Desde Turquía a Centroamérica, los temblores se han sucedido con inusitada cadencia. Terremotos que seguían a un período de pruebas nucleares excepcionalmente activo en algunas zonas de Asia.
¿Qué está ocurriendo? Los terremotos son "corrimientos" de dos estratos de la corteza terrestre, que no tienen necesariamente que ser espontáneos. Pueden ser activados mediante explosiones subterráneas de gran magnitud y puede darse una explosión que afecte a territorios situados a muchos miles de kilómetros de la zona.
Resulta prácticamente imposible prever los terremotos. Algunos datos hacen reflexionar. El 11 y 13 de mayo, la India hizo estallar dos bombas nucleares subterráneas que fueron seguidas por un mínimo de cinco explosiones similares del lado pakistaní unas semanas más tarde, el 30 de mayo en el desierto de Rajastán.
El mismo sábado 30 de mayo, tras la última explosión pakistaní, la tierra ha temblado en Afganistán provocando un verdadero desastre y de 3000 a 5000 muertos. Científicos de la República ex-soviética de Tagikistan han atribuido la catástrofe a las explosiones nucleares pakistanís realizadas en el vecino desierto del Beluchistan. Científicos rusos opinan que, efectivamente, han existido innegables correlaciones de lugar y tiempo entre las explosiones y el terremoto.
¿Se han producido precedentemente casos similares? Gary T. Whiteford, profesor de geografía en la Universidad de New Brunswick Frederickton, de Canadá, presentó un trabajo en la Segunda Conferencia Internacional sobre las Naciones Unidas y la Paz Mundial, en Seattle el 14 de abril de 1999. En este documento se sugería que diversos sismos producidos en los últimos años están conectados a explosiones nucleares. Es posible incluso que las superpotencias hayan alcanzado niveles de sofisticación tecnológica que les permitan desarrollar una "guerra sísmica" capaz de comprometer la seguridad de cualquier nación.
La experimentación nuclear sistemática se inicia en 1951. Entre ese año y 1989 se han experimentado con 1800 bombas nucleares. A partir de 1980 las explosiones nucleares subterráneas han alcanzado un promedio de 50 anuales. Durante ese período los terremotos han aumentado. Es revelador el hecho de que entre 1958 y 1960 se verificaron poquísimas pruebas nucleares y, consiguientemente, el número de terremotos fue considerablemente inferior. Los llamados "killer quake" (temblores asesinos) en 1951 coincidieron con pruebas nucleares. Entre 1951 y 1988 se verificaron 32 terremotos extremadamente destructivos, veinte de estos, se produjeron en un período en el que entre uno y cuatro días antes se había producido alguna prueba nuclear. Doce tuvieron lugar el mismo día de la prueba, tres el día después, dos el tercer día y tres después de cuatro días de los experimentos. En total murieron un millón de personas.
Francia realizó entre 1975 y 1988, 1.112 experimentos nucleares en el atolón de Mururoa, en el Pacífico Sur, es decir, el 20% de todas las pruebas nucleares realizadas en el globo en ese período. Un documento del National Resources Defense Council, confirmaba que se han producido una serie de fracturas en el atolón coralino, una contaminación nuclear, tanto en el atolón como en las aguas circundantes, que durará siglos en desaparecer.
Carmen Lobo una argentina en Paris.
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