Mi?rcoles, 08 de junio de 2005
Alejandro Dolina




Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, caia en el mas hondo desasosiego.
Esta muchacha no sera para mi -pensaba mientras la veia doblar para siempre la esquina.

Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca.
Y ya se sabe que los hombres de corazon sue?an con vivir todas las vidas.
En ocasiones especiales, Allen usurpaba el tranco de las mas buenas mozas para decirles algo.

- Vea: si no me conoce, no podra usted darse el lujo de olvidarme.

Pero casi siempre ocurria lo mismo.
Las pibas de Flores no mostraban el menor interes en olvidar o recordar al poeta.
Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que Allen era un joven de grata y recia figura.
Ademas era muy versado en amorosas cuestiones.
En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa.

Una tarde, envenenado por la fria mirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiracion: sospecho que la indiferencia de las hembras mas notables no era casual.
Adivino una intencion comun en todas ellas.
Y decidio que tenia que existir una conjura , una conspiracion.
El la llamo La Conspiracion de las Mujeres Hermosas.

Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados.
Pero su idea intereso muchisimo a las personas mas reflexivas del barrio de Flores.
El primer fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el cine San Martin pronunciada por el poligrafo Manuel Mandeb.
Su titulo fue "De las mujeres mejor no hay que hablar" vale la pena transcribir algunos parrrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos asistentes.

"...Nadie puede negar el poder diabolico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerza mucho mas irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno no tiene mas remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto. Y esta es una tragica paradoja.

"...Las mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus armas y las utilizan con el unico fin de provocar el sufrimiento de los hombres sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute. Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conducta no puede ser inconsciente. Obedece, sin duda a un plan minuciosamente pensado.

"...Cada vez que me acerco a una se?orita para presentarle mi respeto. no recibo otra cosa que gestos de desagrado, gambetas ampulosas y aun amenazas de escandalo. Ya no se puede ceder el paso a una dama sin que se sospeche que esta por permitido perpetrarse una violacion."

Desde la cuarta fila, un grupo de colegialas le retruco al conferenciante, llamando su atencion acerca del comportamiento de los conductores de camionetas. Opinaban las ni?as que estos profesionales, mas que requerirlas de amores parecian proponerse insultarlas.
Este que escribe opina que la objecion es interesante.
Con toda frecuencia se ven por las calles individuos que lejos de postularse como admiradores de las se?oritas que se les cruzan, proceden a agraviarlas con frases puercas.

Aqui surge un tema polemico.
En que consiste el piropo? Cual es su objeto y escencia?
Algunos sostienen que se trata de un genero artistico:
Un hombre ve a una mujer, se inspira y suelta parrafos. No existe la esperanza de una recompensa, basta con la satisfaccion de haber cumplido con los duendes interiores.

Si este es el criterio corecto, la actitud de los conductores de
camionetas es perfectamente comprensible.
Tal vez quepan reparos de indole academica.
Se puede opinar que es artisticamente superior un madrigal que un manotazo, pero ambas expresiones se encuadran rigurosamente en
la definicion que se ha sugerido anteriormente.
Otra corriente -menos desinteresada- piensa que todo piropo
manifiesta la intencion de comenzar un romance.
Vale decir que se espera de la dama que lo recibe una respuesta alentadora.
Dificil sera -por cierto- que alguien obtenga una sonrisa a cambio de una groseria.
El asunto es apasionante y fue desarrollado por el propio Mandeb, mucho despues, en un libro que se llamo "La objecion de las colegialas", titulo que desperto un equivocado entusiasmo entre los conductores de camionetas.

Pero volvamos a la conferencia.
Manuel Mandeb presento durante su exposicion a un italiano y a un
brasilero, quienes -dificultosamente- expresaron que, en sus paises, los idilios se concertaban en forma rapida entre personas desconocidas y que muchas veces bastaba con leves gestos para entenderse bien.
Curiosamente, el propio conferencista desautorizo a sus invitados.

"...Esta muy bien reclamar la tolerancia de las se?oritas. Pero todo amorio debe presentar una cantidad razonable de escollos. Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo."

La conferencia termino en un tumulto.
Varias conspiradoras asistentes empezaron a quejarse de recibir propuestas indecorosas de los caballeros vecinos.
Probablemente se trataba de conductores de camionetas.
Los Refutadores de Leyendas hicieron oir su voz algunos dias mas
tarde.
En una de sus habituales reuniones manifestaron que no creian en
la posibilidad de la conspiracion.
El argumento de los racionalistas merece consideracion: segun ellos las mujeres hermosas se odian entre si y es inconcebible cualquier tipo de acuerdo.

Declararon tambien que es falso que esta estirpe no haga caso de lso hombres: todos los dias uno ve hermosas muchachas acompa?adas por algun se?or.

Ya en el colmo de la locura, los Hombres Sensibles contestaron que alli estaba el punto: el se?or que acompa?a a las mujeres hermosas es siempre otro y esto provoca aun mas tristeza que cuando uno las ve solas.
No seria extra?o que estas damas y sus acompa?anates no fueran sino incubos y sucubos que recorren el mundo para der dique a las almas sencillas.
Ives Castagnino, el musico de Palermo, razonaba de este modo: si el proposito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos maneras de lograrlo:

1) No viviendo un romance con ellos.
2) Viviendolo.


Segun parece, al musico lo aterrorizaba mucho mas la segunda posibilidad.
Como puede suponerse, las mujeres hermosas consultadas negaron
siempre la existencia de la conjura.
De cualquier modo, hay que reconocer que la encuesta no fue demasiado amplia.
En primer lugar, las se?oritas entrevistadas desconfiaban de los encuestadores y pensaban -con toda razon- que trataban de seducirlas.

Y por otra parte resulta una verdadera ingenuidad que, quienes son capaces de una gesta tan oscura, se presten a revelar el secreto precisamente a sus victimas.

Como suele ocurrir en estos casos, el tema de discusion se bifurco innumerables veces y tomo el rumbo de los tomates.
Hubo quienes pidieron que se aclararan los limites de la hermosura para saber cabalmente quienes eran las mujeres que alcanzaban esa categoria.
La cuestion es ardua, como todo juicio estetico.
Se pueden tener en cuenta -quiza- algunos indicios.
Se dice que si una dama es muy linda, las demas la tendran por tonta.
Pero no puede tomarse este lugar comun como precepto, pues es cosa evidente que existen mujeres que, siendo tontas, son al mismo tiempo feas.

Inclusive hay gente que sostiene haber conocido se?oritas hermosas e inteligentes, lo cual para mi gusto es demasiado.
El asunto se torna todavia mas complejo a causa de la accion de los Agrandadores de Loros, unos caballeros mas bien babosos que con halagos y falsedades consiguen que ciertos bagayos se crean la reina del corso.
Asi, los hombres de corazon llegan a padecer la violencia de verse rechazados por damas que jamas pensaron seducir.
La tarea de los Agrandadores ha ido muy lejos y ha llegado incluso a las tapas de las revistas y avisos de publicidad, donde se proponen a la admiracion de la gente de toda clase de pescados con disfraz de Colombina.

Pero los Hombres Sensibles siempre supieron cuando se hallaban
ante la presencia de una mujer hermosa.
Sentian lo que Mandeb describia como una patada en el corazon.
Y no se equivocaban nunca.
A decir verdad, jamas se alcanzaron a reunir pruebas convincentes
sobre la existencia de la conspiracion.
Pero sus efectos se siguieron padeciendo.
Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo
las esquinas haciendo fuerza para creer que detras de alguna puerta iba a aparecer la mujer que les salvaria la vida.
Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las dilas conjuradas algunas Traidoras Adorables.
Naturalmente toda traicion tiene su precio y muchas veces la exigencia era el amor eterno.
Los Hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel
La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris.
Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces.
Alli estan las mujeres hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con sus miradas de hielo que no estan en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
Alli esta la abominable secta de las Chicas con Novio, poniendonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.
El camino para derrotar a esta moralla es largo y penoso, pero seguirlo es deber de los criollos arremetedores.
No hay mas remedio que quererlas a pesar de todo.
Y mas todavia, tratar de que a uno lo quieran.
Esta segunda labor es especialmente complicada y puede llevar la vida eterna.
Consiste -por ejemplo- en ser bueno, aprender a tocar el piano, convertirse en heroe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los empleos nacionales.

Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado pararse en
la calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte:

-He sufrido mucho nada mas que para saber su nombre.
Seguramente ., la tipa fingira no haber oido, mirara al horizonte y seguira su camino.

Pero sera injusto.



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Publicado por carmenlobo @ 12:09  | Dolina, Alejandro
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Comentarios
Publicado por carmenlobo
Mi?rcoles, 08 de junio de 2005 | 12:15
Quienes me conocen, saben de mi admiracion por este hombre Alejandro Dolina, un personaje propio de Buenos Aires, un reflejo de sus calles, de su geografia interior... Pintor, escritor, periodista, cantor de tangos!