miércoles, 29 de diciembre de 2004
Alguien

Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo un último recorrido por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño le rozó con la mano:

—Decile a ... —susurró el niño— Decile a alguien que yo estoy aquí...


Hermoso relato de Eduardo Galeano


Publicado por carmenlobo @ 19:16  | Eduardo Galeano
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Comentarios
Publicado por Walter_Carrillo
martes, 04 de enero de 2005 | 1:19
El relato es hermoso. Lei a Galeano sobre todo "Las venas abiertas de América Latina" en mi época de estudiante universitario y no había leido un relato como este que nos demuestra la soledad, la esperanza o la desesperanza de un niño