Mi?rcoles, 06 de julio de 2005

Alejandro Dolina



Los cronistas m?s serios del barrio del Angel Gris coinciden en destacar la propensi?n de sus habitantes hacia los amores imposibles.

As?, mientras los j?venes de otros barrios se enamoran de muchachas groseramente posibles, los hombres de Flores parecen condenados a amar - casi siempre en secreto - a mujeres que no ser?n para ellos.

Y en honor a estas damas es que los Hombres Sensibles hacen lo que hacen.

Algunos emprenden desde chicos el estudio del viol?n, ?nicamente
para aprender a tocar un vals en obsequio de su amada.
No importa que ella no alcance jam?s a o?rlo.
Ese no es el punto.

Otros indagan los secretos de la versificaci?n y se sumergen en el dolor para lograr una poes?a.

Hay quienes se ejercitan en el coraje y cultivan la guapeza.
Y no faltan los que eligen la melancolia o la locura.
Piensan los Hombres Sensibles que siendo mejores merecer?n ser
amados.
Y para la ?tica sentimental de este barrio, los mejores hombres
son artistas, valientes, tristes o locos.
Por eso los muchachos m?s virtuosos de Flores sufren por amor.
Esta realidad ha despertado la atenci?n de todos y la piedad de muchos.
Cada semana, los enamorados de Flores reciben el consejo de sus
amigos sabios de otras barriadas.
- ?Por qu? amar a la Gran Marquesa del Norte, que es en realidad un
duende? ?Por qu? no conformarse con la hija del yesero?
Son voces tentadoras que exponen las ventajas del amor razonable.
A estas exhortaciones, los Hombres Sensibles responden - no sin
acierto - que en el amor no existe el libre albedr?o y que nadie puede decidir de qui?n va a enamorarse.
Sin embargo - ya a riesgo de caer en especulaciones psicol?gicas fuera de tono - cabe reconocer que los muchachos del Angel Gris tienden a aproximarse sentimentalmente a las mujeres que menos les convienen.
Los tratadistas de Villa del Parque y los Refutadores de Leyendas
sostienen que buscar pareja es una tarea enteramente racional y hasta cient?fica.
Vale la pena citar la novela did?ctica "Hoy te amo con la cabeza", del profesor Amadeo Battista.
Esta obra esconde - apenas - la tesis antedicha, entre los rotosos pliegues de su trama.

Parecidos criterios auspicia la esposa de este pensador, la doctora Alba C. de Battista en su libro "Me cas? con un cretino".
Muchos hombres de negocios, comerciaantes e industriales de la
zona han entendido que el amor imposible es cosa nefasta, no s?lo para el que ama, sino tambi?n para el desarrollo de las actividades productivas en general.
Declaran estos l?cidos mercaderes que, por lo com?n, los enamorados sin esperanza son p?simos empleados, m?s atentos al recuerdo de unos ojos pardos que a la correcta realizaci?n de una nota de d?bito.
Tratando de reducir el n?mero de desencuentros amorosos en
beneficio de la felicidad general, los Refutadores de Leyendas con la ayuda de dos contadores de la Sociedad de Fomento de Villa Malcolm, prepararon las Tablas del Amor Infalible, especie de regla de c?lculo seg?n la cual las medidas del cuerpo del hombre, su coeficiente intelectual, su edad,
su educaci?n, fortuna y berretines determinaban de un modo preciso a la mujer m?s conveniente para sus planes amorosos.
Esto es ni m?s ni menos que la refutaci?n de una leyenda o - lo que es peor - su reducci?n a t?rminos cient?ficos. La leyenda es ?sta:
"Hay para cada hombre una mujer, una sola, que re?ne todas las virtudes que ese hombre sue?a. Su belleza est? hecha para deslumbrar a ese hombre.
Su voz ha sido creada para seducirlo. Su inteligencia, para sucitarle y sugerirle ideas amables. Su ternura, para hacerle dulce el diario sufrimiento.
Esa mujer existe y anda por esas calles. Pero el destino ha decidido que nunca jam?s se crucen los caminos de ning?n hombre con la mujer que para ?l fue concebida."
Manuel Mandeb asegura en sus Memorias que cierta tarde crey?
reconocer a lo lejos a la mujer que le correspond?a, conforme a la leyenda.
Inmediatamente se trab? en lucha con el destino y trat? de alcanzar a la muchacha.
Lo consigui? en la esquina de Artigas y Avellaneda.
Luego de interceptarle el paso, procedi? a explicarle la vieja creencia de los Hombres Sensibles, mientras se secaba el sudor y trataba de recobrar el aliento.
Pero la mujer no conoc?a la leyenda, o tal vez la conoc?a y la acataba puntualmente: dio media vuelta y se fue por Artigas hacia el norte.
Y ya que mencionamos a Manuel Mandeb, conviene recordar que su
ilegible prosa se alz? solitaria frente a los tratados racionalistas y a los inventos de los Refutadores de Leyendas.
El pol?grafo de Flores dej? un voluminoso estudio caratulado Registro de amores imposibles en la linea del Sarmiento.
La obra consta de 914 fichas que corresponden a otros tantos casos concretos de amor sin recompensa.
Est? dividida en cuatro c?pitulos:
El primero, subtitulado Nunca le dije nada, es el m?s extenso y
registra episodios protagonizados por enamorados silenciosos.
El segundo, Negativas expone 115 rechazos, sus motivos, sus t?rminos y consecuencias, para no hablar de otros detalles m?s bien superfluos que suelen recargar toda la obra de Manuel Mandeb.
El tercer c?pitulo, Amargo desenga?o, cataloga 126 decepciones,
incluidas cuatro padecidas por el propio autor.
El cuarto y ?ltimo c?pitulo es un inspirado texto rom?ntico que se conoce como Elogio del amor inconcluso.
Veamos este p?rrafo:
"...As? como las personas que mueren en la plenitud nos ahorran el recuerdo de su vejez, los amores interrupidos abruptamente siguen siguen viviendo en nuestro coraz?n no como brasas agonizantes, sino como horrorosas llamas que queman cada noche...
"...No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que
alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desenga?o, al encono
o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre pasi?n."
Pero dejemos ya a Manuel Mandeb y reflexionemos sobre ese delicado asunto.
Es cierto que infinidad de personas decentes viven la m?dica
dicha del amor com?n y corriente.
Pero el amor imposible, aqu?l del cual solamente son capaces los
Hombres Sensibles de Flores, es el ?nico cabalmente maravilloso y digno de admiraci?n.
Ocurre as?: un muchacho se enamora de la Mujer M?s Hermosa.
Desde ese momento, su vida no tiene otro sentido que ese amor.
Sin embargo, el hombre sabe que no tiene chance en esa carrera,
pues las Mujeres M?s Hermosas suelen casarse con otros caballeros, generalmente ricos o buenos mozos o ambas cosas.
Sus buenos amigos le aconsejar?n el olvido, pero este hombre ha
nacido en Flores y no tiene la menor intenci?n de gambetear el dolor.
Y cada d?a deja mansamente que la tristeza le invada los huesos y que ti?a hasta el ?ltimo de sus pensamientos.
A veces, las distracciones y los mundanos asuntos amenazar?n con
hacerle olvidar siquiera por un momento su amor y pesadumbre.
Pero el hombre reaccionar? inmediatamente y se sumergir? otra vez en su propio abismo.
Que nadie se enga?e.
Este hombre que r?e a carcajadas cuando alg?n conocido le refiere el cuento de los supositorios, est? pensando en su amor imposible.

Y la sangre que hincha sus venas es negra y espesa.
Pero, atenci?n.
Este amor que lo hace desgraciado es el que le hace mejor.
El ya ha renunciado a la Mujer M?s Hermosa.
Jam?s padecer? decepciones.
Su pasi?n no envejecer? ni se envilecer?.
Nadie podr? enga?arlo.
Y a fuerza de ba?arse cada d?a en el sufrimiento, habr? aprendido el secreto de la resignaci?n.
Los caballeros exitosos no conocer?n jam?s la verdadera escencia del amor imposible.
Ellos jam?s juegan su vida a una sola baraja.
Con toda prudencia realizan inversiones en uno y otro lugar para compensar con unas las p?rdidas ocasionadas por otras.
Pero el amor imposible no es cosa de prudentes, sino de Quijotes.
S?lo cuatro veces en doce a?os vio Alonso Quijano a Aldonza
Lorenzo.
Jam?s cruzaron palabra.
Pero eso le bast? para vivir en ella y por ella.
Sin esperar recompensa.
Por eso, se?ores, si acaso atesoran ustedes uno de estos metejones
locos, a no arrepentirse.
Sigan so?ando y esperando lo imposible.
Aunque sepamos que nuestras ilusiones no habr?n de cumplirse nunca, sigamos acarici?ndolas.
Lo contrario ser?a - como pensaba Wimpy - confundir una ilusi?n con un pagar?.
Ser? una larga jornada.
Muchas veces tendremos ganas de contar nuestra pena, pero no podremos hacerlo, para no profanarla.
Siempre estaremos solos y tristes, pero no es para tanto.
Despu?s de todo, ya se sabe que los ?nicos para?sos que existen son los para?sos perdidos.
///

Palabras del negro Dolina sacadas de un prog de radio:

"El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo,
que despu?s de todo no es m?s que una paradoja de quinta...
Lo importante es encontrarse con alguien.
Esos ef?meros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen tender; ef?meros porque duran muy poco y hechos quizas de la misma materia de la que est?n hechos los sue?os.
Por ah?, cada tanto, en esa horrenda soledad que es la vida, uno liga un puente.
Un puente que se puede tejer con un cari?o o con un amor; quiere decir que en este mundo donde todas las citas son fallidas, o casi todas las citas son fallidas, en donde casi todo consiste en ir a esquinas donde nadie acude,
en donde casi todos los encuentros fallan.
Mi vida es ir a buscar y no encontrar, y es as?...
Salvo alguna que otra vez, como flechas luminosas en la noche, en que uno va a una esquina y hay alguien, bueno... yo creo que eso merece festejarse y festejarlo con dignidad, y hacer digno ese peque?o puentecito que se ha tendido.

Solo una vez en la vida de un hombre pasa un cent?metro c?bico de
suerte y solo la pescar? el que este todo el tiempo atento.
Nos toca solo un cachito de suerte en la vida y el peor de los
pecados es dejarla pasar.
Hay que estar atento a las se?ales, atento a las citas, que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sue?os que se dan, pero son muy pocos...."


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Publicado por carmenlobo @ 23:50  | Dolina, Alejandro
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