Mi?rcoles, 07 de septiembre de 2005

Arturo P?rez-Reverte
El Semanal
26 de junio de 2005



Acabo de leer que un jambo al que han juzgado en Barcelona por un sucio asunto de violaci?n, lesiones y asesinato, me hace el dudoso honor de citar p?rrafos de una novela m?a, entre otras, en una especie de diario que ha escrito en el talego sobre su ?ltima peripecia. Y la peripecia fue que el fulano, aprovechando un permiso carcelario, fue a los juzgados, tirote? a los mozos de escuadra que trasladaban a un colega, y dej? a uno tetrapl?jico y en silla de ruedas. Los dos choros emprendieron la fuga; y al poco, sorprendiendo en un descampado a una pareja de novios, el colega le peg? seis buchantes al novio y acto seguido, sin despeinarse, viol? a la novia. Tal cual. En calentito y sin que le temblara el pulso. Al menos eso afirma el diario de mi lector, que le echa toda la culpa a su consorte. El caso es que, como guinda, uno de los dos fulanos, o los dos, que de eso no estoy muy seguro, tienen el bicho: el sida. As? que el episodio puede inscribirse en toda la mierda de esa Espa?a marginal, cutre, oscura, tan miserable y cruel que se te clava en la boca del est?mago; la Espa?a real que sigue ah? al apagar la tele aunque s?lo salga en la secci?n de sucesos, y de refil?n, cuando historias as? destapan la cloaca. Una Espa?a negra y perra que nada tiene que ver con esa donde se hacen afotos los pol?ticos: la europea, la civilizada, la socialmente correcta hasta echar la mascada, que seg?n Rodr?guez Zapatero y su pe?a ?y hasta hace dos d?as Aznar y la suya? funciona de coj?n de pato. Quiero decir que va bien.

El caso es que, volviendo a mi lector taleguero y a su colega, me gustar?a precisar un par de cosas. M?s que nada por si, al leer ciertas novelas m?as o alguno de estos art?culos, alguien se confunde un poquito. El hecho de que a veces, cuando se me pone, puche el golfaray o les haga homenajes a p?jaros ilustres como a mi paisano el Maca ??Le tir? cuando se iba??; al gran Pepe Muelas, virtuoso de la estafa, que en paz descanse; a mi plas ?ngel Ejarque, rey del trile; a ese querido Juan Rabad?n del que nunca m?s supe ?uno de mis viejos remordimientos? y a otros cuyos nombres no derroto porque siguen en activo, no significa que sea un julandra que no sabe distinguir a un casta legal de un resabiado cabr?n. Tampoco el hecho de que en mis novelas aparezcan personajes que viven en el lado oscuro de la vida y de la calle, gente de mala lengua y peor espada, o fusco, o chaira, significa que me trague las milongas sin masticar. Una cosa es la chusma brava, a mucha honra, y otra la escoria. Una cosa es que la vida te haga caer en el lado malo, y busc?rtela incluso con muescas de palmados en las cachas del baldeo, y otra que seas una alima?a sin escr?pulos ni conciencia. Porque hasta entre los hijos de puta hay clases; o m?s bien ah? es precisamente donde las clases son m?s claras. A dos pol?ticos, a dos especuladores o a dos sinverg?enzas con corbata no los distingue m?s que el color del Bemeuve. Pero entre la gente del bronce, a menudo las diferencias te saltan al careto. No es lo mismo un gitano camello sin conciencia de Las Barranquillas ?me importa un huevo que se reboten los gitanos que no lo son: vayan y miren? o un payo hijo de puta como el Angl?s y sus colegas de Alc?sser, o el murciano basura y miserable que abusaba de beb?s para ponerlos en Internet ?l?stima que se hayan perdido viejas y bonitas tradiciones del maco, y yo me entiendo?, que un fulano a quien la jod?a vida ha puesto en mal sitio y se lo monta como puede, pero sin olvidar que hasta para busc?rsela hay reglas. Que incluso un asesino a sueldo como el capit?n Alatriste, un matarife como Sebasti?n Copons, un ex presidiario como Manolo Jarales Campos, un tipo duro como Santiago Fisterra, una pinche narca cabrona como Teresa Mendoza, tienen sus c?digos. Sus l?mites. Y que sin esos l?mites, ser?an ?ser?amos todos? una pu?etera mierda.

As? que, por si ese fulano de Barcelona o su maldito colega el violeta de gatillo y bragueta f?cil no lo han entendido, se lo explico clarito. Dije alguna vez que todo lector es un amigo, pero ahora lo matizo. Las citas literarias del zumbado de Barcelona demuestran que no todo lector lo es. Cada art?culo que publico en esta p?gina, cada novela que echa a rodar por el mundo, es una botella con mensaje dentro, que uno tira al mar confiando en que llegue a buenas manos. Resulta imposible elegir a los lectores, pero los amigos son otra cosa. A cierta clase de amigos s? que los elijo yo. Y por el mismo precio, tambi?n a ciertos enemigos.




Publicado por carmenlobo @ 21:40  | P?rez-Reverte, Arturo
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Comentarios
Publicado por chelssy
Martes, 13 de septiembre de 2005 | 23:17
SonrisaSonrisaSonrisaOye tu pagina esta presiosa, me encanto, aunque no la vi por un largo tiempo, pero es muy bonita, sigue as?. Suerte con tu p?gina.SonrisaSonrisaSonrisa
Publicado por carmenlobo
Viernes, 16 de septiembre de 2005 | 12:55
Gracias Chelsyy! que bueno que te resulte agradable este lugar de la net!
Recibe mis saludos, Carmen