jueves, 30 de diciembre de 2004
Política
Roberto Arlt
Buenos Aires 1900-1942



Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a 'acomodarme' mejor. Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no señores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente, deseo contribuir al saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado. ("Discurso que tendría éxito")

***Todos los sinvergüenzas del pasado, el presente y el futuro, tuvieron la mala costumbre de hablar a la gente de su honestidad. Ellos "eran honestos". "Ellos aspiraban a desempeñar una administración honesta". Hablaron tanto de honestidad, que no había pulgada cuadrada en el suelo donde se quisiera escupir que no se escupiera de paso a la honestidad. La palabra honestidad ha estado y está en la boca de cualquier atorrante que se para en el primer guardacantón y exclama que "el país necesita gente honesta". .....En definitiva, sobre el país se ha desatado tal catarata de honestidad, que ya no se encuentra un solo pillo auténtico.
("Enternecimiento")

***Si usted quiere ser diputado, no hable a favor de las remolachas, del petróleo, del trigo, del impuesto a la renta; no hable de fidelidad a la Constitución, al país; no hable de defensa del obrero, del empleado, y del niño. No; si usted quiere ser diputado, exclame por todas partes:
- Soy ladrón, he robado...he robado todo lo que he podido y siempre.-("¿Quiere usted ser diputado?")

***No hay repartición de nuestro gobierno donde no prospere el enfermo profesional, el hombre que trabaja durante dos meses en el año, y el resto se lo pasa en su casa... Y decimos burocrático porque estos enfermos profesionales solo existen en las reparticiones nacionales. Las oficinas particulares ignoran en absoluto la vida de este ente metafísico que no termina de morirse a pesar de todos los pronósticos de los entendidos...("El enfermo profesional")

*** --Hay que buscar y encontrar algo que parezca verdad -me dice el malandrino que es candidato a diputado por un partido-. Hay que buscar y encontrar algo que los deje groguis a todos los giles que en este país creen en la democracia........... Y hoy los giles piden algo más que un plato de lentejas para votar. Decime vos, con qué lo engrupis a ese electorado. Ahí está el problema......... Todo crimen político puede ser cometido siempre que se tenga la astucia de rodearlo de legalidad y chicana jurídica... Más aún, te voy a contar una anécdota: Cierto diputado me decía una vez: "Si votando una guerra en la cual la Argentina se viera mezclada, yo ganara un millón de pesos, votaba esa guerra"...
Aquí lo que hace falta es una concepción política que tenga apariencia de democracia y que no lo sea, que responda a todos los deseos y a ninguno, que esté contra todos y con todos. ("¿Cómo engañar al electorado?")

*** -Sabés que te pasás de cínico...

Mi gran hombre da un puñetazo en la mesa, y luego: -¿Podés decirme vos que tiene que ver la vergüenza, la decencia, la honestidad, el pudor, los buenos sentimientos con la política? ¿Querés explicarme y dejarte de decir macanas? Cuando entrás a una zapatería no es para hacerte un traje sino un par de botines, ¿no?. Bueno, cuando vas a lo de un político no es a comprar decencia, ni honestidad ni ninguna de esas pavadas...Somos francos, vive Dios, yo no pido gollerías. Pido robar, robar honradamente como cualquier hijo de vecino. ¡Es eso pecado?. No....Vamos muertos porque falta una gran mentira con que mover la masa ciudadana. El que la encuentre, créalo, el que encuentre la gran mentira podrá llegar hasta ser Presidente de la República. ("El cínico")

Roberto Arlt

Hijo de un inmigrante prusiano y una italiana, Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos Aires, en el barrio de Flores, el 2 de abril de 1900.
Publicó El juguete rabioso, su primer novela, en 1926. Por entonces comenzaba también a escribir para los diarios Crítica y El mundo. Sus columnas diarias Aguafuertes porteñas, aparecieron de 1928 a 1935 y fueron después recopiladas en el libro del mismo nombre. Se divertía contando de sus amistades con rufianes, falsificadores y pistoleros, de las que saldrían muchos de sus personajes. Las Aguafuertes se convirtieron con el tiempo en uno de los clásicos de la literatura argentina.


Al mismo tiempo de su actividad como escritor, Arlt buscó constantemente hacerse rico como inventor, con singular fracaso. Formó una sociedad, ARNA (por Arlt y Naccaratti) y con el poco dinero que el actor Pascual Naccaratti pudo aportar instaló un pequeño laboratorio químico en Lanús. Llegó incluso a patentar unas medias reforzadas con caucho, que no fueron comercializadas, y al decir de un amigo, "parecen botas de bombero".


En 1935, viajó a España y África enviado por El Mundo, de donde salen sus Aguafuertes Españolas. Pero salvo este viaje y alguna escapada a Chile y Brasil, permaneció en la ciudad de Buenos Aires, tanto en la vida real como en sus novelas, Los siete locos y su continuación, Los lanzallamas.


Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942.


Publicado por carmenlobo @ 19:15
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