S?bado, 09 de julio de 2005

Juan Gelman

Mientras escrib?a Madame Bovary, Flaubert bailaba para sus amigos vestido de mujer; Sand usaba ropa de hombre p?blicamente. Fueron ?ntimos amigos hasta que la muerte decidi? otra cosa.

Se parec?an casi nada. Gustave Flaubert pas? toda su vida madura en su retiro al fondo de Normand?a. George Sand prefer?a el ruido social. Uno muri? soltero con poca mujer detr?s. La otra practic? el amor con abundancia y sin distinci?n de sexos. Ambos fueron elogiados y criticados con dureza. Edmond de Goncourt anot? en su diario que Flaubert era un provinciano vulgar, lleno de exageraciones, que se autoproclamaba apasionado, pero no daba importancia alguna a las mujeres. Baudelaire calificaba de "letrina" a Sand y es cierto que su ex marido, Casimir Dudevant, argument? para que le otorgaran la Legi?n de Honor porque haberse casado con ella merec?a un reconocimiento p?blico. Pero Heine la consideraba "tan hermosa como la Venus de Milo" y Franz Liszt, "la mujer m?s fuerte (en el sentido b?blico) y la m?s ricamente dotada" del siglo.
Los dos eran escritores famosos y se asemejaban contrariamente en una pr?ctica poco habitual para la ?poca: mientras escrib?a Madame Bovary, Flaubert bailaba para sus amigos vestido de mujer; Sand usaba ropa de hombre p?blicamente. Fueron ?ntimos amigos hasta que la muerte decidi? otra cosa. Ten?an miradas muy diferentes sobre el mundo, pero ninguno de ellos pasaba por alto la estupidez humana. Para Sand, la estupidez era "un estado infantil" y "toda infancia es sagrada"; para Flaubert, era inerte y no merec?a compasi?n. Sand fue socialista, anticlerical y cr?tica de la obligada sumisi?n de la mujer. Flaubert repudi? la Comuna de Par?s, aunque m?s "la ineptitud de la derecha". Y no se enga?aba sobre s? mismo: dio la raz?n al m?dico que lo atend?a cuando lo trat? de "vieja hist?rica". Lleg? a decir: "Si yo fuera una mujer, no me querr?a como amante".
Sand le llevaba 17 a?os a Flaubert, se enamor? brevemente de ?l y le daba consejos maternales: que se casara, que tuviera hijos, que hiciera gimnasia. "Usted ama demasiado la literatura -le escribi?-. Eso acabar? con usted y usted nunca acabar? con la estupidez humana". Cuando un desastre econ?mico agobi? a Flaubert y lo obsesionaba la idea de que se iba a quedar sin la casa donde escrib?a sus libros, Sand le ofreci? comprarla y que viviera all? hasta su muerte. Eso no le imped?a hartarse cada tanto de su "joven amigo: Acabo de cenar con Flaubert -confiesa a su hijo- y su conducta fue m?s extravagante que de costumbre... Lo estimo mucho, pero me da terribles dolores de cabeza".
Sus otras diferencias, las literarias, son expl?citas en la correspondencia que intercambiaron en diciembre de 1875. Los dos sal?an de enfermedades y des?nimos para retornar a la escritura. Sand no oculta su disgusto por la posici?n est?tica de Flaubert. Afirma que ?l, seguramente, est? escribiendo una obra cargada de desolaci?n mientras que ella procura una novela que sea consuelo. El reitera que no permite que sus sentimientos personales invadan sus libros. ?Acaso no los invaden?, responde ella. Y la doctrina del autor ausente -insiste-, m?s que una postura est?tica, ?no encubrir? la falta de verdaderas convicciones? Esa pretendida objetividad -subraya- roza la superficie de la vida y el arte debe ser algo m?s que s?tira y pura cr?tica; le propina que escribe para una elite y que su atenci?n extrema a la forma -lo que Flaubert llam? la b?squeda de "la palabra justa"- desemboca en una carencia de profundidad. La debilidad de La educaci?n sentimental -critica-consiste en que sus personajes no act?an, son mero juguete de los acontecimientos. La respuesta de Flaubert es compacta. Asegura que no le faltan convicciones, pero su importancia y la de ?l mismo nada son comparadas con el trabajo del texto. En su obra, "el autor debe estar como Dios en el universo, presente en todas partes y visible en ninguna". El creador es nada; la obra es todo y las opiniones personales no tienen cabida en ella. El no pertenece a una escuela ni ha creado alguna, ejerce el realismo en tanto v?a a la Belleza. Y no se trata de s?tira o de cr?tica: cree firmemente que "no hay monstruos ni h?roes". Por lo dem?s, piensa que todo dogma es espiritualmente falso, ll?mese Religi?n, Progreso, Catolicismo o Democracia. La Fisiolog?a y la Historia contradicen el juicio de Sand sobre la Igualdad. El ser humano es un compuesto inestable y la Tierra, un planeta decididamente inferior. En cuanto a que la literatura debe proporcionar consuelo, "no puedo cambiar mis ojos", dice Flaubert. Y se despide con un c?lido abrazo a su "querida y adorable y buen maestro". La llamaba "maestro", pero cuando falleci?, ?l supo decir: "Hab?a que conocerla como yo la he conocido para comprobar cu?nta feminidad hab?a en este gran hombre, la inmensa ternura que pose?a este genio". Para la muy sensible poeta Elizabeth Barrett Browning, Sand era "un genio femenino magn?fico, el mayor de cualquier pa?s y en cualquier ?poca".
George Sand era m?s bien corta de estatura y Gustave Flaubert, alt?simo. Cuando lo enterraron, su caj?n no cab?a en la tumba ya excavada y hubo que sepultarlo en diagonal. Con la cabeza para arriba, claro




Tags: Juan Gelman

Publicado por carmenlobo @ 0:04  | Literatura
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios