Martes, 11 de julio de 2006
El camino del coraz?n



Es el camino del coraje, palabra que proviene de cor, coraz?n. Valent?a y cobard?a son las dos caras de una misma moneda: el cobarde se deja llevar por sus miedos y se refugia en la aparente seguridad de la raz?n; el valiente reconoce sus temores y se adentra en lo desconocido. Apuesta por vivir en la inseguridad, con amor, en la confianza; es renunciar al pasado y acoger el futuro.

Son las personas que han optado por instalarse en la frontera. M?s all?, no porque todav?a no conocemos las leyes que gobiernan el caos. La inocencia perdida no puede recuperarse, pero es posible crear una nueva inocencia. (In noccere: no hacer da?o). Se evitan los peligros y se asumen los riesgos afront?ndolos. Aunque la vida no tuviera sentido, tiene que tener sentido vivir.

El coraz?n siempre est? dispuesto a arriesgarse, a asumir los desaf?os, no a provocarlos; pues nadie puede ser probado m?s all? de sus fuerzas. Ni nadie sabe de qu? es capaz hasta que llega el momento. La mente no es m?s que memoria. El camino del coraz?n es creatividad, es ingenio y sentimiento a la vez.

La esperanza no es de futuro sino de lo invisible porque el futuro no consiste en lo porvenir, si no en lo que nos arriesgamos a buscar. No es una realidad, es una hip?tesis.

Cada instante debe ser una celebraci?n, sin c?lculos ni prejuicios. Es preciso asumir la vida como un juego, ya que nadie nos pidi? permiso para nacer. Jugar significa hacer algo por s? mismo, descubrir la luz interna de las cosas. La vida es un don, un quehacer que apuesta por la justicia, por la bondad y por la verdad como experiencia, no como creencia. Es absurdo apegarse a las cosas, como si hubi?ramos de llevarnos algo m?s de lo que trajimos. La ?nica forma de poseer es compartir con alegr?a.

Hay que vivir apasionadamente, vivir con coherencia, en la frontera del caos. Sugiere Nietzsche que es preciso llevar un caos dentro de uno si queremos alumbrar una estrella. Las instituciones fomentan el ansia de seguridad, para poder someternos. Quisieran ahogar la rebeld?a para que no descubramos sus racionalizaciones contra nuestras leg?timas ansias de saber y de sentirnos responsables; no los bueyes en que quisieran convertirnos.

La belleza de la vida es su misterio, que siempre nos coge de sorpresa. Una persona se vuelve humana cuando se hace responsable de lo que es. El mayor coraje es ser dichoso, ser libres y vulnerables para que puedan atravesarnos los vientos.





Tags: José C Garcia Fajardo

Publicado por carmenlobo @ 10:28  | Psico - Filo
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