Viernes, 04 de agosto de 2006
Este art?culo de F?lix Luna fue publicado por Clar?n el 8 de julio en la secci?n Opini?n. Lo proponemos como reflexi?n y punto de partida de un debate sobre la Independencia. Todas las opiniones recibidas ser?n publicadas. Env?e su opini?n a: [email protected]

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Hubo muchas ideas diferentes de independencia a trav?s de la historia argentina. En 1816 la declaraci?n de los congresales de Tucum?n fue un acto formal: el pa?s ya ten?a bandera, himno, moneda y gobierno propios. D?cadas m?s tarde, para los unitarios no hab?a pa?s independiente sin cultura propia; para los federales, en cambio, no exist?a naci?n sin defensa de la soberan?a. As?, la Generaci?n del 80, Yrigoyen y el peronismo dieron nuevos significados al hecho de ser libres. Hoy, F?lix Luna los resume y ofrece su punto de vista sobre cu?l de ellos tiene m?s l?gica en este mundo de fin de siglo.


?Qu? significa ser libres?
Por F?lix Luna

Que yo sepa, la palabra independencia tard? tres o cuatro a?os en incorporarse al vocabulario revolucionario en las Provincias Unidas del R?o de la Plata. M?s bien se hablaba de libertad y el concepto de emancipaci?n se reservaba para una etapa posterior, cuando las armas patriotas alejaran el peligro de una derrota. Cuando Alvear tom? Montevideo, esa pistola que desde 1810 apuntaba al pecho de la revoluci?n , reci?n entonces empez? a hablarse abiertamente de independencia, aunque ya para entonces estas tierras ten?an bandera, himno, moneda y gobierno propio. Pero los dirigentes porte?os eran cuatos y avanzaron solo paso a paso. Cuando en 1816 el Congreso de Tucum?n proclam? solemnemente la independencia, esta ya era una circunstancia irreversible que los congresales se limitaron a homologar.

M?ltiples sentidos Independencia era, pues, una patria libre de toda dominaci?n extranjera. Pero la palabra fue cambiando de connotaci?n con el transcurso del tiempo. Para Echeverr?a ser independiente inclu?a una cultura propia. Para Rosas, la independencia era el ejercicio irrestricto de lo que hoy llamar?amos soberan?a. Los organizadores del pa?s y los hombres del 80 fueron celosos de la independencia pol?tica pero entendieron que una naci?n perif?rica como la Argentina tandr?a que hacer concesiones a los intereses extraneros si quer?a alcanzar objetivos de progreso que la robustecieran. Yrigoyen produjo algunos gestos y palabras en el campo de la pol?ticca internacional que expresaban una mayor autonom?a de decisiones: tal, la neutralidad o la no incorporaci?n a la Sociedad de las Naciones. En las d?cadas de 1930 y 1940, sectores nacionalistas batieron el parche sobre la independencia econ?mica y Per?n declar? que esta era una realidad, en Tucum?n, en 1946.

Los ejemplos podr?an seguir, pero quiero decir que aquella vieja palabra que en el nacimiento de la Patria moviliz? tantos sue?os y tantos esfuerzos, fue ampliando su significaci?n. No importa que las inclusiones hayan sido algunas veces pretextos para recursos pol?ticos o que tuvieran un alcance puramente ret?rico; lo cierto es que los argentinos sentimos hoy que aquello que se proclam? hace casi 170 a?os es una concepci?n bastante m?s compleja que la de entonces. En un mundo tan embarullado como el de hoy, ning?n pa?s puede pretender una independencia absoluta: el solo hecho de adherir a Naciones Unidas y a muchos de sus organismos derivados restringe en alguna medida la independencia. Pero esta no puede limitarse tampoco a los ritos formales de nuestros s?mbolos patrios. Creo que los argentinos hoy centran la idea de la emancipaci?n en la capacidad del pa?s de decidir seg?n sus propios intereses dentro de una razonable convivencia internacional y de una prudente relaci?n con las naciones m?s poderosas. Esto parece obvio, pero debe completarse con la posibilidad de que nuestros compatriotas tengan un acceso posible a los bienes f?sicos y espirituales que hacen a la vida algo digno de vivirse. Dicho de otro modo, que sientan que nuestra condici?n de pa?s independiente es un valor defendible, que vale la pena serlo.

Intereses comunes Est? muy claro que el mundo marcha hacia una progresiva interdependencia y que la concepci?n de pa?ses aut?rquicos ha quedado atr?s. Acaso la independencia radique para nosotros, argentinos y latinoamericanos, en dar a nuestros pueblos m?s educaci?n y un instrumental de cultura que les permita distinguir sus propios intereses colectivos, y a la vez manejar una tecnolog?a cada vez m?s imprescindible. De alg?n modo esta propuesta valoriza la idea de Echeverr?a. No la contradice sino que completa la significaci?n de aquello que se proclam? en una casa tucumana cuando nuestro pa?s era apenas un boceto, una vocaci?n fr?gil y vulnerable.

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Publicado por carmenlobo @ 12:55
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