Mi?rcoles, 20 de julio de 2005
Los monstruos nunca mueren



Si crees que retroceden, si parece
que han olvidado el rastro de tus d?as,
tus lugares sagrados, tus rutinas,
el bosque inabarcable de tus sue?os;
si sonr?es porque ya no recuerdas
la ?ltima noche en que te atormentaron,
ten por seguro que dar?n contigo.

Y entonces pisar?n donde t? ya has pisado,
incendiar?n tu bosque, tendr?s cita
con ellos en su cama, jugar?n con tus cartas,
beber?s de su copa
y so?ar?n por ti castigos impensables.

Los monstruos nunca mueren.
Viajan dentro de ti, regresan siempre.
Son los pasos que escuchas
en el destartalado desv?n de la conciencia,
el ruido del somier de dos que follan
en el cuarto contiguo en que no hay nadie.

Los monstruos son las sombras chinescas que proyecta
un insomne demonio en la pared,
o el salvaje aleteo de un p?jaro invisible
en un cofre cerrado; la llamada
en mitad de la noche, sin respuesta,
y es la respiraci?n del monstruo
la que est? al otro lado, jadeando.
Son el centro de un ojo
que no puede dormir,
porque no tiene p?rpado.

Pasa el tiempo, se pierde,
la memoria se pudre,
desolladero abajo de nosotros.
El amor se consume por obra de su fuego.
Los secretos terminan traicion?ndose,
cede la fiebre, el sol declina,
se nos muere la dicha del que fuimos,
el que somos se muere sin saberlo.
Pero los monstruos no.
Los monstruos nunca mueren.




Publicado por carmenlobo @ 23:29
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