miércoles, 26 de octubre de 2005

Por NATIVIDAD ROMEU SOLANO
Psicóloga clínica



DEFINICIÓN DE ESTRÉS


El término estrés fue utilizado por primera vez dentro de un contexto científico por W. Cannon en 1911. Sus investigaciones junto con las del Dr. Hans Seyle (1907-1981), endocrinólogo vienés conocido como “Dr. Stress”, descubrieron que el organismo responde a determinados factores ambientales que considera negativos, con la secreción de determinadas sustancias (catecolaminas) como medio para mantener un cierto equilibrio interno. A estos factores desequilibrantes se los llama estrés. Stress es una palabra inglesa que la Real Academia de la Lengua, la ha españolizado por estrés y que podríamos traducir también por tensión.

Antes de hablar del estrés y para comprenderlo mejor veremos lo que no es o lo contrario del estrés, que sería el aburrimiento o la abulia. Lo podríamos definir como la falta de sentido e interés por la vida. La persona aburrida es la que no participa de la lucha, de la competitividad, ni de los ideales materialistas que hay en el mundo, pero que tampoco dispone de otras alternativas que le den sentido a su vida. Sirva de ejemplo, algunos jóvenes de hoy en día que no quieren estudiar ni trabajar, pues no quieren verse inmersos en la competitiva sociedad industrial; y por otro lado su vida no tiene ninguna meta, ni sentido.



El estrés ha existido siempre. Nuestros antepasados de la era prehistórica no tenían miedo a contraer el sida, a perder su empleo o perder el dinero en la bolsa, pero sí tenían miedo a los animales salvajes, al frío, y por consiguiente el estrés estaba presente igual que hoy.


Según la Asociación Española del estudio sobre el estrés, más de la mitad de los adultos han padecido o padecen estrés. Es un fenómeno fisiológico normal, al ser la respuesta que emite nuestro organismo ante estímulos percibidos como amenazantes.



Sin embargo, cuando rebasa ciertos límites, dando lugar al denominado distrés o estrés negativo, impide que el organismo se adapte a la situación y que de las respuestas adecuadas a las demandas del entorno. Entonces se produce una activación y ansiedad desmesuradas, acompañadas por la incapacidad de realizar acertadamente las tareas, incluso las más sencillas.



No hemos de tensar la cuerda, puesto que, si la tensión a la que nos vemos sometidos es excesiva, podemos reaccionar negativamente, sintiéndonos incapacitados para responder con normalidad.



Es interesante observar que no existe ningún ser humano que pueda vivir sin estrés. Ciertas dosis de tensión son inevitables e imprescindibles para la vida. Los problemas son algo cotidiano y, en pequeñas cantidades, beneficiosos para que la existencia no sea algo monótona ¿De dónde procede entonces el problema originado por el estrés? Este es un problema de cantidad, ya que el estrés, en la medida adecuada, es uno de los mecanismos de defensa básicos del ser humano. El estrés se gesta en tres fases. La primera es conocida como fase de alarma, y es el momento de enfrentarnos a una situación difícil cuando nuestro cuerpo se prepara para responder. Durante la fase de resistencia el individuo se mantiene activo mientras dura la estimulación y, aunque aparecen los primeros síntomas de cansancio, continúa respondiendo con normalidad. En la última de las fases, la de agotamiento, la resistencia desaparece, resurgiendo la alarma, y comienzan a surgir problemas de tipo físico y psíquico.



Ejemplo, tenemos un familiar que lo hemos de cuidar de día y de noche; no sabemos de donde pero sacamos fuerzas para cuidarle día tras día, hasta que se pone bien. Mientras se mantiene el estímulo que produce la tensión, dura el estrés. Éste estimula unas hormonas que hacen que el organismo se mantenga fuerte mientras dura la tensión. Pero cuando cede el estímulo, cuando ceden las presiones, estas hormonas dejan de ser estimuladas, y el organismo se entrega al cansancio; viniendo luego el agotamiento y la depresión. El estrés es un estado en que la persona siente que ha sobrepasado su capacidad para afrontar problemas.



La depresión consecuente del estrés, no es una verdadera depresión, sino que es un estado de agotamiento debido a la tensión continua. No se cura con antidepresivos, pues al levantar el ánimo les crearía más tensión.



Por todo ello, el estrés tiene en sí mismo un valor totalmente positivo; pero puede convertirse en algo negativo cuando se prolonga excesivamente en el tiempo.



SÍNTOMAS



En el estrés podemos distinguir unos síntomas físicos (afectan al cuerpo) y otros psíquicos (afectan a la mente)



Síntomas físicos:



- Insomnio, sobre todo cuando no se había padecido antes.



- Pérdida de apetito y peso.



- Ansias de comer y aumento de peso (depende del carácter de la persona).



- Hipertensión sin haber ninguna causa física.



- Tics nerviosos.



- Taquicardia.



- Falta de aliento sin haber realizado ningún esfuerzo (ahogo)



- La tensión muscular aparece en forma de contracturas a distintos niveles (mandíbulas, cuello, espalda, dolores de cabeza).



- El estómago pasa a segregar más ácidos, por lo que sus paredes se acaban irritando. La sangre se desvía del estómago y se altera el proceso digestivo.



- Temblor de manos.



- Falta de reflejos.



- Rigidez en los músculos faciales.



- Sudoración excesiva.



- Mareos y vómitos.



- La fatiga es excesiva, de manera que siempre se halla uno cansado y debido a ello desciende la actividad.



- Pesimismo, temores infundados de enfermedades imaginarias e incluso dolores inespecíficos.



- Carencia de interés sexual o reducción de la líbido.



- Estreñimiento o diarreas.



- Frecuente tristeza, llanto o ganas de llorar.





Síntomas psíquicos:



- Pérdida de ilusión por las cosas que antes nos la producían.

- Olvidos de memoria y dificultades de concentración; estás leyendo, pero no sabes lo que lees, pues no puedes concentrarte.

- Irritabilidad; tienes los nervios a flor de piel, te enfadas con facilidad.

- Ansiedad, nerviosismo y mal humor constantes. Es frecuente encontrar que una persona que viene a visitarse a causa de sufrir de estrés, se te ponga derecha para seguir hablando, pues dice que no aguanta mucho rato sentada.

- Frecuente sensación de desamparo e incapacidad de hacer frente a las situaciones.

- Falta de interés por la vida y por los demás.

- Sensación de fracaso.

- Sensación de culpabilidad o inutilidad, de odio hacia sí misma.

- Dificultad para tomar decisiones.

- Sensación de haber cambiado la apariencia y de que esta más fea.

- Dificultad para reir o divertirse.

- Sensación de que no nos quieren y de que los amigos no nos hacen caso, o de que no tenemos a nadie en quien confiar.

- Miedo al futuro y sensación de desamparo.

- Sensación de haber fracasado como cónyuge o como madre.



La sintomatología la notan los demás, que ven a la persona irritable, triste, etc., pues el que lo padece normalmente no se entera.



El estrés tanto lo puede sentir el hombre como la mujer; en este sentido es unisex. Más bien depende del trabajo que se realiza, de la forma de vida particular de cada uno y del carácter mediante el cual se afrontan los problemas y las tensiones.



Aunque hay algunas diferencias entre hombre-mujer. La mujer acude más al médico cuando tiene dolores de cabeza, de estómago; y medicándose va viviendo. Con lo cual la tasa de mortalidad por estrés es mucho mayor en el hombre (infarto).



CAUSAS

Hay tres tipos de los que los psicólogos llaman agentes estresores. En primer lugar los de carácter físico que son el ruido, el calor, las luces deslumbrantes, los cambios bruscos de tiempo, la actividad corporal excesiva, las heridas o lesiones traumáticas, las operaciones quirúrgicas, etc.



En segundo término se encuentran los estresores mentales. De estos distinguiremos tres sub-apartados:



- Afán desmesurado por “ser”, por llegar a ser; que se convierte casi en una ambición totalmente patológica. Todo esto nos lleva a crear una competitividad exagerada incluso, a veces, con nuestro propio marido. El desmedido afán por la fama, la gloria. La autoimagen que queremos dar y la superación continua denotan un narcisismo basado en sentimientos de inferioridad. La ambición puede ser buena, pero cuando es un fin en sí misma o nos sirve para disimular nuestra inseguridad, entonces se convierte en patológica. Aquí podemos encontrar la falta de aceptación de nosotras mismas con nuestros dones y con nuestros fallos. Es importante que seamos nosotras mismas, y no una imagen falsa a la cual no llegaremos nunca pues no es la nuestra. En todo ello hay bastante orgullo y poca humildad. Recordad que cuando Job se arrepintió de su orgullo, Dios le restauró todo lo que había perdido.



- Existe el afán por tener más o, traducido en un lenguaje actual el consumismo. Cada vez tenemos más cosas, pero al mismo tiempo necesitamos adquirir otras de nuevas, que muchas veces no son necesarias. Para ello se tiene que ganar más y si es posible trabajar más horas. La tensión es inevitable. La TV nos invita a comprar. En muchos casos nos fijamos en las posibilidades de adquisición de algunas amistades, en que siempre las habrá que pueden más que nosotros. En Filipenses 4:18, se nos da una auténtica lección espiritual: “Todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy llena... Mi Dios, pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.



- Otra causa de estrés es la incapacidad de perdonar, acumulando rencor y resentimientos ¿Cuántas familias rotas por esta causa? Muchas úlceras se deben a la agresividad introyectada hacia adentro y no hacia fuera. ¿Sientes rencor hacia tu esposo? A pesar de que las cosas aparentemente entre vosotros vayan bien ¿has establecido entre él y tu una sutil barrera por algo que no le has perdonado?. Un enfado puede ser la válvula de escape para reequilibrar nuestra psique, aunque muchas veces nos dejamos llevar más por el corazón que por la razón. Las palabras son el vehículo mediante el cual descargamos las emociones. Todos alguna vez sentimos la necesidad de desahogar las tensiones y aliviar los sentimientos de rabia, liberando todas las tensiones de nuestro interior. Esto en sí, no es malo, incluso puede ser bueno. Es importante recordar Efesios 4:23: “Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Fijaos que dice: “airaos”, esto no es malo, ni es pecado, pero luego añade: “no pequéis, es decir, que al día siguiente no continuemos enfadadas ni guardando rencor.



Por último aparecen los estresores sociales. La muerte de un familiar o amigo, la separación o el divorcio, una intensa vida social de día y de noche, no quedando tiempo para el descanso. En este caso el estrés resulta de la incapacidad de disipar toda la energía despertada por los rigores del medio ambiente en el que se mueve cada persona.



Aquí nos encontramos especialmente a la mujer que atiende a su casa (niños, esposo, colas en la plaza o el supermercado) y que por si acaso esto no supone bastante tensión, también trabaja fuera del hogar con toda la coletilla de problemas y relaciones laborales que ello comporta. Dificultades económicas, paro.



Aunque generalmente nos enfrentamos a varios estresores a la vez. Esto origina una saturación de la capacidad de tolerancia y entonces aparecen los primeros síntomas de enfermedades psicosomáticas, como úlceras o cefaleas.


CONSEJOS PRÁCTICOS PARA PREVENIR EL ESTRÉS


Como a corto plazo no es previsible un cambio de la competitiva, cambiante y agresiva sociedad actual, será más inteligente y rentable modificar nuestra actitud frente a ella tratando de adaptarnos y buscando la solución en nosotros mismos. A la hora de plantearnos la potenciación de nuestros mecanismos defensivos contra el estrés no debemos olvidar que aparte del beneficio individual, una persona tranquila y relajada extrae de la vida todo su sentido positivo y es más eficaz en el trabajo, más amable socialmente y está mejor consigo mismo.



Los tratamientos farmacológicos suelen ser utilizados como coadyuvantes en las fases agudas, pero ofrecen como inconveniente el que no resuelven el problema y que deben utilizarse a dosis crecientes, existiendo el peligro de la dependencia.



Sería bueno para evitar el estrés tener en cuenta lo siguiente:



- Esforzarnos en amar nuestro trabajo. Ver su lado positivo que lo tendrá aunque también haya el negativo. (Trabajo que no gusta y compensar).



- Fijarnos un objetivo y tratarlo de alcanzar en función de nuestra capacidad. Con lo que es importante ser nosotras mismas. No esforzarnos por adoptar la personalidad de una amiga o de una persona que admiramos, pues nunca la alcanzaremos sino es la nuestra, y ello nos creará desasosiego y tensión. (Ideal por encima de nuestras posibilidades). Es importante conocer nuestros dones y potenciarlos, así podremos colaborar en la iglesia y seremos personas aptas en todo lo que hagamos.



- Hacer un inventario de los factores que nos producen estrés y tratar de eliminar aquellos que nos producen frustraciones y esfuerzos inútiles.



- Hablar de lo que nos preocupa es otra de las claves para descargar tensión.



- Es bueno ser lo que se dice en psicología asertivo. Es decir, saber decir lo que pensamos y sentimos. Siempre con amor y en el momento oportuno, podemos decir lo que pensamos especialmente con nuestra pareja. Si nos lo quedamos dentro, es probable que nos cree agresividad y rencor, y esto no es bueno para nuestro equilibrio psíquico.



- Es importante intentar resolver nuestros problemas; darles la cara, no taparlos. Y si es necesario dejarnos aconsejar por alguna persona que nosotras creamos oportuna.



- Siempre que tengamos que modificar nuestra vida, hacerlo lentamente. Los cambios bruscos no son aconsejables.



- También es recomendable la relajación; esta consiste en unos ejercicios en que se aprende a relajar la musculatura, o sea, es una parte de relajación física, y a continuación viene la relajación de la mente, es la parte psíquica, combinando con la respiración profunda.



- Organizar bien el tiempo nos ayudará, así como aprender a separar la vida personal de la profesional.



- Organizar el descanso del fin de semana es muy importante. En ocasiones, se acumula más estrés si tenemos que soportar enormes caravanas y atascos dominicales en las autopistas. Esto a los creyentes, en general, no nos sucede. Digo en general, porque los hay que caen en el activismo porque no saben decir que no, o porque como Jetro no saben delegar en otros.



- Es muy importante dormir lo necesario.



- Es bueno practicar algún deporte. Para las que vais mucho en coche, pensad en lo bueno que es andar.



- Son muy recomendable los hobbies que no propician estímulos a la competición en determinadas personalidades. Es bueno, por ejemplo, cantar en el coro si se tiene buena voz.



- Otro punto a tener en cuenta es la decoración de la casa. Los colores claros son más relajantes, y las plantas crean un ambiente más agradable.



- Esforzarnos por crear en nuestra familia un ambiente de comunicación. Tener un rato diario para conversar en familia y como pareja. Uno de los enemigos es la TV, sobre todo a la hora de comer, pues es cuando seguro que nos hemos de reunir y podemos hablar. El culto familiar crea un buen clima de comunicación e intimidad.



- Y por último en nuestra utilización del tiempo diario es conveniente introducir algún vacío. Uno de estos vacíos que nos llenan y renuevan podría ser nuestro tiempo de oración a solas con Dios, y otro el dedicado a la relajación en la forma que cada uno conozca.





El ser humano está compuesto de: cuerpo (relajación física), psique (poder compartir nuestras emociones) y espíritu (el descanso y la paz interior que encontramos en Dios y en su Palabra). Para evitar la tensión debe existir un buen equilibrio entre las tres partes mencionadas.



RESUMEN


Para terminar, quisiera dejaros la idea de que hemos sido creados en serio y no en serie. Con ello quiero deciros que cada persona tiene una personalidad distinta; y las cosas tienen diferentes resultados según la personalidad o el ambiente en que uno se desenvuelve, por lo que he tenido que generalizar bastante al hablaros de los síntomas del estrés y de sus causas. No obstante, en lo referente a posibles soluciones frente al estrés, si puedo aconsejaros que las empecéis a poner en práctica cuanto antes, pues siempre –espero que opinéis conmigo que- es mucho mejor prevenir que curar.



Como ilustración, os contaré un hecho que os puede ayudar a la organización de vuestras prioridades. Los boys-scouts tienen una práctica llamada “los tres montones”. Consiste en hacer tras su regreso del campamento, tres montones de las cosas que llevaron en sus mochilas. En el primer montón colocan las cosas que utilizaron a diario; en el segundo la que utilizaron poco, y en el tercero las que no utilizaron. En su próxima salida al campo quedan eliminadas las del tercer montón, y del segundo montón se llevan sólo las que les caben y consideran oportunas. Si les imitáramos, quitaríamos de nuestra vida muchas cosas y agotamientos innecesarios. Reflexionemos sobre el sentido de lo que hacemos. Yo os propongo hacer una lista dividida en:



1 Los compromisos ineludibles: Nuestro trabajo, nuestra familia, Dios, la iglesia, y nuestro descanso. Teniendo en cuenta que en un orden de prioridades primero es la familia y luego la iglesia.



2 Los compromisos adquiridos: Donde muchas veces entran aquellos que mencionábamos antes del activismo, quizás por no saber delegar o decir que no. Es muy instructivo el ejemplo que nos da la Biblia acerca de Moisés y su suegro Jetro.



3 La mala organización y planificación del tiempo, como ver la TV por inercia, y luego nos falta tiempo para otras cosas más importantes. Hay personas que llegan a casa y encienden el televisor hagan lo que hagan y quedan embobados. Es mucho más práctico programar lo que queremos ver durante el día de hoy. Y de esta manera no nos faltará luego tiempo para leer la Biblia y orar.



DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

ENTRE LA NEUROSIS DE ANGUSTIA Y DEPRESIÓN ENDÓGENA



Neurosis de angustia

Personalidad: Neurótica



Clínica:

Angustia

Actitud expectante

Irritabilidad, mal humor

Sobresalto

Labilidad emocional

Llanto (alivio por descargar tensión)

Astenia (por sobretensión)

Ideación rápida

Contenido ideacional: agobio

Inquietud psicomotriz

Exceso de preocupación

Sensación de catástrofe

Necesidad de los demás

Temor a la muerte

Empeoramiento vespertino

Pesadillas frecuentes

Insomnio

Síntomas fóbicos

Crisis de angustia

Cefalea localizada

Síntomas cardiovasculares

Diarrea-estreñimiento



Depresión endógena

Personalidad: Melancólica o cíclica


Clínica:
Tristeza

Actitud indiferente

Pérdida de humor, apatía

Abatimiento

Tristeza permanente

Llanto (sin alivio)

Astenia (por falta de impulso)

Ideación lenta

Contenido ideacional: negativo

Inhibición psicomotriz

Desinterés

Sensación de impotencia

Desconexión del ambiente

Deseo de muerte

Mejoría vespertina

Pesadillas ocasionales

Despertar precoz

Síntomas obsesivoides

Ausencia de crisis de angustia

Cefalea difusa

Síntomas digestivos

Estreñimiento pertinaz









Publicado por carmenlobo @ 11:37
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