Jueves, 26 de mayo de 2005

De "El jard?n perfumado"
Texto original ?rabe del JEQUE NEFZAWI (T?nez, siglo XIV) en una traducci?n de Sir Richard Burton, 1886




Has de saber, oh visir (?que la bendici?n de Dios sea contigo!), que hay mujeres de diversas clases, algunas dignas de alabanza y otras merecedoras de desprecio.

Para que una mujer resulte atractiva a los hombres ha de poseer una figura agraciada y dotada con carnes abundantes. Su cabello debe ser negro, su frente amplia, sus cejas negras como las de los et?opes y sus ojos grandes y negros con el blanco inmaculado. Sus mejillas formar?n un ?valo perfecto y tendr? una nariz elegante y una boca graciosa. Sus labios ser?n de color bermell?n, como tambi?n su lengua. Tendr? aliento agradable y cuello largo y bien modelado, busto y caderas amplios y senos firmes y que llenen su pecho. Su vientre debe ser bien proporcionado, su ombligo bien marcado y hundido, y su vulva prominente y carnosa desde el pubis hasta las nalgas, aunque con el pasillo estrecho, libre de humedad, c?lido y suave al tacto. Sus muslos y nalgas deben ser duros, su cintura delgada, sus manos y pies notables por su elegancia, sus brazos rollizos y sus hombros fuertes. Cuando a una mujer poseedora de todas estas cualidades se la ve por delante, la visi?n es arrebatadora, y cuando se la ve por detr?s, fatal.

Si se la ve sentada, es una c?pula redonda; yacente, un muelle lecho; de pie, el asta de una bandera. Al caminar, sus partes naturales resaltan bajo sus ropas. Pocas veces habla o r?e, y nunca sin raz?n. Nunca deja la casa, ni siquiera para visitar a los vecinos. Carece de amiga, desconf?a de todos y su ?nico apoyo es su marido. No acepta regalos m?s que de su marido y sus parientes, y cuando ?stos se hallan en la casa, no interfiere en sus ocupaciones. No es traicionera ni tiene defectos que ocultar. Tampoco irrita a nadie.

Si su marido la intima para que desempe?e sus deberes conyugales, se ajusta a sus deseos, e incluso a veces se anticipa. Lo ayuda siempre en sus tareas, es parca en quejas y l?grimas, no r?e al ver a su marido triste o abatido, sino que comparte sus problemas, y lo consuela hasta que aquellos han desaparecido y no descansa hasta verlo contento. No se entrega m?s que a su marido, aunque la abstinencia pueda llevarla al borde de la muerte. Oculta sus partes secretas de la vista, observa la mayor limpieza y esconde de su marido todo aquello que pudiese repugnarle. Se perfuma y limpia sus dientes con corteza de nogal.

Una mujer as? debiera ser apreciada por todos los hombres.



Publicado por carmenlobo @ 23:52
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