S?bado, 09 de julio de 2005
Por Marcelo Taborda
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Cuando el pasado 5 de mayo conquist? su re-reelecci?n, Tony Blair entr? en la historia como el primer hombre del laborismo brit?nico en conseguir un tercer mandato consecutivo en 105 a?os de historia de esa fuerza. Sin embargo, lo exiguo del triunfo en las urnas mengu? su apoyo parlamentario y en filas de su propio partido le sugirieron un mandato breve y una salida anticipada y decorosa que no dejen servido en bandeja el regreso de los tories al poder.

La baja en el apoyo al primer ministro tuvo directa relaci?n con el descontento de buena parte de su pueblo con la intervenci?n brit?nica en Irak, sobre todo despu?s de que se ventilaran las mentiras con las que se justific? la invasi?n de marzo de 2003.

Sin embargo, los buenos n?meros de la econom?a, la escasa popularidad de su contrincante conservador y los resabios de discurso progresista que a?n es capaz de esgrimir en campa?a le alcanzaron a Blair para lograr su objetivo de mantenerse en el n?mero 10 de Downing Street. La gente pareci? valorar estos aspectos m?s que la admisi?n de tratos aberrantes a prisioneros iraqu?es o la confusa muerte del asesor del Ministerio de Defensa David Kelly. Este experto en armas fue hallado sin vida despu?s de que se divulgaran declaraciones suyas en las que asum?a que el informe de que Irak hab?a comprado uranio en N?ger fue tergiversado para justificar la invasi?n, ante los cientos de miles de ?no a la guerra? que hab?an tronado en las calles londinenses.

Entre los muchos interrogantes sin respuesta que ayer flotaban en medio de un escenario de horror y muerte cab?a preguntarse qu? hubiera ocurrido si las bombas estallaban antes de la votaci?n de mayo. El 11-M y las posteriores mentiras acerca de sus presuntos autores fueron letales para las aspiraciones pol?ticas del Partido Popular de Jos? Mar?a Aznar, que tres d?as despu?s de la masacre de Atocha perdi? por gran margen los comicios.

Pero Blair emul? a George W. Bush (reelegido en noviembre del a?o pasado a pesar de Irak y sus consecuencias) y sali? indemne de las urnas.

El ?hijo? progre de la Thatcher

Claro que a esta altura poco queda de aquel Blair que termin? con 18 a?os de hegemon?a tory en 1997 y se convirti? en el premier brit?nico m?s joven no s?lo por edad sino por su discurso de la Tercera V?a con que presentaba su ?nuevo laborismo?.

Considerado como el espejo brit?nico del estadounidense Bill Clinton, ese Blair que el 6 de mayo pasado cumpli? 52 a?os, sigui? el consejo nada menos que de ?la Dama de Hierro?, Margaret Thatcher, y prioriz? su alianza con Washington a cualquier estrategia en com?n con Europa.

Pero si la sinton?a de Blair y su esposa Cherie con el matrimonio entre Bill y Hillary Clinton parec?a una cuesti?n natural, m?s tiempo tard? en entenderse la indeleble alianza que sell? el premier nacido en Edimburgo con el tejano, quien declar? su guerra al multilateralismo mucho antes que su guerra contra el terrorismo.

No basta con remontarse a sus genes (Tony es hijo de un militante conservador) ni con reparar en que fue su esposa (la verdadera laborista) la que lo llev? a adoptar algunas de las posturas m?s progresistas de su gesti?n para intentar explicar el ?nuevo? perfil del jefe del gobierno de Londres.

Poco ten?an que ver las im?genes del triunfo de mayo del ?97, o las postales parecidas del mismo mes de 2001 con la postura genuflexa del Blair que sell? la triple alianza de las Azores con Bush y Aznar y ensayaba una justificaci?n de la invasi?n a Irak que sobrevendr?a d?as despu?s, aunque hab?a sido elaborada mucho tiempo antes.

Blair era para entonces el m?s fiel aliado de la Casa Blanca y de su estrategia contra el terrorismo y las palabras del primer ministro eran el eco de lo que Bush pregonaba del otro lado del Atl?ntico.

Los paralelismos se acrecentaron cuando la prensa de ambos pa?ses comenz? a desnudar que las supuestas armas de destrucci?n masiva en manos de Saddam Hussein podr?an no aparecer, por la sencilla raz?n de que quiz? nunca estuvieron en sus manos.

Entonces Blair repiti? el latiguillo del mandatario norteamericano acerca de que lo verdaderamente importante es que ?el mundo est? m?s seguro sin Saddam Hussein?.

Tony llegaba ayer triunfante, tras la elecci?n de Londres como sede ol?mpica de 2012, a la cumbre del Grupo de los Ocho en Gleneagles. Pero el terror tan temido y anunciado por sus servicios de seguridad golpe? a su puerta. Es decir, a la de los brit?nicos.

Muchos de ellos le hab?an dado un mandato al premier en multitudinarios conciertos organizados por los irlandeses Bob Geldof y Bono: terminar con la pobreza de ?frica. Blair prometi? hacer lo imposible por ello, con una ret?rica desempolvada de su pasado de ?izquierda?.

Al intentar explicar el porqu? de los ataques terroristas de ayer, el premier los relacion? con la cumbre del G8. No mencion? de entrada al Irak ocupado, que se desangra d?a a d?a entre atentados y ofensivas contrainsurgentes plagadas de ?da?os colaterales?. De eso, mejor no hablar. La lealtad es lo primero.


Publicado por carmenlobo @ 0:10
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