Lunes, 06 de febrero de 2006
Juan Jos? Mill?s

Acabo de leer una encuesta seg?n la cual el 47 por ciento de los chinos son felices. Pero no me he puesto contento, quiz? porque no soy chino. ?ltimamente no leo m?s que encuestas, y no por voluntad propia, sino porque me salen al paso de forma misteriosa. Cada ciudadano, dice otra, pasa el equivalente a 54 d?as del a?o frente al televisor. En cuanto a las pausas por dejar de fumar, costar?n a las empresas 14 jornadas por empleado. Y cada espa?ol se gastar? 150 euros en las rebajas. Y los ni?os se inician en las drogas a los doce a?os? Todo se puede reducir a n?meros. En la tele acaban de decir que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Creo que era un anuncio de colchones, o de somn?feros; no estaba prestando atenci?n porque uno de cada dos ciudadanos no atiende a la publicidad.

La vida es corta porque tiene muchas zonas muertas, nunca mejor dicho. Acabo de calcular el tiempo que he pasado, durante mi ya larga vida, en los tanatorios, dando el p?same a familiares o amigos, y parece que el difunto era yo. Se pierden muchas horas en asuntos completamente in?tiles. El problema es que si un s?bado por la tarde no tienes a qui?n dar el p?same, qu? haces. Est? el cine, claro, pero luego viene un soci?logo, te calcula los a?os que has pasado dentro de una sala de arte y ensayo, leyendo subt?tulos mal traducidos, y te hace polvo. ?As? he perdido yo mi vida?, te preguntas.

Personalmente, si es verdad que pasamos un tercio de la vida durmiendo, preferir?a dormirlo todo seguido. Y si en una existencia media se consumen 11 a?os frente a la tele, ?por qu? no consumirlos de golpe y quit?rselos de encima para siempre? Debe de dar gusto ir por el mundo con la seguridad de que ya no tienes la obligaci?n de ver El diario de Patricia, que es una basura hist?rica, ni de que has de acostarte a las once porque al d?a siguiente no es domingo.

??Viste ayer ?Gran Hermano?? ?te preguntar?an en la oficina.

?No, no, yo ya vi toda la tele que ten?a que ver cuando era peque?o, porque mis padres, que eran muy avanzados, decidieron que me quitara esa asignatura de encima cuanto antes. ?Y t? has dormido bien?

?Yo dorm? mi tercio de vida de peque?o tambi?n.

En la esquina de mi calle hay una tienda de comestibles dirigida por una pareja de chinos. Les he preguntado si pertenecen al 47 por ciento de los chinos felices, para saber si les puedo gastar alguna broma, y la mujer me ha dicho que no, que ella es del 53 por ciento desgraciado. ?l, en cambio, es un hombre dichoso. Llegaron a Espa?a con una mano delante y otra detr?s hace diez a?os y tienen ya dos tiendas. La otra la lleva un hijo desgraciado, porque ha salido a la madre, o al 53 por ciento.

El peligro amarillo del que venimos oyendo hablar desde que ?ramos peque?os podr?a referirse a estos porcentajes. Casi quinientos millones de chinos felices son un peligro. Y la tendencia va en aumento, porque este a?o hay un 6 por ciento m?s que el anterior. Imag?nense el ruido que podr?an hacer mil millones de chinos felices. Una vez, en una pel?cula de chinos, los ciudadanos de un pueblo se pon?an a batir palmas, para que los p?jaros no se posaran en los ?rboles, y al poco hab?a una lluvia de p?jaros muertos que le pon?an al espectador los pelos de punta. Imag?nense mil millones de chinos batiendo palmas por soleares. No nos dejar?an dormir el tercio de vida al que, seg?n los fabricantes de colchones, o de somn?feros, tenemos derecho.

??Qu? ocurre? ?Qu? ocurre? ?preguntar?amos despert?ndonos con un sobresalto.

?Que el 100 por cien de los chinos son felices y est?n celebr?ndolo.

Digo yo que la libertad de uno termina donde comienza la de los dem?s. Uno no tiene nada contra la felicidad de los chinos, ni de los gallegos o andaluces, pero a m? que no me quiten ni un 1 por ciento del tiempo que las encuestas me han asignado para dormir.

Hace a?os, le? que el cuerpo, al nacer, ya sabe el n?mero de eyaculaciones que se podr? permitir a lo largo de la vida. O sea, que venimos determinados gen?ticamente de tal forma que nadie produce un espermatozoide m?s de los programados por su ADN. As? las cosas, tampoco estar?a mal que pudi?semos realizar todas las eyaculaciones a las que tenemos derecho de una vez, de golpe. Y a continuaci?n, para reponernos, que durmi?ramos un tercio seguido de nuestra vida. Una persona que empieza la vida de este modo no puede ser conflictiva. A lo mejor es lo que est?n haciendo los chinos para ser tan felices. Y nosotros sin enterarnos.

Aseguran las encuestas tambi?n que si uno sale a la vida bien dormido y bien follado, tiene todas las de ganar. Por cierto, que las encuestas hablan de una porci?n de caviar a la que todos tenemos derecho y yo a?n no lo he probado. A ver si respetamos las leyes.



Publicado por carmenlobo @ 8:38
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