Viernes, 24 de febrero de 2006

MANUEL VICENT
EL PA?S - ?ltima - 05-02-2006

Una serpiente no te va a querer por mucho que la acaricies: su cerebro s?lo atiende a la sed, al hambre, al sexo y al sentido de la orientaci?n, que son los instintos primarios de la supervivencia.

En cambio tu perro, apenas te ve, muestra su alegr?a moviendo el rabo y excitado por el miedo o la rabia ladra a quien no conoce, porque su cerebro ha alcanzado ya la fase evolutiva de las emociones. El sustrato fundamental de las personas antes de llegar al uso de raz?n est? abastecido por esos dos cerebros todav?a activos que llevamos incorporados bajo el cortex, donde radica el intelecto: el cerebro ciego del reptil y el llamado l?mbico de los mam?feros superiores.

S?lo as? se explica que un cient?fico de biolog?a molecular se desga?ite insultando al ?rbitro en el f?tbol con ladridos de perro y vuelva luego al laboratorio a investigar con paciente sosiego sobre el ADN de la mosca del vinagre; o que un catedr?tico de l?gica matem?tica se vista de nazareno en Semana Santa y cargue con la peana de la Virgen Dolorosa; o que Jack el Destripador se deshiciera en l?grimas cuando muri? su gato.

Sabemos llegar al bar de la esquina porque usamos todav?a el cerebro del reptil que fuimos un d?a; amparamos ferozmente a nuestras cr?as, adoramos a Dios, amamos a la patria, tememos al poder, defendemos nuestro territorio, nos enamoramos perdidamente, nos emocionamos ante los colores de la bandera o de la camiseta de nuestro equipo, guiados por nuestro cerebro l?mbico, que s?lo libera pasiones m?s o menos primitivas.

No hay m?s que ver c?mo ladran con furia o mueven el rabo algunos perros en medio de la vida p?blica, con qu? gusto culebrean algunas serpientes entre los conceptos pantanosos de familia, naci?n, lengua y territorio, excitando los instintos primarios de los ciudadanos, para darse cuenta de que gran parte de la pol?tica espa?ola, lejos de haberse instalado en el cortex del cerebro, se mueve todav?a en la fase preliminar a la raz?n.

Algo de esto intu?a Maquiavelo cuando en sus consejos al Pr?ncipe dijo que hay tres clases de cerebros: el que discierne por s? mismo, el que s?lo entiende lo que otros disciernen y el que no discierne ni entiende nada.

Esta tercera clase de cerebro, que Maquiavelo califica de in?til y que puebla infinidad de cr?neos, es el que algunos pol?ticos alimentan con conceptos sagrados y viscosos, mediante un juego sucio, para excitarlos y extraer de ellos s?lo emociones primarias de mam?feros superiores con el ?nico fin de sacar votos.



Tags: Manuel Vicent; cerebros

Publicado por carmenlobo @ 8:42  | Vincent, Manuel
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Domingo, 13 de febrero de 2011 | 15:54

Excelente artículo! Podríamos deducir , viendo la clase de políticos y periodistas que tenemos en este nuestro país, que la mayoría de los españoles pertenecemos a la clase de cerebro que no discierne ni entiende nada.Tenemos lo que nos merecemos.