Domingo, 19 de diciembre de 2004
No es verdad que los hombres amen la libertad:Jos? Antonio Marina
Nuria Azancot
17/12/2003


Sabio y burl?n, inquietante y acogedor al tiempo, Jos? Antonio Marina es un racionalista po?tico que lleva a?os demostrando que no basta con razonar, que hay que crear. Y lo hace resueltamente, como vive, cuida su jard?n o da clases a sus alumnos. ?l mismo explica, m?s socarr?n que sincero, que su sino ?es escribir sobre cosas que desconozco?, y que por eso ha escrito de ?tica sin ser fil?sofo, de econom?a sin ser economista, de Dios sin ser te?logo... Y de historia. Su ?ltimo libro, Los sue?os de la raz?n (Anagrama), estudia en primera persona ese ?tiempo terrible? que fue la Revoluci?n Francesa, en el que se definieron conceptos como naci?n, derechos humanos y dignidad. Es, pues, ?un libro de filosof?a con metodolog?a hist?rica? que se lee como una novela apasionante. Pero hoy Marina no habla s?lo del pasado. Tambi?n del futuro, de la guerra de Iraq o del problema vasco.


Quiz? su secreto sea que sigue viviendo en el asombro, y que su curiosidad no se detiene ante nada. Es la misma curiosidad que le permiti? abandonar la c?tedra para dedicarse a estudiar, a cuidar su jard?n, a investigar su teor?a de la inteligencia y a crear una berza. Volvi? a las clases y jam?s ha dejado de estudiar ?para escribir?. Eso s?, lo de que escribe de ?tica sin ser fil?sofo o de Dios sin ser te?logo es una boutade ?un poco burlona hacia m? mismo. Pero re?rse de uno mismo es una gran sabidur?a y una gran terapia?.
Todo est? relacionado. Su ?ltimo libro, Los sue?os de la raz?n, tiene mucho que ver con su Teor?a de la inteligencia creadora, libro que le convenci? ?de que crear es nuestra gran esperanza. Soy un optimista de la creaci?n?. Tambi?n con La lucha por la dignidad, que ?me descubri? la historia como el campo definitivo de la experiencia. El viejo Dilthey dijo que al hombre no se le conoce por instrospecci?n, sino por la Historia, que es el despliegue de su intimidad. Estoy de acuerdo?.
A caballo, pues, entre la filosof?a y la historia, Los sue?os de la raz?n es ?lo m?s cerca que voy a estar de una novela, al menos por ahora?. Para empezar, recupera Marina en ella a un viejo conocido de sus lectores, Don Nepomuceno Carlos de C?rdenas, un ilustrado cubano, amante de las luces y cultivador de ca?a de az?car, que en 1816 evoca su Revoluci?n Francesa, la que vivi? y medit? como testigo directo de los trabajos de la Asamblea Nacional y de la Convenci?n; de los bailes, salones, teatros y caf?s; de los debates de filosof?a, de historia, de pol?tica y de econom?a con los intelectuales de su tiempo y con los ciudadanos que hicieron, a veces con sangre, la historia en las calles.
Un tiempo fascinante y aterrador: ?La Revoluci?n Francesa fue un per?odo de gran intensidad, en el que se alumbraron los conceptos pol?ticos del mundo moderno. Una ?poca reflexiva. Sus protagonistas analizaban cuidadosamente lo que hac?an y lo que suced?a. Ten?an la seguridad de que estaban aprendiendo. Como me interesaba estudiar la experiencia pol?tica, me pareci? un per?odo inigualable?, subraya el fil?sofo.

Seducci?n y verdad


? Al principio explica que su libro, como filosof?a aspira a la verdad, como historia aspira a la exactitud y como narraci?n, a la seducci?n... ?cree que lo ha conseguido?
? Creo que las tesis de este libro son verdaderas, y la exposici?n hist?rica exacta. Pero no puedo asegurar que sea una obra seductora. Para saberlo hay que verla desde el exterior, cosa que me es imposible. Mi mayor problema ha sido conseguir que la dimensi?n narrativa no se comiera la dimensi?n conceptual.
Porque de un ensayo novelado se trata. Por cierto, Don Nepomuceno, a su regreso de Francia crea en sus plantaciones un espacio ut?pico, El Progreso, en el que vuelca sus conocimientos econ?micos y filos?ficos para procurar la mayor felicidad posible a sus antiguos esclavos.... Es un creador econ?mico dentro del marco de la creaci?n ?tica... ?Al menos ?destaca Marina? tiene una idea clara de la felicidad. La define como la satisfacci?n armoniosa de nuestro af?n de bienestar y de nuestro af?n de grandeza. De las dos cosas. Queremos disfrutar. Nepomuceno es una interesante mezcla de inteligencia racional y pr?ctica.. Es una buena combinaci?n.?

El fracaso de la inteligencia


??Qu? le ha prestado Jos? Antonio Marina al personaje? ?Lamenta acaso, como Nepomuceno y como Benjamin Franklin, el no haber nacido dentro de dos o tres siglos?
? Me gustar?a ser como ?l: un racionalista po?tico, un ilustrado. Estoy satisfecho con el tiempo que me ha tocado vivir. No ha sido tan terrible como el de mis padres, y he tenido la suerte de vivir en un pa?s desarrollado. El presente est? lleno de posibilidades, maravillosas y terribles. Se trata de elegir bien.
? Seg?n La Fayette, para que los pueblos amen la libertad, basta con que la conozcan, y para que sean libres basta con que quieran serlo. ?La historia no nos demuestra lo contrario, que ese impulso a veces supone nuevas esclavitudes?
? La Fayette fue un poco ingenuo. No es verdad que los hombres amen la libertad. Muchos la temen y se buscan cualquier tipo de sumisi?n que los proteja.
La clave, una vez m?s, es la educaci?n, pero los revolucionarios fracasaron en su intento de cambiar el mundo mediante la educaci?n, porque ?intentaron imponer una educaci?n desde arriba, por la fuerza. El Terror era en el fondo un recurso pedag?gico. Fue una tragedia que triunfara Robespierre y no Condocet, que defend?a un proyecto educativo desde abajo, desde el individuo?.
? Dice usted que ninguna definici?n aceptable del ser humano puede darse en presente, ?c?mo ser? el hombre de este siglo XXI, que comienza con guerras como la de Iraq y un continente depauperado y enfermo como ?frica?
?Vivimos tiempos de decisi?n. El proyecto de la Humanidad consiste en pasar de ser animales listos a ser animales dignos. Si fracasamos, por un encanallamiento de la inteligencia, nos convertiremos en animales crueles. La crueldad es el gran fracaso de la inteligencia. Espero que el siglo XXI contemple el triunfo de la inteligencia.
Eso quiz? dependa de la clase pol?tica. Recuerda en el libro Marina una frase de Mirabeau, ?se me puede comprar, pero yo no me vendo?. ?Ha mejorado algo la clase pol?tica en estos dos siglos?
? La clase pol?tica en los ?ltimos decenios ha perdido grandeza. Y de paso ha perdido fiablilidad. Lo importante de un pol?tico no es mandar, sino dirigir la construcci?n de un mundo m?s habitable. Me parece imprescindible recuperar la dignidad del trabajo pol?tico. No me parece bueno que la gente (mis alumnos, por ejemplo) pasen de la pol?tica. La participaci?n en ONGs no sustituye la participaci?n pol?tica. Mirabeau fue un personaje fascinante, de un colosal talento pol?tico y jur?dico, pero de moralidad escasa. Robespierre, el incorruptible, el puro, era de moralidad intachable, pero de poco talento pol?tico. Lo ideal ser?a unir la decencia de ?ste, con el talento de aqu?l.

Optimistas imprescindibles


Escribe que vivimos una ?poca pesimista, porque todos nos sentimos escaldados por la historia, que el pesimismo tiene prestigio intelectual y que reconocerse optimista es un s?ntoma de debilidad mental, a pesar de lo cual se confiesa optimista... ?S?. ?confirma? Vivimos gracias a los optimistas. Cada una de las ventajas sociales o jur?dicas o pol?ticas de las que disfrutamos fueron defendidas en su origen por alg?n optimista que iba en contra del sentido com?n de su ?poca. Creo, adem?s, y as? lo hemos intentado demostrar la profesora de la V?lgoma y yo en La lucha por la dignidad, que ha habido un progreso ?tico de la humanidad. No hay que pedir menos globalizaci?n sino m?s globalizaci?n. Hasta ahora ha sido s?lo financiera y tecnol?gica. Hay que globalizar tambi?n los sistemas de protecci?n, la democracia, los derechos humanos. Entonces, ser? la soluci?n, no el problema?.
? S?, pero ?c?mo se puede pasar ?ticamente desde el mundo natural al mundo regido por normas ?ticas? ?Tenemos ya los instrumentos que nos permitir?an acceder a ?l?
? En esto, la tesis del libro es muy contundente. Lo que la inteligencia humana considera universalmente deseable y justo acabar? imponiendose, contra viento y marea. Ese progreso de la humanidad ser?, por supuesto, detenido por obst?culos que parecer?n insalvables, pero que las sociedades acabar?n salvando. La Revoluci?n francesa es ejemplo de esta rotura de diques y de obst?culos. Lo que debemos hacer es apresurar la consecuci?n de los fines de la Humanidad, porque hasta ese momento, la historia ser? el libro de cuentas de un matadero que siempre ha sido.En La lucha por la dignidad enunciamos una ley del progreso ?tico de la humanidad, que sigo considerando v?lida. Cuando una sociedad se libera de la miseria extrema, la ignorancia, el miedo, el dogmatismo, y el odio al vecino, se encamina hacia un marco de vida universalmente deseable, que incluye el reconocimiento de los derechos individuales, el rechazo de discriminaciones no justificadas, la democracia, las seguridades jur?dicas, la raz?n como m?todo para resolver problemas, y las pol?ticas de ayuda. ?ste es el mundo en que queremos vivir. Y si erradicamos los obst?culos, avanzaremos hacia ?l.
Ahora, acabado el libro, ya piensa en el siguiente. No sabe a?n si Don Nepomuceno escribir? sobre Napole?n, aunque se pregunta si el genio de la administaci?n y la guerra que caus? tanto dolor era inteligente. O tal vez vuelva Marina a reflexionar sobre la ciencia, pues le ?gustar?a volver a retomar los estudios de neurolog?a y tal vez escribir un libro sobre El yo ocurrente, sobre c?mo se nos ocurren las cosas?.

No hay guerras justas


? La guerra de Iraq ?demuestra que ?tica y pol?tica son compatibles?
? No. Bush ha aceptado una l?gica del mundo selv?tico, en el que el pez grande se come al d?bil. Eso es verdadero en ese mundo. Pero estamos deseando vivir a otro nivel, el nivel ?tico, donde esa afirmaci?n deja de ser verdadera. Una cosa es terminar un problema y otra, solucionarlo. Solucionar un problema es terminarlo dejando a salvo los valores indispensables para la sociedad. La fuerza termina los problemas pero no los resuelve. La ?tica es la gran solucionadora.
Quiz? por eso no me resisto a hacerle alguna de las preguntas que usted mismo plantea en el libro: ?Es l?cita la guerra preventiva?, ?la guerra sucia?, ?es l?cito entrar en una guerra para derrocar a un tirano o para defender los derechos humanos?
?La guerra preventiva no es l?cita. Las democracias la hemos rechazado dentro de nuestras naciones. No se puede hacer una lucha preventiva contra la criminalidad. Eso lo hacen las dictaduras. Hay guerras necesarias, pero no por ello son justas. No hay guerra justa porque en todas se violan los derechos de los inocentes. Es l?cito, como vieron los te?logos juristas espa?oles del siglo de oro, matar al tirano. Pero matar a inocentes para derrocar al tirano es otra cuesti?n. Con motivo de las guerras en la ex Yugoslavia, se debati? mucho en la ONU el derecho de injerencia. Creo que la ONU tendr? que admitirlo, lo que significa decir que los derechos humanos est?n por encima del derecho de soberan?a. Pero la aplicaci?n de la guerra en defensa de los derechos humanos habr? de hacerse con enorme cautela.
? ?C?mo se puede solucionar el ?rdago que ha planteado Ibarretxe? Porque usted en el libro se pregunta qui?n debe definir la pertenencia al pueblo vasco: ?los vascos de raza?, ?los que quieran la independencia?, ?qui?n decide el criterio a seguir para seleccionar a los vascos-vascos de los vascos a secas?
? Creo que es un problema sin soluci?n en este momento. Cuando la ONU defendi? que los pueblos tienen derecho a la autodeterminaci?n, se refer?a a las colonias de los pa?ses occidentales. No necesitaban dictar ning?n criterio para distinguirlos, as? que no sabemos lo que define a un pueblo. Todos los pueblos se han ido configurando por una serie de casualidades hist?ricas. Son entidades convencionales. Lo importante es saber que quienes tienen derechos fundamentales son los individuos, no las entidades superiores, como el Estado, los pueblos, las culturas, los partidos, las iglesias. Son una agrupaci?n de individuos. Por ello, todos los derechos nacionales son estrictamente convencionales y utilitarios. Sacralizarlos es un disparate. En el libro se defiende una idea de naci?n como divisi?n administrativa, funcional y sentimental de la Humanidad. Esto es bonito y util. Ir m?s all? es peligroso.


Publicado por carmenlobo @ 12:43
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios