S?bado, 08 de enero de 2005
EL D?A QUE PALM? MOORE
Arturo P?rez-Reverte
El Semanal 9 de enero


Ya saben ustedes que, m?s que nada por fastidiar a ciertos soplapollas, me gusta recordar aqu?, de vez en cuando, fechas de batallas, aniversarios hist?ricos y cosas as?. Cada uno tiene sus querencias, y ese ejercicio reaccionario y fascista de saber de d?nde vienes y lo que hicieron tus abuelos Cebolleta, y evitar, sabi?ndolo, que el aprovechado de turno te lleve otra vez al huerto, me consuela mucho. Y entretiene. Como dicen en Mursia: pasemos muy buenos ratos echando pan a los patos; y cuanto m?s pan echemos, mejores ratos pasemos. Y resulta que, hojeando libros, acabo de darme cuenta de que el pr?ximo fin de semana hay otro aniversario a mano: ciento noventa y seis a?os desde la batalla de La Coru?a. All? lo saben de sobra, porque se conmemora con uniformes de ?poca, conferencias, exposiciones y parada militar, gracias al ayuntamiento local ?Francisco V?zquez es un alcalde sin complejos?, a la Asociaci?n Napole?nica Espa?ola, a los Royal Green Jackets ingleses y a varias instituciones francesas y brit?nicas, que luego, a principios de verano, cuando mejora el tiempo, reconstruyen la batalla con uniformes, cargas de caballer?a, ca?onazos y olor a p?lvora.

Y es que la Historia s?lo est? muerta para los imb?ciles, o para los que gallean de naci?n pero no comparten la palabra: mierdecillas aldeanos que, por defender la memoria propia, niegan y ofenden la de otros. O, peor a?n, la memoria que ellos mismos tienen en com?n con otros; que, adem?s, suele ser casi toda. Por eso me alegra que los coru?eses recuerden aquellos duros d?as invernales de 1809, cuando el cuerpo expedicionario brit?nico, intentando embarcar ayudado por las tropas espa?olas y por la poblaci?n civil, se retiraba ante los ej?rcitos imperiales mandados por el mariscal Soult, y en pleno combate el general ingl?s Moore palm? alcanzado por un disparo de artiller?a. Y all? sigue enterrado el hombre. Una retirada, por cierto, la brit?nica, que como todos los historiadores subrayan ?desde los cl?sicos Toreno y Arteche hasta el contempor?neo Navas con su estupendo an?lisis de la guerra napole?nica en Galicia?, se hizo a la manera tradicional de esos hijos de puta: con la arrogancia y crueldad anglosajonas habituales, saqueando, quemando y violando, sin importarles un carajo que la pobre gente v?ctima de su desorden fuese espa?ola, gallega y aliada.

Pero, ingleses aparte, lo que se conmemora el pr?ximo fin de semana no es s?lo un episodio militar aislado. Rara vez una batalla se limita a eso. La de La Coru?a, tambi?n llamada de Elvi?a, marc? para Galicia el comienzo de algo mucho m?s importante. Los habitantes de aquellos pueblos devastados por unos y otros, la gente harta de que ej?rcitos extranjeros se pasearan por all? ahorcando, arcabuceando, quemando pueblos y rob?ndolo todo, empez? a cabrearse. A echarse al monte. Y as?, las tropas francesas que hab?an expulsado a los ingleses se vieron pronto acosadas por partidas de guerrilleros que poco a poco incrementaron sus acciones y se hicieron numerosos. Imag?nense el cuadro: campesinos, estudiantes, curas con sotana remangada, trabuco y toda la parafernalia, en plan hola caporali?o Dupont, te suena la mi?a cara, ris, ras. A tomar por o saco. S?lo en una noche, el 2 de febrero, doscientos gabachos fueron degollados por campesinos entre La Coru?a y Betanzos. Y as? fue a m?s la cosa, cada uno por su cuenta al principio, hasta formarse un aut?ntico ej?rcito regular, como ocurri? en el resto de la Pen?nsula, en una guerra que cuando todav?a era estudiada en los colegios la llam?bamos guerra de la Independencia ?de la independencia de Espa?a? y en la que participaron juntos y revueltos, aunque a mucho cantama?anas no le guste recordarlo, gallegos, vascos, catalanes, asturianos, andaluces, aragoneses y dem?s. O sea: todo cristo.

En cuanto a La Coru?a, pues eso. Seis meses despu?s de aquella batalla, los mariscales Soult y Ney, con todos sus anfansdelapatr?, abandonaron una Galicia que los ej?rcitos franchutes nunca lograr?an pacificar. Verdes las hab?a segado el Petit Cabr?n. Que luego eso fuera bueno o malo ?el infame Fernando VII, etc?tera?, ya es harina de otro costal. Lo que importa es que el domingo pr?ximo habr? conmemoraci?n all? arriba. Tambi?n lo recordar?n, supongo, cuantos gallegos tienen memoria y aman su tierra, y lo recordaremos el resto de espa?oles que amamos a los gallegos. Y a quien no le guste, que le vayan dando.





Publicado por carmenlobo @ 0:22  | P?rez-Reverte, Arturo
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