miércoles, 29 de diciembre de 2004
Sergio Valdivia


Muchos estudiantes se acercan a mi consulta pidiendo desarrollar más concentración y memoria. No saben cómo resolver la situación que se produce al haber estudiado muchas veces una materia, estar seguros que la dominan, para luego lograr un pobre rendimiento en los exámenes. Mónica me dice: “por más que estudio, no logro acertar a la alternativa correcta en la pregunta que me hacen”.

En un grupo de estudios pido que intenten argumentar sobre un concepto. La mayoría responde con opiniones o definiciones. Pero no dan razones para defender la idea propuesta.

Patricia y Enrique se quieren. Están casados y sienten que no pueden vivir uno sin el otro. Sin embargo, casi cualquier intercambio de ideas termina en una pelea. Aunque hasta ahora siempre ha habido reconciliaciones, temen que esto termine por arruinar su matrimonio.

Muchas veces atiendo consultas y orientaciones sobre situaciones como estas. ¿Qué tienen en común? Respuesta: no han aprendido a escuchar correctamente. Oír no es lo mismo que escuchar, leer no es lo mismo que comprender, mirar no es lo mismo que observar.

Un estudiante piensa que responde en forma correcta, porque lo que está escribiendo o eligiendo corresponde a lo que estudió. En realidad, está bien lo que ha respondido. El único problema es que le preguntaron otra cosa. No dedicó la atención y concentración necesaria para comprender primero lo que se le está pidiendo. Sus pensamientos se mezclaron con sus opiniones, sin detenerse en los hechos objetivos. La pregunta, es un hecho concreto desde el cual hay que partir.

Para llegar a argumentaciones correctas, primero hay que entender la premisa sobre la cual se discute. Para que una relación de pareja sea productiva, ambos deben aprender a escucharse, a esforzarse por entender lo que el otro dice. Hay que evitar suponer o prejuzgar. Antes de suponer una intención en el otro, pregunta si es así como tú lo estás percibiendo.

Una de las causas más frecuentas de las discusiones en el hogar, escuela o lugar de trabajo, tiene su origen en suposiciones y no en hechos. Separa los hechos de las opiniones y con toda seguridad tu vida será más feliz, más productiva, más armoniosa y más fácil. Es una aplicación práctica del amor por el otro.


Publicado por carmenlobo @ 19:34
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