lunes, 07 de marzo de 2005
La creatividad de genios y artistas se asocia al riesgo de sufrir enfermedades mentales
02/11/2004 09:51:40


Van Gogh, Marilyn Monroe, Ernest Hemmingway o Kurt Kobain son algunos artistas que optaron por la vía del suicidio.

Bilbao, octubre de 2004. Estos artistas están locos. La frase hecha de la calle adquiere, enmarcada en la celebración del VIII Congreso Nacional de Psiquiatría, un rango científico, al tratarse en la mesa presidida por Jesús de la Gándara Martín, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General Yagüe, de Burgos. Van Gogh, Marilyn Monroe, Ernest Hemmingway o Kurt Kobain entre otros cientos pertenecen a la lúgubre lista de artistas que decidieron suicidarse en su esplendor. Aunque aún se desconoce si existe una mecánica secreta que activa el hecho de que el arte propicie la aparición de la locura, algunas evidencias científicas indican que “los artistas y los genios tienen un riesgo mayor de sufrir enfermedades mentales, sobre todo depresiones y trastornos bipolares. Ciertas investigaciones indican que el 30 por ciento de estas personas sufren depresiones”, indica Jesús de la Gándara.

No se detiene ahí la reflexión. La gravedad de estos trastornos varía en virtud de la actividad artística que se realiza, según se deduce de los estudios impulsados por Félix Post, investigador del Maudsley Hospital de Londres. En ellos se afirman que los poetas son los que tienen un mayor riesgo de sufrir depresión y cometer actos suicidas. Este peligro también es compartido por las personas que se dedican a “varias actividades artísticas al mismo tiempo; fundamentalmente los dramaturgos. Los músicos, por su parte, casi no tienen riesgo de suicidio en comparación con los literatos”, puntualiza De la Gándara.

¿Eliminan la creatividad los tratamientos psiquiátricos? Esa es una cuestión a debate. Post relaciona la herencia de una enfermedad mental y de las capacidades artísticas en un estudio en el que afirma que el 67 por ciento de los escritores tiene antecedentes familiares de creatividad, pero un 75 por ciento también cuenta con antecedentes de enfermedades psiquiátricas. “Parece que hay una clara relación hereditaria. Si un artista tiene un familiar que comparte las mismas inquietudes creativas y además sufre una enfermedad mental, es muy probable que el primero también la sufra”, explica De la Gándara.

La comunidad científica se divide entre quienes piensan que hay que tratar a los genios con enfermedades mentales aunque esto suponga la pérdida de su genialidad, y quienes creen que las actividades creativas tienen un papel terapéutico, de manera que si se administran tratamientos que anulan la capacidad artística empeora el estado del enfermo y se complica su vida emocional. Sin embargo, no es un asunto claro el discernir si las terapias, especialmente las farmacológicas, mejoran o empeoran la capacidad artística. “Se sabe que las enfermedades mentales afectan gravemente a las facultades creativas del individuo. Los tratamientos farmacológicos pueden actuar como agentes liberadores, aunque con frecuencia tienen una función opuesta y favorecen la contención, lo que impide la expresión artística”, asegura el experto, con lo que queda la sombra de la duda

Las nuevas generaciones de antidepresivos y antipsicóticos permiten “mejorar los síntomas y conservar el espíritu creativo de estas personas. El tratamiento con antipsicóticos atípicos, ha demostrado mejorar la patología en muchos casos, sin los efectos secundarios propios de los fármacos convencionales, que deterioran la capacidad creativa. Incluso llegan a mejorar y potenciar la actividad artística”. Hasta la fecha, ningún estudio ha sido capaz de determinar hasta qué punto los psicofármacos afectan a la creatividad artística, y las investigaciones ofrecen resultados dispares. Tampoco existen pruebas de que las terapias con fármacos modifiquen más los aspectos creativos que otros tratamientos como la psicoterapia.

Sí es probable que los psicofármacos atenúen un “rasgo típico de las personas creativas denominado desasosiego mental, que consiste en una inquietud que les impulsa a generar constantemente nuevos proyectos. Cuando este desasosiego desaparece disminuye la creatividad”, apunta el especialista. En definitiva, si Van Gogh o Gauguin hubieran tenido un buen tratamiento, además de ser genios, hubieran sufrido menos y hubieran alcanzado cotas aún mayores de excelencia artística.




Fuente: www.buscasalud.com/boletin/noticias/2004

Publicado por carmenlobo @ 0:04
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