Domingo, 03 de julio de 2005
Blair, el moderno
Juan Francisco Mart?n Seco



Una vez m?s, Blair pretende enga?arnos, tal como hizo con la guerra de Iraq. En Bruselas, ante el Parlamento Europeo, con el prop?sito de eliminar la mala impresi?n que produjo en el ?ltimo Consejo, para borrar su imagen de boicoteador de cualquier acuerdo, apuesta por la uni?n pol?tica: ?Creo en Europa como proyecto pol?tico. Nunca aceptar?a una Europa que fuera ?nicamente mercado?. Miente. Basta seguir escuchando su discurso para darse cuenta de que su concepci?n de la Uni?n Europea nada tiene que ver con la construcci?n de un verdadero Estado, sino que se trata m?s bien de una sarta de frases huecas, llenas de moralina pero sin contenido, todo muy acorde con ese flatus vocis que constituye la tercera v?a. ?Es ?sta una uni?n de valores de solidaridad entre naciones y pueblos, no s?lo un mercado social en el que comerciamos, sino un espacio pol?tico com?n de ciudadanos?.
Blair se ha convertido en el mejor portavoz del neoliberalismo econ?mico y del reaganismo que encarna su amigo Bush; y emplea las mismas falacias que casi todos los conservadores: reformar la pol?tica social, que en realidad significa irla cercenando poco a poco; una pol?tica social moderna, que ?l mismo define como ?no tanta regulaci?n y protecci?n al empleo?, es decir, ir deteriorando progresivamente las conquistas sociales y laborales adquiridas durante m?s de un siglo por los trabajadores europeos. Su pol?tica social consiste en proteger a los empresarios: pol?ticas activas de empleo, eufemismo con el que se pretende encubrir subvenciones, desgravaciones y ayudas a las empresas.

Blair se sirve de las lacras por las que est? pasando Europa ?entre ellas, el paro y el bajo crecimiento? y pretende, como todos los conservadores, hacer responsable de ellas al modelo social europeo. Pero durante muchos a?os ese modelo ha proporcionado a Europa bienestar y prosperidad, y si ahora tiene dificultades, se deben precisamente al hecho de que sus pol?ticos, incluso los socialdem?cratas o laboristas, hayan ido asumiendo los axiomas del neoliberalismo econ?mico y hayan pretendido modificar las estructuras de acuerdo con estos par?metros. Algo s? puede ser cierto, que las coordenadas econ?micas creadas por la nueva doctrina son incompatibles con el Estado social, pero en tal caso lo que debe cambiarse son dichas coordenadas.

Blair, como buen conservador, echa mano del argumento de que es imprescindible adaptarse a las nuevas circunstancias, excusa recurrente en los neoliberales. Intentan hacernos creer que el nuevo contexto ha ca?do del cielo y es inamovible. Nada de eso es cierto. En las condiciones actuales influyen, qu? duda cabe, los adelantos cient?ficos y tecnol?gicos, pero lo determinante son las opciones pol?ticas y econ?micas adoptadas por las grandes potencias. El modelo econ?mico hoy en vigor, de libertad absoluta para el capital y las empresas, en absoluto es el ?nico posible; de hecho, ya fracas? en el pasado. Carece de sentido afirmar que los grandes pa?ses desarrollados que conforman Europa no pueden aplicar otro esquema econ?mico distinto al neoliberal.

No hay nada de nuevo en el discurso de Blair. Su invocaci?n a la ausencia de liderazgo es algo a lo que nos tienen acostumbrados ?ltimamente los neoliberales. Les ha dado por decir que lo que falta en la Europa actual es un liderazgo firme y que los actuales mandatarios no est?n a la altura de las circunstancias. En el fondo, lo que insin?an es que en estos momentos no existen gobernantes que enga?en tan bien a sus sociedades como los de anta?o. No entienden que lo que ocurre es que los europeos se han cansado de conceder cheques en blanco. No es un problema de l?deres, sino de que los ciudadanos ya no est?n dispuestos a que los contin?en embaucando.

Blair se ha cre?do lo de la ausencia de l?deres y se autopropone. Dif?cil va a ser que nos enrede, ya que no confunde ni a su propio pueblo. Si contin?a ganando elecciones es porque la alternativa es a?n peor. A lo que las sociedades europeas est?n comenzando a decir no es precisamente a lo que Blair representa. ?l fue quien dio el golpe de gracia a la Constituci?n europea, forzando que los temas fiscales, laborales y sociales hayan de adoptarse en el futuro por unanimidad, lo que en una Europa constituida por veinticinco pa?ses tan diferentes implica obstaculizar cualquier avance comunitario en la armonizaci?n de esas materias y, mediante el dumping empresarial, obligar al desarme de la econom?a del bienestar en los pa?ses en los que existe e impedir su desarrollo en los que a?n apenas se ha iniciado. A esto es a lo que los ciudadanos dicen no. Dicen no a la modernidad de Blair, tan moderno, tan moderno, que pretende retrotraernos al sigo XIX.


Publicado por carmenlobo @ 23:10
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