Martes, 01 de noviembre de 2005
Por Alejandro Dolina

Los Hombres sensibles de Flores gustaban del humor, pero hasta por ahi nomas.
En el fondo sospechaban que la risa suele esconder la cobardia. Ysentian que los momentos verdaderamente grandes de la vida no soportan bien las payasadas.
Algo de razon tenian: muchas veces una gracia oportuna sirve para evitar una confesion o un beso. Los chuscos timoratos provocan la sonrisa de sus enemigos para ahorrarse las trompadas.
Ser chistoso no es sencillo, pero es mucho mas seguro que ser valiente.
De todos modos, los muchachos del Angel Gris saludaban con sus mejores risotadas las ocurrencias felices, desde la ambiciosa paradoja hasta el modesto coscorron subrepticio.
Poco a poco, la destreza humoristica acabo por generar- ya que no el respeto- al menos un cierto prestigio mundano que permitia el ingreso gratuito a los asados, cumplea?os, tertulias y bautizmos del barrio.
Naturalmente, cuando las muchedumbres alcanzaron a vislumbrar
las ventajas de poseer una tecnica festiva, surgieron por todas partes jovenes aspirantes que se postulaban para referir la historia del paisano que estaba apurado por ir al fondo.

La Academia del Humor en Flores ofrecio conocimientos ordenados y oportunidades profesionales a muchisimos simpaticones. La entidad alcanzo a acu?ar un estilo austero y cachador, aun hoy reconocible en renombrados locutores, periodistas, dibujantes, escritores, actores, o simples
vivillos particulares.
Macedonio Fernandez decia que el humor es sorpresa intelectual.
La frase no define el genero, pero lo ejerce. Y es tambien una amable recomendacion de lo imprevisto. En este sentido, los profesores de la Academia insistian en que la chanza debe ser esporadica. El humorista que tiende trampas comicas cada dos frases termina dejando en el publico una saciedad mental de la que no se sale sino merced al aburrimiento.
En las clases se ense?aba a mantener largos periodos de calma y seriedad, que no eran sino el fondo oscuro destinado a resaltar el brillo de una brevisima donosura.
Cuanto mas avanzaba el alumno en los cursos, mas paciente se volvia y mas extensos eran los espacios sin morisquetas.
Por cierto, algunos discipulos llevaron este criterio al extremo. A veces escribian largas novelas de aventuras que no eran mas que el pretexto para un solo chiste. Y en ciertos casos, ya por olvido, ya por decision artistica, se omitia redondamente toda broma.
Acaso muchas de las obras que hoy leemos con inocencia no sean
otra cosa que la desmesurada preparacion de un chiste genial abolido a ultimo momento.
El ambiente de la Academia era severo y protocolar. El trato de los maestros evi taba cualquier gesto familiar o amistoso. Me permito notar en esta conducta un rasgo de inteligencia fenomenal: el efecto de una gracia es tanto mayor cuanto mas adusta es la circunstancia en que se la formula.
Una simple pedorreta puede ser gloriosa durante el discurso de un escribano. El mismo recurso en una cena de egresados o en un estadio de futbol resulta apenas una groseria.
Durante los prim eros a?os de cursos,se procuraba alejar a los alumnos de la tentacion de la ocurrencia facil. Quienes se dejaban arrastrar padecian
severos castigos, cuando no la expulsion lisa y llana.
Los apuntes y textos de la Academia que han llegado hasta nosotros presentan largas listas de recursos humoristicos desaconsejados. Un extenso capitulo rechaza el doble sentido, que consiste en exponer sobre un objeto cualquiera como si en verdad se hiciera referencia a una parte comprometida del cuerpo humano: "Sabroso es el pan dulce de su hermana."

Tambien se prohibia el anacronismo, los juegos de palabras, los gui?os entre parentesis, las rimas con los apellidos, las bromas sobre politicos indoctos, los nombres zafados en japones y el desafio de adivinar como le dicen a este o a aquel funcionario.
Al final de las recomendaciones nos espera una frase edificante:
"Conviene no utilizar estos mecanismos vulgares, salvo que uno sea un genio,
lo que en verdad no ocurre casi nunca."
Circulaba entre los aprendices un cuaderno de ejercicios muy curioso.
Contenia numerosos comienzos de relatos humoristicos que los alumnos debian
completar segun su imaginacion. Veamos algunos:


COMPLETAR LOS SIGUIENTES CUENTOS VERDES

1) Conversan en el infieno un aleman, un japones y un argentino.
El aleman declara:
- Yo estoy aqui porque asesine un vecino.

2) Una pareja de novios se encuentran en un zaguan. En el mejor
momento aparece el padre de la muchacha y dice:
- Pero que es esto?

3) Un inspector llega a un colegio y ocmienza a interrogar a los ni?os.
- A ver, tu.... que piensas ser cuando seas grande?


Las invenciones de los alumnos jamas eran aprobadas, Al final del cuaderno y despues de infinitas frustraciones, el joven postulante comprendia o recibia por escrita una nocion fundamental: el mundo no soporta ya los cuentos verdes.


Tal vez la asignatura mas importante de los cursos de la Academia haya sido "Vida Humoristica." La idea era producir situaciones graciosas reales, mas alla de las creciones artificiosas. Se cuenta que el ruso Salzman llego a ocupar esta catedra. Para cumplir con sus trabajos practicos, los discipulos recorrian la barriada asupiciando el estallido festivo:
soltaban chanchos en las ceremonias nupciales, se burlaban de los comerciantes extranjeros para provocar insultos en cocoliche, se fingian manfloros en los trenes, gritaban pidiendo socorro en los probadores de las sastrerias,
hacian pelear a los chicos y simulaban perpetuas indecisiones en
los mostradores de las heladerias.
Parece que el propio Salzman fiscalizaba estas tareas situandose en lugares estrategicos y haciendo -cada tanto- alguna correccion o sugerencia.

El humor politico es -dicen algunos- un pasatiempo intelectual que consiste en burlarse de los peronistas.
Sin embargo, en la Academia, la materia era dictada por el profesor Ricardo Bermudez, hombre que pertenecia a esta corriente.
Desde el principio, Bermudez trato de establecer que para hacer una chanza inteligente cualquier partido es bueno. Asi llego a contar un dia que los democratas progresistas levantan el piso del parquet de sus casas para hacer asados. El efecto de esta creacion fue practicamente nulo.
Pese a todo, hay que declarar que hubo en sus ense?anzas algunos modestos aciertos.
Refuto -por ejemplo- el viejo postulado segun el cual es imposible
hacer humor oficialista.
El humor- sostenian los ortodoxos- implica siempre la degradacion de un valor. Por lo tanto, toda accion humoristica sera siempre en contra de algo. De aqui se infiere la imposibilidad del chiste a favor del gobierno o del orden vigente.
Los argument os contrarios de Bermudez son tan sencillos que su exposicion no produce el menor orgullo artistico:
"...Es cierto que el humor se hace siempre en contra de algo, como ya lo sospecho Platon. Para hacer humor oficialista bastaria entonces con burlarse de la oposicion."
En efecto, la presentacion del inconformismo y del decontento como estados espirituales ridiculos y aun fraudulentos, propugnaba indirectamente la admiracion del pensamiento establecido.

En efecto, la presentacion del inconformismo y el decontento como estados espirituales ridiculos y aun fraudulentos, propugnaba indirectamente la admiracion del pensamiento establecido.
De hecho, hoy en dia, nuestros mejores humoristas son honradamente oficialistas, tal vez por razones parecidas a aquellas que llevaban a los Hombres Sensibles a desconfiar del humor.

La Academia del Humor de Flores poseia tambien un registro de patentes que permitia a los ingeniosos del barrio preservar la propiedad de sus creaciones.
La oficina atendia dia y noche, pues ya se conoce la quisquillosidad de los inventores de bagatelas.
De todos modos, y a pesar de los minuciosos tramites, nunca faltaban chistosos que se sentian despojados por alguien. Esto ocurre todavia en nuestro tiempo: cada vez que surge un programa exitoso o una nueva publicacion de humor, muchos de nuestros conocidos declaran haber tenido la misma idea mucho antes.

El poligrafo Manuel Mandeb -que jamas registro nada- despreciaba a los supuestos damnificados. Oigamos sus gritos:
"Solamente pueden robarse las ideas peque?as, las minucias que caben en un bolsillo. Las grandes creaciones son incomodas de llevar y no estan al alcance de los descuidistas. Cualquiera puede hacerse con el eslogan de un nuevo calzoncillo; la teoria de la relatividad -en cambio- es de usurpacion casi imposible.
"Convendra entonces tener ideas grandes, o en todo caso, procurar que nuestras ocurrencias esten pegadas a nosotros de un modo tan intimo y estrecho que nadie pueda arrancarnoslas del alma. Si quieren saberlo, yo soy mis ideas, y quien me las robe, habra de llevarme tambien consigo."

Pero las idea de que las ideas no se roban le fue robada a Mandeb. El abogado Gerardo Joseph la expuso como propia en una conferencia titulada La Sustraccion de Ideas. Se dice que Mandeb se presento ante el charlista y le dijo:
-Vea, mi amigo, al oirle exponer mis reflexiones penso que yo mismo disertaba. Usted era yo y es tal vez por eso que no le rompo los dientes de una trompada.
Pocos alumnos alcanzaban los cursos superiores de la Academia. Alli se ense?aban el arte del ejemplo absurdo y sin embargo riguroso, la exquisita discordancia entre la forma y el contenido, la nobleza del renunciamiento artistico, y los divertidos desperfectos de la razon.
Tambien se ense?aba musica, poesia, pintura y teatro, porque sin un genero que lo contenga el humor no es nada.
"Lo nuestro es sal -decian los maestros- y aunque la comida sin ella es desagradable, mucho peor es comer la sal sola."
En los ultimos tramos de la carrera los aspirantes se tornaban melancolicos
y casi nada los hacia reir. Tal vez la persecucion de la gracia es un camino demasiado duro.
Nadie alcanzo jamas el titulo de Humorista Diplomado. Pero la no obtencion de esa jerarquia era precisamente el proposito final de la entidad.
Se trataba quiza de aprender a no reirse o mejor todavia a reir sin olvidarse.
Asi despojado de toda pretenison, purificado de su hambre de risa, el aspirante podra apuntar algun garbanzo.
La gracia nunca se presenta ante quien la busca demasiado.

La Academia de Flores se fue con los tiempos dorados. Algunos
siguen hoy sus rigurosos preceptos. Otros no.

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Publicado por carmenlobo @ 15:54  | Dolina, Alejandro
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