Domingo, 31 de julio de 2005
?ADI?S FANNY!



De Sim?n Bol?var a su prima Fanny. Ella fue su novia cuando ?l ten?a 20 a?os. Esta carta la escribi? El Libertador, en su lecho de enfermo, Santa Marta, Colombia, el 6 de diciembre de 1.830
Falleci? once d?as m?s tarde.

Querida prima:

?Te extra?a que piense en ti al borde del sepulcro? Ha llegado la ?ltima aurora: tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma, por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensue?os de 1.805; por sobre m?, el cielo m?s bello de Am?rica, la m?s hermosa sinfon?a de colores, el m?s grandioso derroche de luz...

T? est?s conmigo, porque todos me abandonan; conmigo en los postreros latidos de la vida, en las ?ltimas fulguraciones de la conciencia. ?Adi?s Fanny!

Esta carta llena de signos vacilantes, la escribe la misma mano que estrech? la tuya en las horas del amor, de la esperanza, de la fe; esta es la letra escritora del decreto de Trujillo y del mensaje al Consejo de Angostura. No la reconoces, ?verdad? Yo tampoco la reconocer?a si la muerte no me se?alara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto sobre un campo de batalla, dando frente al enemigo, te dar?a mi gloria, la gloria que entrev? a tu lado, a los campos de un sol de primavera.

Muero despreciable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores; v?ctima de intenso dolor, presa de infinitas amarguras. Te dejo mis recuerdos, mis tristezas y las l?grimas que no llegaron a verter mis ojos. ?No es digna de tu grandeza tal ofrenda? Estuviste en mi alma en el peligro; conmigo presidiste los consejos de gobierno; tuyos fueron mis triunfos y tuyos mis reveses; tuyos son tambi?n mi ?ltimo pensamiento y mi pena postrimera. En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la g?ndola de Byron por los canales de Venecia, ?en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas t?: porque t? has flotado en mi alma mostrada por n?veas castidades!

A la hora de los grandes desenga?os, a la hora de las ?ntimas congojas, apareces ante mis ojos moribundos con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras, y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas, y en tu voz oigo las dianas inmortales de Jun?n.




Publicado por carmenlobo @ 20:47
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