Primero dije lo invisible, que se quebró de miedo,
caminé por el falso orificio en medio de la niebla,
anduve cerca de la extenuación,
lejos del mar, herido por un grito,
por el lento paisaje de dos lenguas
con su garganta débil anegando mis manos
de fría redención.
He sido, he nacido,
he renacido en sueños como el ciego
ausente ante el parto de sus ojos.
Traigo la humedad entre mis dedos,
traigo mañana impura, la tierra del destello
que camina hacia el sol con pasos inclinados,
ardiendo en el jardín, secreto diente
contra el caparazón de la belleza,
dejo entrar la luz, así la luz se vea
y se vea a sí misma abandonarse,
resbalar en su lecho vacío,
irrumpir en la casa vacía.
He visto descender los animales
en la sagrada inscripción del mediodía,
en el paisaje bífido del sueño
todos inocentes, todos inocentes
manaban un ejército de espadas,
divididos por fuego
aquellos que no escuchan, aquellos que padecen
Carmen Lobo una argentina en Paris.
Deseo compartir palabras que diseñan: formas, paisajes, colores, sueños...
Todo aquello que nos ayude a reflexionar sobre la vida.
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