martes, 27 de diciembre de 2005
Paesa, cazado en París

• El director de la revista 'Interviú' relata cómo encontró la pista del exdiplomático español en la capital de Francia
• Una trama de empresas encubría al espía, que fue dado por muerto en Bangkok en el año 1998



MANUEL CERDÁN

La próxima semana, Plaza & Janés pone a la venta el libro Paesa. El espía de las mil caras, en el que su autor, el periodista Manuel Cerdán, director de Interviú, descubre al exdiplomático español relacionado con el caso Roldán. En estas páginas se avanza un fragmento del epílogo de la obra, titulado Cómo lo cacé en París, que explica cómo Paesa, nacido en 1936 y dado por muerto en 1998, fue descubierto el pasado 28 de noviembre.


En el 2004, una agencia de información catalana consigue sacar de la tumba a Paesa. Después de seis años de clandestinidad, Método 3 localiza en Francia al espía más huidizo. La cuenta atrás de su localización comienza cuando Francisco Marco, un joven y ávido detective --además de estar doctorado en Derecho-- recibe el encargo de la empresa londinense CIS (The Corporate Intelligence Service Ltd.) de investigar una estafa de 20 millones de euros. Los perjudicados señalan con el dedo a un tal Francisco Pando Sánchez, de nacionalidad Argentina. También aparece su representante legal, que responde al nombre de Beatriz García. ...
La estafa, según las informaciones que llegan a Método 3 desde Londres, está relacionada con un negocio de compraventa de material pesado, posiblemente armas, procedente de la antigua URSS, que tenía que ser distribuido a terceros países.
Paesa, en su larga carrera de traficante de armas, había llevado a cabo diversas operaciones vía Moscú, donde llegó a residir un tiempo. Mantuvo negocios con Iouri Melnitchouk y con un traficante conocido por Sergei. Con este último había establecido unos fuertes vínculos comerciales en 1996.
La agencia catalana, que por su volumen de negocio ocupa el primer puesto entre las agencias nacionales de este sector y se ha especializado, entre otros asuntos, en fugas de capital y delitos económicos internacionales, pone en marcha una rigurosa y ambiciosa investigación. Las primeras pesquisas se centran en aclarar la verdadera identidad de Beatriz García. Pronto averiguan que su segundo apellido es Paesa y que es sobrina del espía que desapareció en Bangkok en julio de 1998. ...
El cerco de los investigadores catalanes establecido alrededor de la sobrina del excolaborador del Ministerio del Interior sirve para obtener otro dato importante: la joven ha cambiado de domicilio y ahora vive en el 45 del boulevard de la Pétrusse. Tras un rigurosísimo seguimiento, los investigadores dan en la diana: Francisco Pando Sánchez suele quedarse a dormir en el domicilio de la joven y además usa la oficina de ésta como centro de operaciones para sus negocios.
Localizado Pando, resta llegar hasta su identidad real. Los detectives consiguen descubrir por medio de una fuente de los servicios secretos franceses algo que no esperaban: el tal Pando no sólo es el tío carnal de la chica sino que es el mítico Francisco Paesa Sánchez, de quien nada se sabía desde que su hermana publicara una esquela en El País en julio de 1998. Paesa, bajo esa nueva identidad, vive a caballo entre Luxemburgo, Londres, París y Ginebra; usa otros pasaportes falsos y siempre utiliza para sus desplazamientos las líneas aéreas British Airways y Air France. ...
Con todos estos datos en su poder, Francisco Marco diseña con su equipo un amplio operativo con una única finalidad: cazar a The Fox (el Zorro), nombre clave que los británicos dan a Pando. ...
Sin embargo, cuando los responsables de la investigación deciden que hay que denunciar la reaparición del espía, éste, como ha hecho en otras muchas ocasiones, desaparece. Se lo traga la tierra.
Aunque Paesa no tiene ninguna causa judicial pendiente en España, una vez recibida la información y descubierta su localización, la agencia Método 3 da órdenes a sus colaboradores para que comuniquen los datos a la autoridad policial competente, como obliga la Ley de Seguridad Privada.
En esos momentos, en España, Paesa estaba limpio como una patena. Ya lo había adelantado él: "Voy a dar un limpiazo a mi situación jurídica". ...
Tras la salida de la tumba de Paesa, decido en julio de 2005 iniciar una ambiciosa investigación a escala internacional para la revista Interviú. El objetivo final: cazar a Paesa. Me ayudan en la tarea Francisco Marco, de la organización Método 3, Pilar Díez, directora adjunta de la revista, Daniel Montero, un joven periodista con garra e intuición, y Luis Iturriaga, un experimentado reportero. Las pesquisas determinan que Paesa, bajo la falsa identidad de Francisco Pando Sánchez, nacido el 1 de marzo de 1950, utiliza dos domicilios para sus negocios: uno en Manama Town, en Bahrain, y otro en Montevideo, en Uruguay. Asimismo, llego a saber que es director de una serie de sociedades, como Golder UK, que tiene su domicilio en Britannia Road, en Londres. Esa empresa, que está en liquidación, pero dispone de filiales en diversas ciudades del mundo, va a convertirse en nuestra mejor pista para llegar hasta el espía. ...
Las pistas nos llevan hasta un Paesa, financiero y broker, que vive viajando por todo el mundo, principalmente por Marruecos, Argentina, Estados Unidos y Uruguay. Pero París sigue siendo su ciudad favorita. El ciudadano galo Marc D'Hombres, nombrado director de la sociedad mercantil Investment Group Ltd en agosto de 2005, tiene fijada su residencia en la Rue Saint-Sulpice número 25 de París, en la misma calle donde Paesa dispuso de un dúplex durante años y en el que se escondió Roldán durante los primeros días de su éxodo.
Los sobrinos de Paesa también disponen en la capital francesa de dos sociedades --con domicilio en la rue de la Trémoille-- Firstdoumer e Inmofirst. Curiosamente, la utilización de first coincide con una de las sociedades que los detectives británicos adjudican a Paesa. ...
Pero la clave definitiva para la localización del espía la aporta uno de estos socios de Golder UK Ltd, una sociedad que se encuentra en liquidación. Se trata de la ciudadana francesa Lucie Henriette Sarf, nacida el 5 de agosto de 1964 y con domicilio en el número 65 de Soring Pool, en Londres. Pero la telaraña de sociedades vinculadas a Paesa lleva hasta una treintena de domicilios sociales donde el español podía pasar de forma tranquila su exilio forzoso. ...
Pronto nos llega la primera decepción: la búsqueda exhaustiva en la treintena de domicilios aportados por el entramado empresarial arroja un resultado negativo sobre el paradero del espía. Los vecinos de North Audley Street llegan a reconocer al exagente secreto español en las fotografías que les presentamos, pero insisten en que, desde finales de 2004, no aparece por las oficinas londinenses. En esas fechas, Golder UK Ltd entra en fase de liquidación.
Uno de los documentos del cese empresarial nos aporta un poco de luz. En el escrito figura la firma de una ciudadana francesa, con poderes de Pando/Paesa, que asume la liquidación de la entidad. Y es cuando nos tropezamos con la frase mítica de Bogart en Casablanca: "Siempre nos quedará París". Lucie Henriette Sarf, la testaferro del espía, tiene su residencia en el barrio parisino de Issy-les-Moulineaux. ¡Eureka!.
El domicilio aportado por la ciudadana francesa en los documentos mercantiles se encuentra en uno de los barrios residenciales de clase media de París y su nombre luce completo en el buzón del segundo piso. Pero, para nuestra desgracia, el piso no está habitado.

La investigación se complica porque la francesa Sarf no figura en ningún registro de París: censo, padrón municipal, impuestos... Pero una última gestión de alto nivel --¿una traición, quizá?-- nos conduce a un nuevo domicilio de la ciudadana parisiense en el número 43 de la rue Liancourt, en el distrito XIV de París. La calle, estrecha y poco transitada, se encuentra cerca del cementerio y de la estación ferroviaria de Montparnasse. En el interfono del edificio, en letras mayúsculas negras y en el botón del segundo piso, aparece la palabra "SARF". ...
Por fin, después de varios meses de búsqueda, el martes 28 de noviembre de 2005, en una de esas mañanas frías y desapacibles de los otoños parisienses me encuentro cara a cara con el hombre más buscado de España. ... Paesa, que presenta la imagen de una persona cansada, durante una hora de conversación se esfuerza por aclararme algunas de las incógnitas de su desaparición en julio de 1998. Basta un resumen de la entrevista que mantuve con él para comprender la catadura moral del personaje.
--¿Qué ha pasado con los 1.500 millones de pesetas que nunca devolvió a Roldán?
--Yo le he devuelto todo el dinero a Roldán, en metálico y en maletas, y guardo los recibos en contra de lo que él diga. Sólo es cuestión de buscarlos. Ahora bien, no tengo la culpa de que, mientras él estaba en la cárcel, sus abogados e intermediarios no le hayan dicho nada de la entrega del dinero. Ése es su problema. Conservo los recibos y puedo demostrarlo.
--Pues Roldán sigue manteniendo que usted no sólo lo engañó en Bangkok sino que además se quedó con su dinero.
--Roldán podrá decir lo que quiera, pero no sabe lo que dice. Todo salió mal por su culpa. Es una persona inestable y sin resistencia psíquica. Es un trapo. Cuando decidió desparecer en París, tras la entrevista contigo y tu compañero, le dije que si se fugaba tenía que marcharse con su mujer y su hijo. Es decir, quitarse de en medio de por vida. No me hizo caso. Asumió hacerlo solo, pero no tuvo resistencia para aguantar. Nos hizo la vida imposible. Después, durante el juicio, sus abogados me señalaron con el dedo y el tribunal decidió abrir una pieza separada contra mí, que me causó demasiados problemas. ¡Valiente canallada! Ésa fue una de las causas de mi desaparición en 1998. ¿Crees que yo puedo tener algún remordimiento de conciencia por mi comportamiento con Roldán?
--Pero ¿qué pasó con el dinero? No me ha contestado la pregunta.
--El dinero se lo he devuelto. ¿Entiendes? Además, mucho dinero quedó por el camino y él lo sabe. Tuve que pagar muchas comisiones y los gastos del tiempo que estuvo protegido. Además, créete si te digo que yo he tenido que abonar las pérdidas del cambio de moneda. Si quiere saber dónde está el dinero que pregunte a su mujer y a alguno de sus abogados. Queda un remanente en una cuenta de un banco, que sólo conozco yo, pero no sé a cuánto asciende la cantidad.
Paesa me cuenta que hay un grupo de mafiosos rusos que le persiguen y que se encuentra en una situación asfixiante.
--Lo de mi muerte en Bangkok surgió tras una confusión de lo que tú llamas mi gente. Mandaron un certificado de defunción a la embajada española porque creían que estaba muerto. Me habían cosido a balazos en una encerrona en la capital tailandesa y me daban por desahuciado. Me vi metido en un tiroteo en el que murieron tres personas y resultaron heridas otras cuatro. Yo estaba moribundo en un hospital y, si quieres, te puedo enseñar las cicatrives de mi cuerpo. Me daban por muerto y alguien se precipitó y montó el follón. Cuando yo me recuperé ya era tarde y no tuve otra salida que asumir la situación.
--Paesa, no se lo tome mal, pero yo seguí el caso y no recuerdo ninguna información en la prensa de Bangkok sobre ese tiroteo con tantos muertos.
--Mira, muchacho. No fue en Bangkok, fue en la frontera de Camboya. Murieron siete personas y yo quedé malherido. Tuvieron que trasladarme tumbado en un camión hasta un hospital de Bangkok, en donde me recuperé tras varias semanas de tratamiento. Era una operación secreta en la que estaban implicados varios servicios de información. No te puedo contar nada más.
El espía, que afirma no haber tenido amigos en su vida, deja una frase que le puede servir de epitafio para esa tumba virtual en la que vive desde julio de 1998:
--Lo mismo que limpio y destruyo documentos, mi memoria borra a la gente. Estoy solo y vivo solo.
Pero lo que no puede ocultar es que está protegido en todo momento por los servicios secretos franceses.


Noticia publicada en la página 19 de la edición de 27/12/2005 de El Periódico - edición impresa.

Publicado por carmenlobo @ 13:08
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