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• Un cetáceo de unos cinco metros y siete toneladas que se coló en el río se convierte en la gran atracción de Londres
• Los expertos no se explican cómo llegó al lugar
Expectación Decenas de londinenses se agolpan ayer en los muelles del Támesis para avistar la ballena. Foto: EFE / RICHARD LEWIS
BEGOÑA ARCE
LONDRES "Quizá esté alucinando, pero acabo de ver una ballena en el Támesis". El viajero del tren que ayer por la mañana dio la voz de alerta cuando atravesaba el centro de la capital británica no salía de su asombro. Un ejemplar de piel oscura, de unas siete toneladas de peso y cinco metros de largo, cruzaba a nado la ciudad de Londres.
Poco después serían miles de personas las que, agolpadas a ambos lados de la orilla del río, contemplarían a la ballena, perteneciente a la especie conocida como calderón, lanzando chorros de agua al aire delante del edificio del Parlamento. Dos de los presentes no dudaron en meterse en el agua para ahuyentar de la orilla al mamífero, que corría el peligro de quedar varado en la arena.
En busca de un nombre
Seguida en directo por la televisión y mientras la BBC organizaba un concurso para poner nombre a la nueva mascota, la inesperada fiesta popular tenía a última hora de anoche tintes más sombríos. Los equipos de rescate llevaban horas desde las lanchas tratando de reconducir al cetáceo, que seguía nadando en la zona de Chelsea, en dirección contraria al estuario.
"Es una carrera contrarreloj para tratar de salvarlo", señaló un portavoz de la Sociedad Zoológica de Londres. El cambio de la marea al anochecer hacía la situación más difícil y los expertos no descartaban tener que matar al animal para evitar una larga agonía. "Nos preocupa su bienestar, especialmente si aumenta el tráfico del río. Está muy desorientada", señaló Laila Sadler, de la Sociedad Protectora de Animales del Reino Unido.
Delfines y focas
Los expertos no comprendían cómo la ballena, que suele vivir a centenares de metros de profundidad en el Atlántico Norte, había podido traspasar a la entrada del estuario la compleja barrera del Támesis que protege la ciudad de las inundaciones. "Ayer por el jueves jueves informamos de que dos ballenas estaban remontado el río", explicó Alan Knight, miembro de un grupo de rescate.
"Enviamos a dos submarinistas, pero sólo encontramos una, que salió de la barrera a las seis de la tarde". "Después recibimos la llamada telefónica de alguien que creía estar alucinando", prosiguió Knight. "Nos dijo que acababa de ver una ballena en el centro de Londres". Es la primera vez que un calderón se ve en el Támesis, donde es frecuente, en cambio, la presencia de delfines y focas.
Noticia publicada en la página 34 de la edición de 21/1/2006 de El Periódico - edición impresa.