S?bado, 27 de agosto de 2005

Por Juan Jos? Millas

De Hasib Husain, uno de los terroristas del metro de Londres, dec?a el peri?dico que se trataba de un chico turbulento, d?scolo, cuyas actividades preocupaban a sus padres. Por fortuna (eso cre?an ellos), en los ?ltimos tiempos se hab?a convertido en un chico religioso, lo que rebaj? la tensi?n familiar. Y de Shezad, otro de los autores del atentado, hemos sabido que su familia telefone? a la polic?a el 7-J temiendo que su cuerpo estuviera entre los de las v?ctimas. Ni por un momento se les pas? por la cabeza la posibilidad de que fuera uno de los verdugos.

Si no tenemos ni idea de lo que se cuece en la habitaci?n de al lado, donde duermen nuestros dulces hijos, c?mo pretendemos saber lo que ocurre en el piso de enfrente. Las distintas dimensiones de la realidad conviven, pues, en espacios reducid?simos. Por eso se estorban unas a otras del modo que vemos estos d?as. El caso es que coge usted el ascensor para salir a trabajar y coincide con un se?or educad?simo, un se?or que pertenece evidentemente a su cultura, a su mundo, pero que a lo mejor es un Neandertal. Recuerdo una novela sobre la prehistoria en cuya faja publicitaria dec?a que si pones una chaqueta y una corbata a un Neandertal y lo sueltas en la Quinta Avenida, se confundir?a con uno de nosotros. Esto es lo que ocurri? con Shezad y con Husain, que parec?an dos de los nuestros.

Ya no hay forma de distinguir a los nuestros de los que no. Me escribe una se?ora muy preocupada: la polic?a descubri? hace tres o cuatro semanas a su hijo rompiendo sem?foros y cabinas telef?nicas. Cuando le preguntaron por qu? lo hac?a, dijo que para celebrar el aprobado de la selectividad. Si en vez de haber aprobado la selectividad se hubiera licenciado en medicina, se habr?a dedicado a asesinar ancianitas. Lo curioso es que el chico se va a matricular en Filosof?a y Letras. Esperamos de los fil?sofos que acaben con las convenciones, no con el mobiliario urbano. Est? todo muy confundido. Y lo peor no es que no sepamos nada del adolescente que duerme en el dormitorio de al lado, lo malo es que no sabemos nada de nosotros mismos. ?Por qu? he hecho lo que he hecho?, nos preguntamos cada d?a como si habl?ramos de un extra?o.

Y es verdad, ahora que parec?a que mis instintos se hab?an calmado, que hab?a encontrado una cierta paz en la oraci?n, en los servicios religiosos, en el trato con personas que tienen una idea trascendente de la vida, ahora, resulta que aprueban el matrimonio entre homosexuales y salgo a la calle a vociferar como un loco. ?Pero qu? m?s me da a m? que Pedro y Juan se casen? ?De d?nde me ha salido ese instinto asesino? Me sacaron por casualidad en el peri?dico y tengo un gesto de odio en el que no me reconozco. ?C?mo puedo compatibilizar el amor a Dios con el odio a mis semejantes? Y a m? es f?cil enga?arme porque no tengo estudios, pero qui?n ha enga?ado a esos se?ores con b?culo, licenciados siete veces en Teolog?a. ?Por qu? se les ha metido en la cabeza que a Dios le molesta el C?digo Civil? ?Crees que conoces a la gente, pero luego no es as?, afirmaba un vecino de los terroristas de Londres.

Es verdad, crees que conoces a Blair, por ejemplo, y de repente te das cuenta de que quiz? no sea uno de los tuyos. Lleva corbata, s?, y chaqueta, y ha estudiado una carrera universitaria, o dos, pero un d?a te levantas y lo descubres bombardeando un pa?s. ?Por qu? lo ha hecho ahora que hab?a ganado las elecciones, que hab?a comenzado a asentar la cabeza, ahora que su vida comenzaba a encauzarse? No tenemos ni idea. Podemos, desde luego, aventurar alguna hip?tesis: el petr?leo, la vanidad, la existencia de un conflicto infantil no resuelto. Pero todas ellas nos parecen flojas para justificar una barbaridad que ha provocado ya decenas de miles de muertos. Lo peor no es que no sepamos por qu? lo hizo, sino por qu? se lo permiti? un orden internacional que es nuestro orden internacional.

Quiere decirse que nos metemos en la cama con un orden internacional nada tranquilizador, aunque lleve corbata y chaqueta y vaya a misa todos los domingos. Hace poco, una se?ora telefone? a una emisora de radio y pregunt?, extra?ada, por qu? nadie se daba cuenta de que Bush no era normal. ?Pero si es que no hay m?s que ver c?mo act?a y c?mo habla para darse cuenta de que le ocurre algo raro, muy raro?, dec?a. La se?ora llevaba toda la raz?n, pero quiz? en la habitaci?n que se encontraba al lado de aqu?lla desde la que llamaba hab?a un adolescente, su hijo, buscando en internet una f?rmula qu?mica para construir bombas caseras. As? que lo m?s probable es que hayan soltado al Neandertal de la novela citada m?s arriba. Y as?mbrense: ?saben qui?n era ese hombre prehist?rico? ?ramos nosotros, usted y yo. Qu? mundo.


Publicado por carmenlobo @ 13:57
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