Lunes, 08 de agosto de 2005



Gandhi ten?a una bondad incre?ble. Uno de sus disc?pulos sent?a envidia y quer?a matarlo. El maestro estaba paseando por un camino solitario y desde la cima de una colina, el homicida desliz? una piedra que rod? por la ladera.

Pero la piedra se trab? con un ?rbol y se detuvo antes de dar en el blanco.

Mahatma reconoci? a su agresor pero no dijo nada y no lo cont? a
nadie.

D?as despu?s, se cruzaron los dos hombres y Gandhi lo salud? con
alegr?a y respeto. El hombre le pregunt? muy sorprendido si no estaba enojado con ?l.
Gandhi le respondi? que no.

?Puedes decirme por qu? no le has dicho a nadie y c?mo has hecho para no enojarte conmigo?.

Porque ni t? eres ya el que arroj? la roca, ni yo soy ya el que estaba all? cuando me fue arrojada.

El agresor fue uno de los m?s fervientes defensores del Mahatma
durante toda su vida. Tiempo despu?s cont? a sus amigos esta historia y relat? otra an?cdota que describ?a su temperamento.

Cuando le preguntaban c?mo hac?a para no reaccionar a las agresiones y a las presiones; un d?a reuni? a un grupo de seguidores y los llev? a un cementerio. Les pidi? que gritaran insultos con todas sus fuerzas.
Luego de hacerlo, les dijo que gritaran halagos. En el medio de ese campo los hombres parec?an un grupo de locos.

Luego se sentaron y les dijo que era necesario aprender de los
muertos.
Como ellos hab?a que ser indiferentes a los insultos y tambi?n a los elogios. De esa indiferencia pod?a florecer la bondad.

Publicado por carmenlobo @ 20:13
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