Mi?rcoles, 23 de noviembre de 2005

EDUARDO GALEANO
El Mundo, 30.12.2001



Esto empez? con una explosi?n de violencia. Pocos d?as antes de la Navidad, muchos hambrientos se lanzaron al asalto de los supermercados. Entre los desesperados, como suele ocurrir, se colaron unos cuantos delincuentes. Y en esas horas del caos, mientras corr?a la sangre, el presidente argentino habl? por televisi?n. Palabra m?s, palabra menos, dijo: la realidad no existe, la gente no existe.

Y entonces naci? la m?sica. Empez? de a poquito, sonando en las cocinas de algunas casas, cucharones que golpeaban cacerolas, y sali? a las ventanas y a los balcones. Y se fue multiplicando, de casa en casa, y gan? las calles de Buenos Aires. Cada sonido se junt? con otros sonidos, la gente se junt? con la gente, y en la noche estall? el concierto de la bronca colectiva. Al son de los tachos de cocina, y sin m?s armas que ?sas, se alz? el clamor de la indignaci?n. Convocada por nadie, la multitud invadi? los barrios, la ciudad, el pa?s. La polic?a respondi? a balazos. Pero la gente, inesperadamente poderosa, derrib? al Gobierno.

Los invisibles hab?an ocupado, cosa rara, el centro de la escena. No s?lo en la Argentina, no s?lo en Am?rica Latina, el sistema est? ciego. ?Qu? son las personas de carne y hueso? Para los economistas m?s notorios, n?meros. Para los banqueros m?s poderosos, deudores. Para los tecn?cratas m?s eficientes, molestias. Y para los pol?ticos m?s exitosos, votos.

La pueblada que volte? al presidente De la R?a fue una prueba de energ?a democr?tica. La democracia somos nosotros, dijo la gente, y nosotros estamos hartos. ?O acaso la democracia consiste solamente en el derecho de votar cada cuatro a?os? ?Derecho de elecci?n o derecho de traici?n? En la Argentina, como en tantos otros pa?ses, la gente vota, pero no elige. Vota por uno, gobierna otro: gobierna el clon.

El clon hace, desde el Gobierno, todo lo contrario de lo que el candidato hab?a prometido durante la campa?a electoral. Seg?n la c?lebre definici?n de Oscar Wilde, c?nico es el que conoce el precio de todo y el valor de nada. El cinismo se disfraza de realismo; y as? se desprestigia la democracia.

Las encuestas indican que Am?rica Latina es, hoy por hoy, la regi?n del mundo que menos cree en el sistema democr?tico de gobierno. Una de esas encuestas, publicada por la revista The Economist, revel? la ca?da vertical de la fe de la opini?n p?blica en la democracia, en casi todos los pa?ses latinoamericanos: seg?n los datos recogidos hace medio a?o, s?lo cre?an en ella seis de cada diez argentinos, bolivianos, venezolanos, peruanos y hondure?os, menos de la mitad de los mexicanos, los nicarag?enses y los chilenos, no m?s que un tercio de los colombianos, los guatemaltecos, los paname?os y los paraguayos, menos de un tercio de los brasile?os y apenas uno de cada cuatro salvadore?os. Triste panorama, caldo gordo para los demagogos y los mes?as de uniforme: mucha gente, y sobre todo mucha gente joven, siente que el verdadero domicilio de los pol?ticos est? en la cueva de Al? Bab? y los cuarenta ladrones.

Un recuerdo de infancia del escritor argentino H?ctor Tiz?n: en la avenida de Mayo, en Buenos Aires, su pap? le se?al? a un se?or que en la vereda, ante una mesita, vend?a pomadas y cepillos para lustrar zapatos:

Ese se?or se llama Elpidio Gonz?lez. M?ralo bien. ?l fue vicepresidente de la rep?blica.

Eran otros tiempos. Sesenta a?os despu?s, en las elecciones legislativas del 2001, hubo un aluvi?n de votos en blanco o anulados, algo jam?s visto, un r?cord mundial. Entre los votos anulados, el candidato triunfante era el pato Clemente, un famoso personaje de historieta: como no ten?a manos, no pod?a robar.

Quiz? nunca Am?rica Latina hab?a sufrido un saqueo pol?tico comparable al de la d?cada pasada. Con la complicidad y el amparo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, siempre exigentes de austeridad y transparencia, varios gobernantes robaron hasta las herraduras de los caballos al galope. En los a?os de las privatizaciones, rifaron todo, hasta las baldosas de las veredas y los leones de los zool?gicos, y todo lo evaporaron.

Los pa?ses fueron entregados para pagar la deuda externa, seg?n mandaban los que de veras mandan, pero la deuda, misteriosamente, se multiplic?, en las manos ?giles de Carlos Menem y muchos de sus colegas. Y los ciudadanos, los invisibles, se han quedado sin pa?ses, con una inmensa deuda que pagar, platos rotos de esa fiesta ajena, y con gobiernos que no gobiernan, porque est?n gobernados desde afuera.

Los gobiernos piden permiso, hacen sus deberes y rinden examen: no ante los ciudadanos que los votan, sino ante los banqueros que los vetan.

Ahora que estamos todos en plena guerra contra el terrorismo internacional, esta duda no est? dem?s: ?Qu? hacemos con el terrorismo del mercado, que est? castigando a la inmensa mayor?a de la humanidad? ?O no son terroristas los m?todos de los altos organismos internacionales, que en escala planetaria dirigen las finanzas, el comercio y todo lo dem?s? ?Acaso no practican la extorsi?n y el crimen, aunque maten por asfixia y hambre y no por bomba? ?No est?n haciendo saltar en pedazos los derechos de los trabajadores? ?No est?n asesinando la soberan?a nacional, la industria nacional, la cultura nacional?

La Argentina era la alumna m?s cumplida del Fondo Monetario, del Banco Mundial y de la Organizaci?n Mundial del Comercio. As? le fue.

Damas y caballeros: primeros son los banqueros. Y donde manda capit?n, no manda marinero. Palabras m?s, palabras menos, ?ste ha sido el primer mensaje que el presidente George W. Bush ha enviado a la Argentina. Desde la ciudad de Washington, capital de los Estados Unidos y del mundo, Bush declar? que el nuevo Gobierno argentino debe ?proteger? a sus acreedores y al Fondo Monetario Internacional y llevar adelante una pol?tica de ?m?s austeridad?.

Mientras tanto, el nuevo presidente provisional argentino, que sustituye a De la R?a hasta las pr?ximas elecciones, meti? la pata en su primera respuesta a la prensa. Un periodista le pregunt? qu? iba a priorizar, la deuda o la gente, y ?l contest?: "La deuda". Sigmund Freud sonri? desde su tumba, pero Rodr?guez Sa? corrigi? de inmediato su respuesta. Y poco despu?s, anunci? que suspender? los pagos de la deuda y destinar? ese dinero a crear trabajo para las legiones de desocupados.

La deuda o la gente, ?sa es la cuesti?n. Y ahora la gente, la invisible, exige y vigila.

Hace cosa de un siglo, don Jos? Batlle y Ord??ez, presidente del Uruguay, estaba presenciando un partido de f?tbol. Y coment?:

- ?Qu? lindo ser?a si hubiera 22 espectadores y 10.000 jugadores!

Quiz? se refer?a a la educaci?n f?sica, que ?l promovi?. O estaba hablando, m?s bien, de la democracia que quer?a.

Un siglo despu?s, en la Argentina, el pa?s vecino, muchos de los manifestantes llevaban la camiseta de su selecci?n nacional de f?tbol, su entra?able se?al de identidad, su alegre certeza de patria: con la camiseta puesta, invadieron las calles. La gente, harta de ser espectadora de su humillaci?n, invadi? la cancha. No va a ser f?cil desalojarla.



http://www.elmundo.es/2001/12/30/opinion/1088937.html


Publicado por carmenlobo @ 18:19  | Galeano, Eduardo
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