viernes, 16 de septiembre de 2005
Pensar con los pies
Juan José Millas




Hace 30.000 años ya usábamos zapatos, lo que da una idea de lo mal hecho que está el pie. Claro, que hace treinta mil años ya había guerras, lo que da una idea de lo mal hecha que está la cabeza. Para mí que hemos aliviado mejor las carencias del pie que las de la cabeza. De hecho, las zapatillas deportivas con cámara de aire y luces intermitentes han colocado al pie en una situación de privilegio respecto al resto de lo órganos. Ahora mismo vas a una zapatería deportiva y tienes zapatillas para caminar, para correr, para jugar al fútbol, al baloncesto, para escalar? ¿Qué hemos inventado, en cambio, para la cabeza? El casco de motorista, que continúa siendo un artefacto incómodo, grosero, voluminoso, estresante. Una persona con unos niveles de claustrofobia un poco superiores a los normales no puede ponerse el casco sin tomarse antes un ansiolítico. ¿Acaso han inventado cascos para pensar, para soñar, para escribir poesías, novelas o guiones de cine? ¿Hay tantas variedades de cascos como de zapatos? Ni de broma.

Y si pensamos en los medicamentos sucede lo mismo. Hay cremas para la inflamación de los tobillos maravillosas, pero no existe nada contra la inflamación del cerebro. La demencia senil y el Alzheimer aumentan a un ritmo galopante sin que la ciencia encuentre el modo no ya de evitarlas, sino de ralentizarlas. Hay más casos de gente que anda bien y piensa mal que al contrario. No se comprende por qué, cuando se intenta descalificar a alguien, se dice que piensa con los pies. Los pies piensan estupendamente, mucho mejor que la cabeza, y hay toda una industria dedicada a su bienestar que funciona con éxito. A mi cabeza se le olvidan las cosas, pero mis pies saben perfectamente dónde pisar cuando vamos al parque.

Y eso es porque hace 30.000 años ya existía la industria del calzado, mientras que la filosofía es un invento de anteayer y nunca ha llegado a ser una industria. La filosofía es el calzado de la cabeza, pero no está bien vista. Lo que más miedo da a un padre es que su hijo quiera estudiar Filosofía. De hecho, quieren suprimirla. ¿En qué parte de su cuerpo vive usted?
Publicado por carmenlobo @ 12:52
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