otra, la de Nelson Mandela, y termino el mes con Evo Morales, a ver qu? piensan. Bien mirado, en ese plan los dos mil a?os se me podr?an hacer m?s cortos (o morir del susto, y as? abreviamos).




Publicado por carmenlobo @ 9:41
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