Juan José Millas
La realidad es un traje cosido con mentiras. El mentiroso, que abunda, es muy tenaz. Como no se gusta al mirarse en el espejo, dedica gran parte de su tiempo a modificar las hechuras. Un parche aquí, un añadido allá, un bolsillo (falso, claro) a esta altura… Circula estos días por internet un espectacular dossier sobre las relaciones entre el Gobierno de Aznar y ETA. Viéndolo, se pregunta uno por qué ningún periodista ha enfrentado aún a los dirigentes del PP con lo que leímos durante aquellos días. Los medios que ahora crucifican a Zapatero publicaron entonces editoriales en los que calificaban a Aznar de valiente, de audaz, de gran estadista. Hay titulares a toda página, apoyando la negociación con ETA, que ponen la carne de gallina. El dossier resume también los hechos comprobados: negociación cara a cara (en mayo de 1999); mociones en el Congreso (dos, en las que se instaba al Ejecutivo a desarrollar una “nueva orientación en la política penitenciaria” para propiciar el fin de la violencia.
Entre septiembre de 1998 y septiembre de 1999, el Gobierno del PP ordenó el acercamiento de más de 120 presos de ETA a cárceles próximas al País Vasco. Y permitió el regreso de más de 300 exiliados de la banda. En cuanto a excarcelaciones, durante el mandato de Aznar se produjeron 311. De ellas, 64 correspondieron a terroristas condenados, por asesinatos múltiples, a penas superiores a 20 años. Como caso especialmente significativo, el dossier destaca el de Iñaki Bilbao, condenado a 52 años de prisión reducidos a 30 por efecto de la acumulación de penas. Finalmente, cumplió 17. Salió de la cárcel el 22 de septiembre de 2000, siendo Ángel Acebes ministro de Justicia y Mariano Rajoy ministro del Interior. El 21 de marzo de 2002 asesinó a Juan Priede, concejal socialista de Orio.
Pero quizá lo más enternecedor de este dossier es la antología de frases que entonces escuchamos, y aceptamos, con enorme respeto. He aquí algunas:
–“Si los terroristas dejan las armas, sabré ser generoso” (Aznar, 3-03-98).
–“Estoy dispuesto a tomar todas las iniciativas que fuesen necesarias si viéramos que podía entenderse o podían darse pasos positivos para que esta situación de cese de la violencia diese lugar a un proceso definitivo de paz” (Aznar, 3-03-98).
–“Con la violencia no se consigue ningún tipo de ventaja política, pero estoy dispuesto a ser generoso si es necesario, a ser comprensivo, si eso ayuda al final del terrorismo, es lo que tiene que entender todo el mundo, no es un camino sencillo” (Aznar, 5-03-98).
–“Merecería la pena hacer el esfuerzo de la generosidad si con ello conseguimos la paz” (Aznar, 4-05-98).
–“Por la paz y por sus derechos no nos cerraremos, sino que, por el contrario, nos abrimos a la esperanza, al perdón, y a la generosidad…” (Aznar, 5-11-98). Como se puede apreciar, Aznar, que se consideraba dueño del Estado, habla con frecuencia en primera persona (“yo seré generoso, yo seré comprensivo, yo tomaré las iniciativas necesarias…”). También sabía humillarse. He aquí una pequeña muestra del modo en que imploraba a ETA iniciar contactos:
–“El Gobierno, y yo personalmente, he autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación… Estoy seguro de que al mantenimiento de ese principio (discreción) me van a prestar ustedes su colaboración más entusiasta” (Aznar, 3-11-98).
–“Si no se producen los contactos, es porque ETA no quiere. No hay ninguna otra razón” (Aznar, 10-09-99).
–“Si se trata de contrastar la voluntad de diálogo de ETA, habrá que hacerlo directamente con la organización armada” (Piqué, 4-11-98).
–“Los contactos los llevaremos directamente y sin intermediación” (Rajoy, 12- 11-98).
–“El Gobierno ha hecho un gesto (el acercamiento de presos) conforme a la voluntad y el deseo de que llegue la paz” (Rajoy, 26-12-98).
–“El proceso y el procedimiento serán largos. No podrá haber nunca ni vencedores ni vencidos” (Martí Fluxá, 28-11-97).
No me queda espacio para continuar las citas. El dossier es un espejo en el que, en teoría, nadie del PP se podría mirar sin sentirse avergonzado. Pero para sentir vergüenza hace falta pudor. ¿Imaginan a un Zaplana pudoroso? ¿A un Acebes digno? ¿A un Aznar noble? ¿A un Rajoy delicado? Son, casi, contradicciones en los términos. Lo dicho: la realidad es un traje cosido con mentiras.