Lunes, 27 de junio de 2005


Enrique Portilla F.
Las circunstancias del coraz?n


Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) naci? mientras en los estadios de futbol del barrio de Villa Crespo se agitaban las barras de inmigrantes (?l es hijo de ucranianos). A mediados de siglo, Gelman irrumpe en la literatura con su libro Viol?n y otras cuestiones. Ten?a 26 a?os. Hasta 1993, sumaban 22 sus libros publicados. Su obra ha sido traducida a diez idiomas. Los cuarenta a?os entre su primer libro y el m?s reciente (En abierta oscuridad) son de poes?a y periodismo, de amistades con Alberti, Evtushenko, Neruda. En 1976, la polic?a pol?tica Argentina allana su casa; no lo encuentran, se llevan entonces a su hijo y a su nuera embarazada; ambos desaparecen. Gelman inicia el peregrinar del exilio: Roma, Par?s, Madrid, Managua. Hace siete a?os radica en la ciudad de M?xico; sin embargo, mientras en Sudam?rica sus libros se reeditan con tirajes de diez mil ejemplares, inexplicablemente, aqu? pocos lo conocen.


Se le ha catalogado generacional y estil?sticamente como perteneciente al neovanguardismo argentino de los a?os sesenta. ?Usted est? de acuerdo con ese juicio?

?Mire, en realidad el tema de los juicios y las etiquetas es algo a lo que no le encuentro mucha validez. Pareciera ser una voluntad de clasificaci?n para comodidad de los cr?ticos, pero si se individualizan los elementos y los poetas de eso que se da en llamar la generaci?n de los sesenta, se encontrar?n voces muy diferentes, registros muy dispares.

En el caso de Argentina, lo que se denomin? neovanguardismo hab?a empezado ya en la d?cada de los cuarenta, despu?s de la llamada Generaci?n del '40.

??Con Ra?l Gonz?lez Tu??n y los "martinfierristas"?

?No precisamente, m?s bien con gente que perteneci? al grupo Madi o Nueva Invenci?n, que tambi?n abarc? movimientos en la pintura, la escultura; o los que se embarcaron en la asunci?n del surrealismo pero con elementos muy nacionales. Hubo tambi?n otro movimiento, empujado por Poes?a de Buenos Aires, una revista que dio a conocer voces de poetas extranjeros como Francisco Urondo. Lo que ha dejado todo eso son voces diversas, poetas que s?lo de manera artificiosa pueden ser puestos en un mismo saco.

Toda esa gente convivi? y escribi? en los sesenta, pero c?mo llamar a estas diversas voces. Supongo que todos estos poetas estar?an vinculados a un tema pol?tico, a la llamada "poes?a de compromiso" que tambi?n se mal llam? "poes?a conversacional".

Yo creo que en torno a esto hay una gran cantidad de equivocos; los poetas que le mencion? rara vez escribieron poemas de tema pol?tico. Hay clasificaciones que crean confusi?n.

??Y cu?l es la relaci?n de la poes?acon el boom de la narrativa en los a?os sesenta?

?En Am?rica Latina fue precedido por el boom de la poes?a; antes aparecen grandes voces como las de Neruda y Vallejo, y antes de ambos la de Rub?n Dar?o y el modernismo. Y estoy hablando de dos cumbres, pero como siempre ocurre en todo arte, alrededor de esas cumbres hay otras menos visibles que tambi?n existen. Esto es as?, la poes?a me parece un tejido continuo, pero desde el fondo de los siglos y en ese tejido que ha sido tan fuerte en Latinoam?rica a partir de fines del siglo pasado, y sobre todo en el siglo XX, est?n inscritos muchos nombres.



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El tema no es buscar complejidad, la poes?a no es una cuesti?n de voluntad y aunque habr? quien lo hace, en lo general no es cosa de buscar una expresi?n compleja o simple, ser?a un error. Lo que hay que buscar es lo que uno necesita expresar, la obsesi?n.


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?Muchos cr?ticos han tratado de interpretar la filigrana de su poes?a. Si usted debiera hacerlo, ?qu? dir?a?

?Creo que se escribe porque hay una especie de obsesi?n, y esto en m? se manifiesta incluso f?sicamente. Algo se mueve en el interior y uno no sabe qu? es. Uno trata de saber qu? es, escribiendo.

Ese proceso lo describi? muy bien Pavese, cuando dijo que ante cada p?gina el poeta debe estar virgen, como si nunca hubiera escrito; y a eso, supongo, Mallarm? le llamaba "el horror de la p?gina en blanco". A medida que sucede la escritura, se va encontrando la voz m?s cercana a la obsesi?n, que nunca se funde completamente con ella; la obsesi?n se va agotando y la expresi?n po?tica va ganando en cercan?a a esa obsesi?n. Hay un momento en que se cruzan las dos l?neas y, a partir de ese momento, como dice Pavese, se escriben los poemas m?s felices.

Cuando la obsesi?n se agota o est? a punto de agotarse, es mejor no escribir m?s, porque ah? empieza lo que se llama "la maquinita", en la que, por ejemplo, un gran poeta que admiro mucho, Neruda, incurri? muchas veces: se adquiere una especie de costumbre de expresi?n, en la que se escribe con la expresi?n misma y no con la vivencia que le dio origen; as? se explica la cantidad de "odas elementales", que son como la recreaci?n de una t?cnica conquistada por una vivencia inicial, pero ya separada de ella.

?Usted escribe sin eludir lo complejo, sin miedo a enredarse en la complejidad, ese gran fantasma de los poetas.

?La realidad es compleja, y creo que uno tambi?n lo es. El tema no es buscar complejidad, la poes?a no es una cuesti?n de voluntad y aunque habr? quien lo hace, en lo general no es cosa de buscar una expresi?n compleja o simple, ser?a un error. Lo que hay que buscar es lo que uno necesita expresar, la obsesi?n. Lo complejo es la poes?a misma, en el sentido de que es inaferrable, y la b?squeda de un milagro es lo que empuja a escribir.

??C?mo resuelve Juan Gelman la integraci?n de la t?cnica a su poes?a para expresar su realidad?

?Cada obsesi?n busca su expresi?n, y la lucha es tratar de acercarse lo m?s posible. Hay un punto en el que ya no se puede avanzar ?hablo de lo que me ocurre. La obsesi?n y lo que ella exige expresar, siempre est? mucho m?s all? de lo que se logra expresar, por lo cual uno llega a odiar su propia obra, como dec?a Nietzsche. El lenguaje es siempre insuficiente para la poes?a, por eso se produce esa persecuci?n.

Hay poetas cuya imaginaci?n po?tica nace de su vivencia, est? estrechamente relacionada con ella y hay otros a los que no les ocurre eso; lo se?al? muy bien Eduardo Mil?n al decir que los segundos m?s bien "fantasean".

?Entonces el trazo po?tico "genuino" parte de "lo real"...

?Creo que es la ?nica poes?a posible, y prefiero la imaginaci?n a la fantas?a, son territorios distintos. La imaginaci?n requiere precisi?n y mucho m?s trabajo ?me refiero al trabajo interior?, escucharse a s? mismo en un mundo en donde hay tanto ruido.

??Las figuras semiocultas, las constantes elipsis en sus met?foras son un intento de hacer del lector un c?mplice del acto po?tico?

?Mire, la verdad es que no intento nada, y a veces pienso incluso que le estoy inflingiendo cosas al lector. Cada poema, de quien fuere, tiene la lectura que el lector le da; ya el encuentro entre la lectura y el texto es un enigma que pertenece a cada lector.

En cuanto a lo que usted se?ala como elipsis: el poema no s?lo deber?a decir lo que dice, sino tambi?n decir lo que calla (?y con suerte, de ese modo callar lo que dice!)

Para m?, el poeta m?s alto de la lengua castellana es San Juan de la Cruz, pues justamente su poes?a conlleva ese milagro. ??A qu? se debe su popularidad en Sudam?rica y Europa y su escasa difusi?n en M?xico?

?No pienso que sea un fen?meno que ata?e a mi obra solamente. En Am?rica Latina vivimos una lamentable balcanizaci?n; en Buenos Aires no se conocen poetas espl?ndidos del interior del pa?s y mucho menos del Uruguay, Chile, Per?, M?xico. Y esto ocurre en todos nuestros pa?ses. La globalizaci?n se realiza en determinados andariveles, dejando al margen inmensos espacios de creaci?n, no s?lo po?ticos o de las artes, sino tambi?n educativos, de creaci?n popular, etc?tera...

?Pero usted vive en M?xico desde hace siete a?os, y mientras en Sudam?rica sus libros tienen tirajes de diez mil ejemplares aqu? apenas lo conocen...

?Aqu? en M?xico se edit?, en 1982, Hacia el Sur, y en 1993 la editorial Siglo XXI public? mi primera antolog?a personal, En abierta oscuridad, que ya va en su segunda edici?n. La difusi?n de los libros de poes?a es diferente, pues no est?n sujetos a una temporalidad pol?tica o de otra naturaleza; son como botellas al mar...

?En cuanto a las influencias iniciales, ?jugaron un rol importante autores como Mayakovsky y Pasternak?

?Mis influencias iniciales fueron m?s bien Ra?l Gonz?lez Tu??n y C?sar Vallejo. A Mayakovsky lo le? y lo admir? como poeta; Pasternak, por razones pol?ticas ?era la ?poca de la Guerra Fr?a?, ten?a todo tipo de dificultades en la propia Uni?n Sovi?tica y no era mucho lo que se difund?a afuera, no era muy amplio el acceso a sus textos en castellano.

Yo creo dos cosas sobre las influencias. La primera es que son reales cuando no son superficiales, es decir, lo que Goethe llamaba "las afinidades selectivas". Hay grandes poetas que a uno lo dejan absolutamente fr?o ?por lo menos en mi caso? y hay otros que tal vez no son tan buenos pero te tocan.

Por otro lado, creo que esto de las influencias se produce a veces de manera totalmente inadvertida, por germinaci?n, por contaminaci?n, y por esa raz?n ?como dice Borges? en ocasiones un escritor o un poeta actual iluminan a uno anterior, como si el escritor actual hubiese influido al otro.

Pero la gran influencia que he tenido, en la creaci?n de obsesiones, en empollarlas y hacerlas romper el huevo, es la realidad misma, con todas las caras que tiene.

??Podr?a describir los cambios estil?sticos que se han dado en su poes?a?

?Mire, yo supongo que ha habido cambios estil?sticos en la medida en que cada obsesi?n exige su expresi?n. No creo tener mucha lucidez al respecto. Yo admiro a poetas como Eliot, que han tenido una capacidad de cr?tica notable. No es mi caso. No quiero con esto fingir una inocencia sobre lo que s? de lo que escribo, pero hay muchas cosas que no s?. Lo que s? conozco, es la gran insatisfacci?n que hay entre lo que uno quiso decir y lo que no alcanz? a decir; lo que s? conozco, es la felicidad de cierto momento de la escritura, cuando parece que por fin... pero muy poco m?s.

?Varios autores europeos sostienen que hoy es casi imposible escribir poes?a en el Viejo Continente, que ya no hay inter?s, que escribir?an para 20 o 30 lectores. Y muchos culpan a la producci?n latinoamericana.

?Me produce mucha gracia... En realidad uno piensa que si llega a tener dos o tres lectores es suficiente. Pero creo que lo que dice sobre Europa es cierto. Le voy a comparar dos festivales de poes?a: uno en Par?s, en el que estuve recientemente,donde el p?blico era bastante reducido; en el otro, realizado en Medell?n, Colombia, pasaban miles de personas; el festival se cerraba con un acto po?tico en el que le?an todos los poetas invitados, que pod?an ser 30 o 40, empezaba a las dos de la tarde, en un estadio, y terminaba a las ocho de la noche de un domingo.

La poes?a latinoamericana no tiene la culpa de lo que pasa en Europa. Yo creo que los europeos tendr?an que revisar un poco cr?ticamente lo que les pasa a ellos, qu? fen?menos sociales, de deshumanizaci?n, inciden en eso.

??Se puede reivindicar a?n la poes?a por la poes?a? O, como parafrasea el poeta Mario del Valle, "la poes?a es un arma cargada de pan duro"...

?El tema central de los poemas es la poes?a, por eso la poes?a puede hablar de cualquier cosa, desde la Antig?edad ha hablado de todo y lo va a seguir haciendo, pero aquello de lo que va a hablar es del dominio de cada poeta. Puede haber poetas con sensibilidad pol?tica, pero esa sensibilidad no nace del deseo de hacer pol?tica, sino de un "espacio" humanista, aunque se equivoquen. Ese espacio est? directamente relacionado con su ser poeta.

A Apoles Ledar, que era miembro del Partido Comunista argentino, sus compa?eros le reprocharon, en 1952, que con la Guerra de Corea ?l no escribiera ning?n poema en apoyo al pueblo coreano. ?l contest? algo muy sencillo: "Yo escribo poes?a cuando la circunstancia exterior coincide con la circunstancia del coraz?n."

?En este fin de siglo, ?han variado los enigmas de poes?a y realidad?

?Creo que son los mismos, desde hace muchos siglos.

?Pero en las obsesiones que acosan hoy al poeta, ?predominan las colectivas? Fito Paez habla del "inconsciente colectivo", como Jung.

?Yo en el inconsciente colectivo no tengo depositada mucha confianza. Esas obsesiones dependen de cada quien, no se pueden generalizar. No conozco, en todo caso, a ning?n poeta que viva triunfalmente este fin de siglo, que le parezca bello, hermoso, ni mucho menos. Hablo de los sentimientos y las obsesiones que este fin de siglo produce y veo escepticismo, oscuridad, dolor. En algunos casos hay como una especie de recuperaci?n de la basura en los poemas, como s?mbolo de lo que el mundo est? ofreciendo.





Publicado por carmenlobo @ 23:05  | Cultura
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