S?bado, 05 de noviembre de 2005

Por Alejandro Dolina

El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Uno no esta en casi ninguna parte. Sin embargo, en medio de las infinitas desolaciones hay una buena noticia: el amor. Los Hombres Sensibles de Flores tomaban ese rumbo cuando querian explicar el cosmos. Y hasta los Refutadores de Leyendas tuvieron que admitir casi sin reservas,que el amor existe. Eso si, nadie debe confundir el amor con la dicha.
Al contrario: a veces se piensa que amor y pena son una misma
cosa. Especialmente en el barrio del Angel Gris, que es tambien el barrio del desencuentro. Las historias amorosas de los tiempos dorados son casi siempre tristes. Esto no basta para afirmar que todos los romances fueron desdichados: sucede -tal vez- que el arte necesita nostalgia. No se puede ser artista si no se ha perdido algo.

Los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de
mercaderes afortunados. Por eso los poetas de Flores buscaban el
desenga?o, porque pensaban que cerca de el andaba el verso perfecto.
Casi todos quedaban en la mitad del camino. Manuel Mandeb veia las cosas de un modo mas complicado. Admitia que la pena de amor conducia al arte. Pero tambien sostenia que el proposito final del arte es el amor. La recompensa del artista es ser amado. Asi pareceia opinar Ives Castagnino, el musico de Palermo, quien componia valses melancolicos al solo efecto de seducir se?oritas. Cuando no lo lograba, su tristeza le dictaba otras canciones que mas tarde le servian para deslumbrar se?oritas nuevas y asi recomenzaba el circulo. Algunos muchachos sin vocacion artistica trataban de merecer
a las damas cultivando las ciencias, la bondad, el coraje, la riqueza o la extorsion. Los autores de aforismos extrajeron de estas realidades una conclusion modesta: si no fuera por el amor, nadie haria gran cosa. Las muchachas beligerantes podian objetar que estos pensamientos parecen reservados a la conducta masculina. Al respecto, Mandeb creia que las mujeres hacian de ellas mismas un hecho artistico.

El poligrafo de Flores, en un rapto de arbitrariedad, llego a
establecer un orden de cualidades, segun su eficacia para enamorar.
Coloco en primer lugar la belleza y luego la juventud, aclarando que estas dos virtudes son tal vez una sola. Despues ubico las
condiciones espirituales: inteligencia y bondad. En ultimo termino, el poder y el dinero. Muchedumbres de feos de cierta edad polemizaron con Mandeb reclamando el derecho a ser amados por su limpieza,trayectoria comercial o apellido ilustre. De todos modos, para este oscuro pensador, el amor era una flor exotica cuyo hallazgo ocurria muy pocas veces.

- De cada mil personas que pasen por esa puerta -decia- acaso nos conmueva solamente una. Del mismo modo, quiza solo una entre las mil tenga a bien impresionarse con nosotros. La cuenta es sencilla: sin contar percepciones enga?osas y desilusiones posteriores, la posibilidad de un amor correspondido es de una en un millon. No esta tan mal, despues de todo.

Pero dejemos la pura especulacion de los espiritus obtusos de Flores.
Mucho mas interesante es saber como amaron realmente. Para ellos habremos de transcribir algunas historias que presumen de veraces y que han llegado hasta nosotros por avenidas literarias o por oscuros atajos confidenciales.



HISTORIA DEL QUE ESPERO SIETE A?OS

Jorge Allen, el poeta, amaba a una joven pechugona de los barrios hostiles.
Segun supo despues, alcanzo a ser feliz. Una noche de junio, la chica resolvio abandonarlo.
- No te quiero mas - le dijo.
Allen cometio entonces los peores pecados de su vida; suplico, se humillo, escribio versos horrorosos y lloro en los rincones.
La pechugona se mantuvo firme y rubrico la maniobra entreverandose con un deportista reluciente.
El poeta recobro la dignidad y empleo su tiempo en amar sin esperanzas y en recordar el pasado. Su alma se retemplo en el sufrimiento y se hizo cada vez mas sabio y bondadoso. Muchas veces so?o con el regreso de la muchacha, aunque tuvo el buen tino de no esperar que tal sue?o se cumpliera.
Mas tarde supo que jamas habria en su vida algo mejor que aquel amor imposible.
Sin embargo, una noche de verano, siete a?os y siete meses despues de su pronunciamiento, la pechugona aparecio de nuevo.
Las lagrimas le corrian por el escote cuando le confeso al poeta:
- Otra vez te quiero.
Allen nunca pudo contar con claridad lo que sintio en aquellas horas.
El caso es que volvio a su casa vacio y desenga?ado. Quiso llorar y no pudo. Nunca mas volvio

a ver a la pechugona. Y lo que es peor, nunca mas, nunca mas volvio a pensar en ella ni a so?ar su regreso.


HISTORIA DEL QUE SE ENAMORO DE UNA NI?A DEMASIADO JOVEN

Manuel Mandeb supo tener amores con una ni?a muy joven de la calle
Paez. La muchacha no hizo cuestion por la diferencua de edades y
ademas es cierto que Mandeb era un hombre de aspecto soberbio, dentro de
su sombrio estilo.
Pero pronto empezaron las dificultades.
Un dia Mandeb insistio en caminar bajo un aguacero mientras recitaba
a los gritos un soneto flamante.
Una noche le hizo el amor en la casa embrujada de la calle Campana
para espantar a los demonios.
A veces, en la madrugada, se trepaba hasta la ventana de la ni?a, en
el tercer piso, y dejaba prendida una flor roja.
Una tarde de invierno le hizo probar el licor del olvido y el vino
del recuerdo.
En verano, le sacaba la blusa en las calles oscuras y le ponia alguna
de sus gastadas camisas azules.
Para su cumplea?os le regalo una sombra robada en Villa del Parque
que habia encerrado en una cajita de cristal.
Despues ense?o a todos los pajaros de Flores a cantar el nombre de la
muchacha en su ventana.
Entonces la ni?a abandono a Mandeb y comento luego a sus amistades
en una pizzeria:
-No eramos de la misma generacion.



HISTORIA DEL QUE SE DESGRACIO EN EL TREN

Jaime Gorriti tomaba todos los dias el tren de las 14.35.
Y todos los dias se fijaba en una estudiante morocha. Con prudente
astucia trataba de ubicarse cerca de ella y -a veces- ligaba una mirada
prometedora.
Una tarde empezo a saludarla. Y algunos dias despues tuvo ocasion de
hacerse ver, ayudandola a recoger unos libros desbarrancados.
Por fin, un asiento desocupado les permitio sentarse juntos y conversar.
Gorriti acelero y le hizo conocer sus destrezas de picaflor aficionado.
No andaba mal. La morocha conocia el juego y colaboraba con retruques
adecuados.
Sin embargo, los demonios decidieron intervenir.
Saliendo de Haedo, la chica trato de abrir la ventanilla y no pudo. Con
festo mundano, Gorrito copo la banca.
- Por favor....
Se prendio de las manijas, tiro hacia arriba con toda su fuerza y se
desgracio con un estruendo irreparable.
Sin decir palabra, se fue pasillo adelante y se largo del tren en Moron.
Desde ese dia empezo a tomar el tren de las 14.10.


HISTORIA DEL QUE PADECIA LOS DOS MALES.

En la calle Caracas vivia un hombre que amaba a una rubia.
Pero ella lo despreciaba enteramente.
Unas cuadras mas abajo dos morochas se morian por el hombre y se
le ofrecian ante su puerta. El las rechazaba honestamente.
El amor depara dos maximas adversidades de opuesto signo: amar a
quien no nos ama y se amados por quien no podemos amar.
El hombre de la calle Caracas padecio ambas desgracias al mismo tiempo
y murio una ma?ana ante el llanto de las morochas y la indiferencia
de la rubia.


HISTORIA DEL QUE NO PODIA OLVIDAR.
El ruso Salzman tuvo muchas novias. Y a decir verdad solia dejarlas al
poco tiempo. Sin embargo jamas se olvidaba de ellas.
Todas las noches sus antiguos amores se le presentaban por turno en
forma de pesadilla. Y Salzman lloraba por la ausencia de ellas.
La primera novia, la verdulera de Burzaco, la pelirroja de Villa Luro,
la inglesa de La Lucila, la arquitecta de Palermo, la modista de Ciudadela.
Y tambien las novias que nunca tuvo: la que no lo quiso, la que vio una sola
vez en el puerto, la que le vendio un par de zapatos, la que desaparecio en
un zaguan antes de cruzarse con el.
Despues Salzman lloraba por las novias futuras que aun no habian
llegado. Los hombres sabios no se burlaban del ruso pues comprendian
que estaba poseido del mas sagrado berretin cosmico: el hombre queria
vivir todas las vidas y estaba condenado a transitar solamente por una.
Aprendan a so?ar los que se contentan con sacar la loteria......


LA CALLE DE LAS NOVIAS PERDIDAS
Hay una calle en Flores en la que viven todas las novias abandonadas.
Al atardecer salen a la vereda y miran ansiosas hacia las esquinas para ver
si vuelven los novios que se fueron. A veces conversan entre ellas y
rememoran viejos paseos por el Rosedal.
Por las noches se encierran a releer cartas viejas que guardan en
cajitas primorosas o admirar fotografias grises.
Los domingos se ponen vestidos floreados y se pintan los labios.
Algunas escriben diarios intimos con letra prolija.
Dicen que no es posible encontrar esa calle. Pero se sabe que algun
dia desembocara en la esquina el batallon de los novios vencedores de la
muerte para rescatar a las novias perdidas y llevarlas de paseo al Rosedal.
Esto sera dentro de mucho timepor, cuando endulce sus cuerdas el pajaro
cantor.


Existen por ahi infinidad de personas confiables que juran que el amor
es posible en todos los barrios. No habra de discutirse semejante tesis.
Pero el que tuviera que vivir pasiones locas, es mejor que no pierda el
tiempo en rumbos equivocados. Una historia terrible esta esperando
en Flores.



Tags: Alejandro Dolina

Publicado por carmenlobo @ 6:47  | Dolina, Alejandro
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