S?bado, 11 de noviembre de 2006


Oxitocina: la hormona del amor materno

Mario Caba

El concepto de conducta afiliativa se refiere a las conductas sociales que fomentan la cercan?a entre los individuos, El universo de conceptos que incluye esta definici?n es enorme: desde algunos fen?menos conductuales, como la conducta maternal, susceptible de ser minuciosamente analizada desde el punto de vista fisiol?gico, hasta conceptos complejos como el amor, pr?cticamente exclusivos de nuestra especie. Pero, ?existen bases biol?gicas que unifiquen en general las conductas afiliativas? La respuesta es s?, y la hormona oxitocina es una de ellas. Su importancia es tal que ha sido llamada ?la hormona del amor?.


Acciones cl?sicas de la oxitocina
La oxitocina ?a la que en lo sucesivo denominar? OT? es un p?ptido, esto es, una cadena de nueve amino?cidos que se sintetiza en el sistema nervioso y en otros tejidos del cuerpo. Hace aproximadamente cincuenta a?os, se estableci? que en una regi?n del cerebro de los mam?feros, llamada hipot?lamo, existen c?lulas nerviosas encargadas de sintetizarla, y que la liberan despu?s en la gl?ndula hip?fisis hacia el torrente sangu?neo. Las c?lulas que la producen se denominan neuronas oxitocin?rgicas, y en virtud de que su producto, la OT, alcanza el torrente sangu?neo, se le considera como una hormona.
Es a trav?s del sistema circulatorio que alcanza dos de los tejidos sobre los que ejerce principalmente su acci?n: el ?tero y la gl?ndula mamaria; en el ?tero la OT es necesaria durante el parto, y en la gl?ndula mamaria es esencial para que libere leche durante el amamantamiento; esto es, la lactancia, la caracter?stica m?s distintiva de los mam?feros, ser?a imposible sin la OT. Estas son las acciones que se consideran ?cl?sicas? de esta hormona. Existe un enorme caudal de conocimientos sobre ella, tanto desde el aspecto de investigaci?n b?sica como aplicada ya que, por ejemplo, se le utiliza com?nmente en la pr?ctica veterinaria.
El objetivo de este manuscrito es enfocar la atenci?n sobre otras funciones ?no cl?sicas? de esta hormona, particularmente sobre el efecto que tiene en la madre y en su progenie para establecer la relaci?n afiliativa m?s caracter?stica de los mam?feros: el v?nculo entre la madre y su infante.



?Nuevas? funciones de la OT
La idea de las acciones no cl?sicas de la OT comenz? a gestarse en 1979, cuando se demostr? que las neuronas oxitocin?rgicas no s?lo secretaban este p?ptido al torrente sangu?neo, sino que tambi?n lo conten?an y liberaban en las terminales sin?pticas de las neuronas, lo que significaba que, adem?s de funcionar como una hormona, lo hac?a como un neurotransmisor. Neurotransmisores son la acetilcolina y la norepinefrina, entre otros, pero nunca se pens? que un p?ptido como la OT se agregara a la lista. Para que una hormona o un neurotransmisor ejerza su acci?n en un tejido se necesita que posea lugares de reconocimiento espec?fico para dicha sustancia, los cuales se denominan receptores.
Tanto el ?tero como la gl?ndula mamaria los poseen en abundancia, y la existencia de terminales nerviosas de OT implica que tambi?n hay receptores dentro del cerebro. Efectivamente, se demostr? su existencia en muchas regiones de este ?rgano. Y no s?lo eso: se comenz? a demostrar su funcionalidad. De nueva cuenta, como ocurre generalmente en la ciencia experimental, las investigaciones hechas con animales aportaron las evidencias.
Conducta maternal y OT Partiendo del razonamiento de que durante el parto se produce una liberaci?n masiva de OT, el doctor Kurt Pedersen, de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, propuso que probablemente la OT, adem?s de liberarse en el torrente sangu?neo, pudiera tambi?n secretarse dentro del cerebro; bas?ndose en la observaci?n anat?mica ya se?alada de que abundantes terminales nerviosas en su interior contienen OT, Pedersen se pregunt? qu? funci?n desempe?aban. Propuso que probablemente se relacionaban con el inicio de la conducta maternal.
Experimentos hechos con ratas blancas de laboratorio confirmaron su teor?a. Cuando las ratas no est?n embarazadas ni lactando, evitan ?aborrecen? a los cr?os, tanto que incluso se los comen. La hembra tiene que pasar por el per?odo de embarazo para que esta conducta cambie, de tal manera que antes del parto, si se le proveen cr?os, puede llegar a aceptarlos; esto es, necesita aproximadamente veinte d?as para volverse maternal.
La OT provoc? el mismo efecto en s?lo una hora. Pedersen inyect? OT en los ventr?culos cerebrales e indujo conducta maternal en ratas v?rgenes. Lo sorprendente de este descubrimiento fue que la conducta de rechazo de las ratas v?rgenes hacia los cr?os cambi? dr?sticamente en corto tiempo despu?s de la administraci?n de la OT. Las ratas, que una hora antes eran can?bales, se transformaron en madres amorosas por la acci?n de una hormona.
A partir de ese momento, la OT qued? ligada a la conducta maternal, no s?lo en las ratas, sino probablemente en todos los mam?feros, ya que numerosos experimentos realizados con borregas, conejas, hembras del rat?n y algunos marsupiales han confirmado tal relaci?n.
Y no es que no haya estado ligada anteriormente, ya que no hay algo m?s maternal que una madre amamantando a su progenie, sino que ahora se piensa que la OT, adem?s de participar en la gl?ndula mamaria para la salida de la leche, tambi?n act?a en el cerebro de la madre para aceptar al cr?o. Recientemente se ha descubierto que los efectos de la hormona van mucho m?s all? de ejercer una acci?n en la madre, pues parece que tambi?n ejerce efectos en el cr?o, asociados tambi?n al aspecto afiliativo.



La oxitocina en los cr?os
Durante la d?cada pasada, se descubri? que la aplicaci?n de masajes y la estimulaci?n de algunas regiones ?particularmente el ?rea genital? induce la liberaci?n de OT en el plasma sangu?neo. La evidencia experimental se obtuvo inicialmente al analizar la conducta maternal de la rata, la cual ha sido el modelo por excelencia para el estudio de tal conducta. La base de estos estudios es el contacto f?sico que se establece entre la hembra y sus cr?as.
La madre frecuentemente lame los genitales de sus cr?os para provocarles la micci?n, toda vez que las cr?as muy peque?as son incapaces de orinar por s? mismas. Pero hay asimismo frecuente contacto f?sico durante el amamantamiento, pues los cr?os, adem?s de recibir los lamidos en sus genitales, mantienen un estrecho contacto f?sico, particularmente de su vientre con el de la madre. La doctora Kerstin Uvnas-Moberg, del Instituto Karolinska de Suecia, ha encontrado que tales contactos liberan OT en los cr?os, y que ?sta funciona como un agente que combate el estr?s, disminuye la presi?n sangu?nea y la frecuencia cardiaca y promueve el crecimiento de los infantes.
En resumen, postula que ocurren beneficios tanto f?sicos como mentales en el cr?o y en la madre, form?ndose una interacci?n social positiva. Las consecuencias finales son el establecimiento de un fuerte v?nculo entre la madre y su cr?a, cuyas repercusiones van m?s all? de los efectos fisiol?gicos mencionados ya que estimulan un perdurable lazo afiliativo entre dos organismos. Con base en estos experimentos hechos en animales, surge la pregunta de si se han demostrado acciones similares de la OT entre los humanos.



Oxitocina, la ?hormona del amor?
Desde la antig?edad el hombre ha utilizado el masaje corporal, de tal manera que existen t?cnicas ancestrales de masaje en las culturas asi?ticas.
Estudios de laboratorio llevados a cabo con seres humanos en la d?cada pasada han demostrado que el masaje corporal reduce la ansiedad y disminuye el nivel de las hormonas relacionadas con el estr?s. Claro est?, tambi?n se encontr? que aumenta los niveles de OT en el plasma. Estos descubrimientos aportan una base fisiol?gica a esos fen?menos que durante siglos se sabe que tienen efectos ben?ficos sobre las personas y nos hacen pensar en el papel central que desempe?a la estimulaci?n mutua para establecer y reforzar las relaciones afectivas, sobre todo si tambi?n tenemos en cuenta que se ha demostrado tanto en los animales como en los humanos que las relaciones sexuales producen una liberaci?n masiva de OT.
De manera general, se considera que la OT ejerce efectos positivos sobre los organismos, que participa en el establecimiento de los v?nculos afiliativos, y ha quedado plenamente demostrado, tanto en los animales como en los seres humanos, que el contacto f?sico provoca su liberaci?n. Se cree que debe actuar en el cerebro para ejercer su efecto; sin embargo, poco se sabe de su mecanismo de acci?n o del sitio en el que act?a.
El mayor avance que se ha alcanzado sobre ese mecanismo de acci?n se ha logrado gracias a estudios realizados en diferentes especies de ratones de campo del g?nero Microtus. Las especies de este g?nero exhiben una amplia gama de organizaci?n social, que va desde aquellas especies que tienen pocos cuidados hacia sus cr?as y que son promiscuas ?es decir, que tienen varias parejas sexuales?, hasta especies en la que ambos padres cuidan a aqu?llas, que son mon?gamos ?esto es, que mantienen una sola pareja sexual? y que de hecho forman una familia estable. Algunos detallados estudios de laboratorio han demostrado que dichas diferencias en la organizaci?n social se correlacionan con pautas espec?ficas de distribuci?n de los receptores de OT y de una hormona similar llamada vasopresina, lo que proporciona una base morfol?gica para estudiar el efecto de la OT en el cerebro. Por ejemplo, las especies mon?gamas y altamente parentales tienen abundantes receptores de OT en ?reas cerebrales asociadas a las denominadas ??reas de recompensa del cerebro?, involucradas en la reacci?n hacia los est?mulos placenteros.
En estudios de laboratorio con conejos en la Universidad Veracruzana hemos encontrado que los conejitos tienen una activaci?n de sus neuronas de OT durante el amamantamiento. Pero no s?lo eso: la estimulaci?n mec?nica de su ?rea genital con un pincel tambi?n provoca la activaci?n de dichas neuronas. La coneja no est? por lo com?n en contacto con sus cr?os, a quienes solamente se acerca durante un periodo de alrededor de cuatro minutos cada d?a, y solamente para amamantarlos. Descubrimos que justo antes del amamantamiento el sistema oxitocin?rgico no muestra activaci?n, pero los cuatro minutos de contacto con la madre son suficientes para provocar una intensa activaci?n del mismo. Encontramos tambi?n que buena parte de la activaci?n se debe a la ingesti?n de leche en s? misma; no obstante, la sola manipulaci?n del ?rea genital es suficiente para activar de la misma manera el sistema.
Al tratar de encontrar una explicaci?n a este fen?meno, descubrimos esta relaci?n entre la OT, el masaje y, en general, el contacto f?sico y los v?nculos afiliativos. Es importante puntualizar que si bien la OT es indispensable para los efectos mencionados, no act?a sola, pues participan muchos otros neurotransmisores y hormonas, como las endorfinas y las catecolaminas, adem?s de la ya mencionada vasopresina, entre otras sustancias qu?micas. Estamos actualmente observando un r?pido avance en la comprensi?n de las bases fisiol?gicas de la afiliaci?n. Hace veinte a?os eso era impensable, ya que este tema se consideraba ?nicamente desde el punto de vista de las ciencias sociales. Los experimentos que realizamos con conejos aportan evidencias que, esperamos, contribuyan para entender mejor esas bases fisiol?gicas de un fen?meno que nos afecta tanto en lo individual como en nuestro desempe?o en la sociedad.



Para el lector interesado Recomiendo el siguiente libro, que contiene una revisi?n exhaustiva de las bases biol?gicas de las conductas afiliativas y sus trastornos: C.S. Carter, I.I. Lederhendler y B. Kirkpatrick (eds.) (1997): ?The integrative neurobiology of affiliation?. Annals of the New York Academy of Sciences, vol. 807. Nueva York, NY.





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Publicado por carmenlobo @ 10:56  | Psico - Filo
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