Lunes, 21 de agosto de 2006

El mir?n
Teresa Viejo
Junio 2006


Con el transcurso de los d?as aquel oc?ano se hac?a m?s inmenso, menos penetrable y nada finito. Aquel mar cuyas aguas serv?an de aprendizaje ahora les com?a la moral. No perder de vista el horizonte, por poco ocio del que se disponga, invita a la especulaci?n y al aburrimiento, de modo que un peque?o grupo de marineros encargados de la intendencia del Marqu?s de la Ensenada agotaron todos los recursos de entretenimiento en cubierta. Los juegos convencionales fueron devor?ndose con la ansiedad que despierta no tener otras necesidades saciadas y as? pas?, que se juntaron el hambre con las ganas de comer.

En una traves?a entre Brasil y el puerto de Rota, en C?diz, sujetos de la tripulaci?n de un buque de la Armada mataron sus horas muertas emulando a Nacho Vidal. Podr?an haberse quedado con el gusto y no habernos enterado los dem?s de no ser porque el instinto voyeur condujo a un t?rrido mir?n a grabar las proezas de sus compa?eros para despu?s colgarlas en Internet. Aut?ntica factura de cine X para una pieza titulada Desmadre en el Marquesita en la que una marinero practica varias felaciones simult?neas al tiempo que es penetrada por otro miembro de la tropa sin perder de vista el uniforme, que eso siempre excita m?s.

Los detalles del episodio ?suspensi?n de empleo y sueldo de los implicados; denuncia de la mujer, casada con un oficial que no aparece en el v?deo y seguro que ignoraba la existencia de ?ste; alcohol y desconocimiento de la grabaci?n como atenuante?quedan como an?cdota cuando se comprende la verdadera esencia del episodio: el placer morboso de observar, disfrutar, animar, incentivar, incluso manipular y dirigir, sin ser visto. Ver sin tocar. Con o sin conocimiento de sus protagonistas, un porcentaje nada desde?able de las relaciones sexuales quedan inmortalizadas para la historia. ?Qui?n no tiene una foto ?ntima? ?Qui?n no guarda un fetiche de aquel amor desbaratado que ahora s?lo provoca verg?enza?

El hijo de un conocido empresario espa?ol de altos vuelos se jacta de atesorar grabaciones con las numerosas modelos y aspirantes a estrellas medi?ticas que pasan por su catre gracias a un silente mecanismo que esconde en su dormitorio. Hasta el momento ellas permanecen en la inopia. Donde estaban las pacientes de un reputado cirujano que guardaba sus deslices con tales se?oras antes y despu?s del reto que. Motivos similares dirigieron el morbo de uno de los m?s prestigiosos y afamados arquitectos portugueses a guardar en el sal?n videos de org?as con sus amantes, en su mayor?a mujeres de la alta sociedad lisboeta. En la d?cada de los 90 algunas de esas cintas vieron la luz p?blica y se desencaden? un esc?ndalo sin precedentes. Todas padec?an una doble ignorancia: la del objetivo y la de no ser las ?nicas.

En estos casos el placer del encuentro sexual se magnifica en la memoria y el regusto er?tico crece durante la observaci?n de la refriega. El cine porno casero ancla su ?xito en la naturalidad de quienes no s?lo no fingen sino que disfrutan m?s pensando que un ojo an?nimo les contemplar? muy pronto. Pero la no connivencia y la falta de benepl?cito de quienes participan en el juego frustra el l?dico objetivo y trasmuta los tiempos. El sexo conjugado en presente, gracias al ardor inmediato, deviene en un sexo premeditado con toda la alevos?a de quien es capaz de anticiparse al futuro. Todo indica que eso fue lo que sucedi? en el petrolero: mientras unos viv?an el aqu? y el ahora, otro se instalaba en lo venidero. Mantener la calma es una cualidad preciada en cada observador que pretenda perfeccionar el arte del voyeurismo. La impaciencia y la cr?tica en la maestr?a ajena le alejan de su verdadera tarea: ser pasivo mientras otros son muy activos.





Tags: El mirón, Teresa Viejo

Publicado por carmenlobo @ 12:39  | Cultura
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