Domingo, 19 de diciembre de 2004
Ni homo, ni hetero, ni metrosexuales
La hora de los asexuales

La ?ltima etiqueta en materia de libido y deseo se refiere a hombres y mujeres que, simple y llanamente, no tienen inter?s alguno por el sexo. Seg?n estimaciones, un 3% de la poblaci?n mundial del que, sorprendentemente, apenas hab?amos o?do hablar. Pero los asexuales est?n comenzando a organizarse y hacerse un sitio en la sociedad: reivindican no ser tratados como enfermos en un mundo donde impera el fervor sexual. Ahora les toca a ellos salir del armario.

Por Lissi S?nchez
El Mundo
13/12/04, 06.17 horas



Se ha demostrado que conforman cerca de un 3% de la poblaci?n mundial ?que en Espa?a ser?a tanto como decir cerca de 1.300.000 personas?, pero casi no hemos o?do hablar de ellos: se trata de una creciente comunidad de hombres y mujeres que, sencillamente, no se sienten atra?dos sexualmente hacia otras personas. Son los llamados asexuales, empe?ados en sentirse normales pese a quienes les tachan de raritos y de enfermos mentales.

En muchos casos, pr?cticamente carecen de impulsos sexuales. Otras veces la sexualidad existe pero no se despierta con el contacto humano. En todo caso, sus p?ginas web afloran en Internet con un fin primordial: necesitan encontrar otras personas como ellos y, con suerte, poder formar una pareja donde las emociones y la comunicaci?n no se canalicen necesariamente en la cama.

?Pero es posible nacer asexual? Los doctores aseguran que Luc?a, una fil?loga de 33 a?os que nunca ha mantenido relaciones ?ntimas, no padece ninguna tara f?sica que le impida sentir deseo. ?La experiencia juega un papel fundamental en el desarrollo saludable de nuestra sexualidad.

Un ambiente represivo o excesivamente promiscuo puede provocar una negaci?n en este terreno?, asegura la psic?loga y educadora sexual Mar?a de Montes. La educaci?n parece definitiva en la trayectoria de Luc?a, que admite estar muy influenciada por la convivencia con su madre, ?divorciada y con tendencia a la promiscuidad: al final, todas sus relaciones se convert?an en una especie de psicodrama por culpa del sexo. Las relaciones ya son suficientemente complejas como para a?adir un nuevo factor de discordia y creo que el placer se puede obtener de muchas otras maneras?.

Pese a que Luc?a descarta el sexo de manera voluntaria, se considera muy alejada de los llamados c?libes, que deciden abstenerse por principios morales o religiosos. En su caso, una de las causas que rigen su conducta es la ausencia total de apetito carnal: ?Mi cuerpo nunca ha reaccionado como deber?a.

He tenido varios novios, que han intentado estimularme hasta la saciedad, pero yo, como si nada. Desde luego que era muy frustrante para ellos, pero lo cierto es que, al final, siempre terminaba dej?ndoles yo. Creo que al no acostarme con ellos tampoco se despierta en m? esa pasi?n o romanticismo habitual en las parejas.

De alguna manera no comparto ese tipo de intensidad emocional, ni tampoco la necesidad de estar todo el d?a pegada a alguien. La verdad, prefiero la variedad; me encanta pasar tiempo con mis amigos y con mi familia. Creo que la asexualidad, en mi caso, me ha convertido en una persona muy generosa: como no estoy enfrascada en mis meollos emocionales, tengo m?s tiempo para ayudar a los dem?s?.

A pesar de todo, reconoce haberse sentido incomprendida durante muchos a?os. ?He sido el bicho raro de la pandilla desde siempre, pero, lo que es la vida, de tanto luchar para vencer mis miedos he terminado destacando por mi seguridad. Tengo muy claro que prefiero vivir sola, que no quiero tener hijos ni pareja, y ya no me importa gritarlo a los cuatro vientos?.

Luc?a desconoc?a la creciente creaci?n de sitios web para gente como ella, en su mayor parte de origen estadounidense. ?Los americanos siempre se preocupan de buscar apoyo para los grupos minoritarios y no me parece mal. Tal vez si en mi adolescencia hubiese o?do hablar de casos parecidos al m?o me habr?a sentido menos confusa. Ahora, creo que no deber?an meternos a todos en un mismo saco; no se trata de crear esc?ndalo ni de oponerse a los valores reinantes?.

Geri Rich Jones, cantante y fundadora de la Sociedad Asexual Americana, se sinti? amparada y feliz al entrar en contacto con otros de su misma condici?n gracias a una de estas p?ginas. ?Siempre me ha desconcertado la excesiva importancia que se le concede al contacto f?sico, as? que al conocer a personas semejantes me sent? muy aliviada. Sin duda es muy importante que alcemos la voz y nos apoyemos entre nosotros: mi primer novio me abandon? por culpa del sexo y me hizo much?simo da?o.

La ?nica vez que lo intentamos sent? much?simo asco y eso no ha variado en absoluto, as? que dudo que se trate de algo temporal. No me atraen los hombres ni las mujeres. Simplemente, nac? asexual, nunca me he acostado con nadie y no creo que vaya a cambiar a estas alturas. Me encantar?a tener hijos pero supongo que tendr? que adoptarlos o hacerme una inseminaci?n artificial?, concluye. Tal vez el pasado y la educaci?n de Geri, nacida en una familia con un padre homosexual, tambi?n sea crucial para entender su condici?n.

Hay quien sostiene que el bombardeo sexual al que nos someten los medios de comunicaci?n ?publicidad, cine, televisi?n...? tambi?n puede ser causa de repugnancia y conductas de este tipo. Philip Hodson, miembro de la Asociaci?n de Psicoterapia Brit?nica, asegura que muchas personas terminan aparcando el deseo porque no se identifican con la imagen que se vende del sexo. ?La televisi?n nos educa de manera muy reduccionista y existe una sobrevaloraci?n de la parte genital o coital.

Se trata de un punto de vista muy instintivo y animal, apenas se baraja la parte afectiva y emocional de las relaciones f?sicas. Es normal que algunas personas terminen por rechazar el sexo, de manera consciente o inconsciente?, explica De Montes. El temor excesivo a las enfermedades de transmisi?n sexual, y muy especialmente al sida, tambi?n puede da?ar notoriamente la vida ?ntima de algunas personas e, incluso, conducir a la asexualidad.

Para la sex?loga Pilar Crist?bal, este nuevo boom no es m?s que una nueva manipulaci?n de los valores en alza. ?No se trata en abosluto de un fen?meno moderno.

Ese 3% asexual siempre ha existido, ya sea por enfermedad, depresi?n o simple rechazo?. Tampoco considera que la omnipresencia del sexo en nuestras sociedades pueda llevar a la supresi?n del deseo: ?Los romanos se rodeaban de s?mbolos f?licos, el Renacimiento estaba poblado de v?rgenes desnudas, y no por ello la gente se tornaba asexual.

Sin embargo, si eliminas el sexo de tu vida de forma voluntaria ese ?rgano acaba por atrofiarse. Ya lo dice el refr?n: si abandonas a la lujuria un mes, ella te abandona tres. El sexo es una necesidad secundaria, podemos vivir sin ?l y nuestro cerebro lo sabe. Sin embargo, la negaci?n del deseo termina por convertirse en un trastorno; no es normal sentir repugnancia por una funci?n biol?gica?, afirma tajante.

Pese a todo, Crist?bal considera que es posible nacer as?: ?Hay gente que viene al mundo con una secreci?n hormonal menor, con una biolog?a menos intensa. En la mayor?a de los casos, es posible obtener una mejor?a con un tratamiento?. Tambi?n existen algunos tipos de anemia que eliminan el deseo: mucha gente convive con una enfermedad sin ser consciente de lo que le sucede a su cuerpo. Tambi?n es frecuente que la depresi?n, el estr?s o cualquier otro exceso de adrenalina (traducida en ira, alegr?a o tristeza extremas) produzca una p?rdida del apetito carnal.

?Normalmente se trata de trastornos temporales, pero tambi?n es muy posible vivir con un desequilibrio f?sico de por vida sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Sea como fuere, lo importante es sentirse a gusto con uno mismo. La asexualidad no es un problema mientras no se perciba como tal, lo importante es c?mo lo percibe la persona y el resto no deber?a empe?arse en juzgar?, asegura la sex?loga.

Habitualmente, los problemas llegan en la relaci?n con los dem?s. ?Es posible la pareja sin sexo? ?Todo es posible mientras se est?n teniendo en cuenta los deseos de ambos; la negociaci?n debe ser primordial. Por supuesto, es m?s sencillo cuando ninguna de las partes siente deseos o ambos comparten una inclinaci?n porque, cuando el rechazo es sistem?tico, lo habitual es sentirse despreciado y pensar que no te quieren. Una comunicaci?n abierta y sincera se vuelve fundamental?, afirma, por su parte, la educadora sexual Mar?a de Montes.

El testimonio de la americana Terri Barret, casada en terceras nupcias y madre de una ni?a, encarna una esperanza para muchos de los asexuales que pueden hablar con ella a trav?s de la Red. ?He pasado a?os manteniendo relaciones ?ntimas por el mero hecho de complacer a mi pareja y eso me hac?a infeliz. Recuerdo que durante el embarazo y el posparto me sent?a aliviada porque ten?a una excusa perfecta para no hacer el amor.

Por fin he encontrado a alguien que est? dispuesto a aceptarme como soy, que no me exige algo que no puedo darle y, aunque comprendo que puede resultar injusto para ?l, tenemos una vida afectiva muy rica basada en el amor y el respeto. Dormimos juntos y nos encanta abrazarnos. Estoy segura de que existen muchas parejas como nosotros que se averg?enzan de admitirlo?, apunta. Con independencia de cu?l sea la tendencia, los sex?logos desaconsejan el sacrificio por cualquiera de las partes: ?La masturbaci?n puede ayudar mucho, a solas o en pareja: no es bueno aguantarse las ganas pero tampoco hay que forzar al compa?ero?, aconseja Crist?bal.

La creciente expectativa y presi?n cultural por estar a la altura puede considerarse como otra de las causas que influyen notoriamente en la naturalidad de las relaciones f?sicas y el apetito sexual. ?Ya no se trata de lo permitido versus lo prohibido, sino de lo normal contra lo anormal?, reflexiona el franc?s Jean Claude Guillebaud en su ensayo Tiran?a del placer.

Un 42% de los espa?oles admite mantener relaciones de dos a cuatro veces por semana, el 4% mantiene como m?nimo un contacto al d?a y casi un 8%, de cinco a seis veces por semana: el sexo ha perdido su car?cter privado para convertirse en una competici?n donde las comparaciones se vuelven inevitables. ?La intimidad f?sica se asemeja a un examen de deseos cuantificado por estad?sticas cuando deber?a ser un derecho humano a un placer m?nimo, vital y m?vil. No se trata de exigir el orgasmo ol?mpico?, concluye Guillebaud.

Tal vez esta exigencia extrema tambi?n sea responsable de una nueva hornada de hombres dispuestos a pasar del asunto. Pese a sentir los impulsos considerados como normales, existe una creciente generaci?n de hombres solteros que, a la hora de la verdad, prefiere no complicarse la vida.

?Hasta hace poco cre?amos que el hombre siempre estaba dispuesto y que la excusa del dolor de cabeza era algo exclusivo de las mujeres, pero la situaci?n ha cambiado. La liberalizaci?n de los roles sexuales permite a la mujer mostrarse m?s promiscua, pero tambi?n implica que el hombre es libre de rechazar el sexo. Por fin admiten que no les apetece siempre ni con cualquiera, lo cual debe verse como algo muy positivo?, explica De Montes.

Pilar Crist?bal tambi?n aporta algo en este terreno. Considera que el orgasmo femenino se ha vuelto tan protagonista que ?a los hombres se les pasa el arroz de tanto aguantar: as? es que es mucho m?s gratificante jugar un partido de tenis. A las mujeres les cuesta mucho pedir lo que de verdad quieren, pero, sin embargo, no sienten pudor a la hora de quejarse?. No en vano, un estudio de la marca de preservativos Durex ha concluido que la mayor?a de los hombres espa?oles, concretamente un 90%, se concentra m?s en la satisfacci?n de su pareja que en la suya propia. Algo que es una evidente muestra de buena voluntad, pero que no resulta precisamente muy placentero.

Adem?s, a pesar de que ambos sexos buscan el compromiso por igual, a menudo los hombres se sienten presionados ante el cambio de roles de g?nero, lo que irremediablemente afecta en su conducta sexual: ?Se les exige atenci?n, cari?o y masculinidad por un lado, pero, por el otro, la mujer quiere ser libre y manejarse a su antojo.

Son muchas contradicciones y la consecuencia es que un amigo resulta m?s c?modo que una novia?, a?ade la sex?loga. Emilio Ruiz, un empresario de 33 a?os que acaba de alquilar una casa para mudarse con sus dos mejores colegas encaja de lleno en este nuevo perfil. Afirma que prefiere quedarse en casa tomando una cerveza antes que salir de caza por la noche. ?Por un lado, las mujeres son unas bordes y piden demasiadas explicaciones.

Por el otro, estamos tan rodeados de im?genes de t?as buenas que, al final, las que ves por la calle no te gustan. Adem?s, el f?cil acceso a la pornograf?a te facilita el quedarte satisfecho: basta con encender el ordenador?, admite. ?Por supuesto que quiero enamorarme pero el sexo, tal y como se plantea ahora, me da mucha pereza?.

Pese a que la encuesta Durex demuestra que la poblaci?n comprendida entre los 25 y los 34 a?os es, con diferencia, la m?s activa sexualmente, tambi?n se ha comprobado que los solteros apenas cumplen con una dosis a la semana. Parad?jicamente, las relaciones estables tampoco son garant?a de asiduidad: la rutina puede llegar a adormecer la libido de manera asombrosa.

?Sin duda existe un conflicto entre las necesidades afectivas, que nos llevan a vivir en pareja, y las sexuales: no hay nada tan excitante como seducir a alguien por primera vez?, confiesa Clementina Rubio, dise?adora gr?fica de 29 a?os. ?Al principio, mi chico y yo lo hac?amos varias veces al d?a; pasado un a?o, los encuentros se volvieron semanales y, ?ltimamente, lo hacemos una vez al mes. Prefiero pensar que es algo normal y no un problema o una se?al de que lo nuestro no funciona?.

El estr?s se considera otro de los factores externos que m?s entorpecen la vida sexual en pareja. ?No tengo tiempo ni ganas de pensar en el sexo, la verdad. Llego a casa agotada todos los d?as y lo ?ltimo que me apetece es que me pongan la mano encima. Me aburre tener que satisfacerle por la noche, cuando estoy pensando en otra cosa o demasiado cansada para excitarme. Aunque, todo hay que decirlo, cuando estoy de buen humor y relajada, me encanta?, explica la vendedora Genoveva Mu?iz, casada desde hace cinco a?os.

?La abstenci?n, la falta de libido, nace de la saturaci?n, y es muy normal atravesar etapas en que tu pareja no te apetece. El deseo sexual no es una constante, hay que dejarse fluir y no darle tant?sima importancia. Todos somos asexuales por momentos y todas las conductas deber?an aceptarse como naturales: nos hemos empe?ado en compararnos con lo que se supone que es sano o normal, y es en ese momento cuando surgen los problemas o el bloqueo?, concluye Mar?a de Montes.

Publicado por carmenlobo @ 19:09
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