Jueves, 16 de diciembre de 2004
La educaci?n del deseo
ENRIQUE ROJAS
Psiquiatra



Educar es convertir a alguien en persona. Introducir en la realidad con amor y conocimiento. La educaci?n es la base para edificar una trayectoria personal adecuada. Etimol?gicamente significa acompa?ar y extraer.

Educar es cautivar con argumentos positivos, entusiasmar con los valores, seducir con lo excelente. Eso significa comunicar conocimientos y promover actitudes, en una palabra, informaci?n y formaci?n. Educar no es ense?arle a alguien matem?ticas, literatura, arte o contabilidad, sino prepararlo para que viva su biograf?a de la mejor manera posible. Reglas de urbanidad y convivencia, h?bitos positivos para no ser sujeto masa, an?nimo e impersonal.

La educaci?n es la estructura del edificio personal, la cultura es la decoraci?n. La primera ense?a a nadar para no verse arrastrado por las mareas de todo tipo que amenazan al ser humano, la segunda ense?a a vivir. La cultura es la est?tica de la inteligencia. Hablamos ya de un nivel superior, que empuja a caminar hacia unos objetivos verdaderamente dignos. Por eso la cultura es libertad. Espesor del conocimiento vivido, lo que queda despu?s de olvidar lo aprendido.

Educaci?n y cultura forman un entramado en donde se dan influencias reciprocas, con fronteras difusas y linderos mal definidos. De ah?, que a la hora de ocuparnos del deseo, hagamos estas matizaciones. El deseo es la tendencia del pensamiento y de la conducta que proporciona alegr?a o que terminar?a con alg?n tipo de sufrimiento. Apetecer algo que se ve y que depende de sensaciones exteriores, mecanismos que se disparan de forma mas o menos inmediata y que empujan en esa direcci?n. Hay ejemplos clarificadores: los instintos o las tendencias b?sicas, como el hambre, la sed, la sexualidad, etc. Apetito, inclinaci?n, que impulsa a la acci?n.

Descartes defini? el deseo como ?la agitaci?n del alma causada por los esp?ritus que la disponen a las cosas que ella se representa como convenientes?. Es algo caracter?stico del vivir hacia delante del ser humano, nos proyectamos al futuro, que es la dimensi?n mas viva de nuestra existencia. El deseo es apetito, anhelo, ansia, apetencia, tener como objeto algo que vemos ? imaginamos y que tira de uno en esa direcci?n.

Cicer?n introdujo la doctrina de las pasiones fundamentales en dos apartados: los bienes presentes (la alegr?a) y futuros (el deseo); y los males presentes (la tristeza) y futuros (el temor, hoy hablar?amos aqu? de la ansiedad).

Por otra parte, hay deseos que dependen de uno mismo y otros que est?n mas relacionados con las circunstancias. Si cada uno de nosotros somos un haz de deseos, ya que son tantas las cosas hacia las que corremos, es importante poner en claro cu?les son las que de verdad interesan y posponer las otras. La persona superior, la que es l?der, no debe dejarse llevar por las pasiones, sino que las domina y gobierna. La administraci?n inteligente del deseo es propio de los que tienen una visi?n larga y panor?mica de la realidad. Levantan la mirada y ven mas all? de lo que aparece delante de sus ojos, miran por sobreelevaci?n.

Hay otra palabra pr?xima que conviene precisar su significado. Me refiero al t?rmino querer, que en el lenguaje coloquial se suelen confundir. Querer es verse motivado a hacer algo que nos hace mejores, que nos eleva hacia planos superiores y que brota de vivencias mas profundas. Aqu? entra de lleno la voluntad, esa pieza clave que nos hace capaces de renunciar a lo inmediato por lo lejano, capacidad para aplazar la recompensa pr?xima, buscando bienes de mas calado. Voluntad es elegir. Y elegir es anunciar y renunciar: me quedo con esto y dejo de lado aquello otro. Comportamiento mas lejano, que apuesta por aquello que tardar? en llegar, pero cuya posesi?n ser? mas honda y enriquecer? nuestra condici?n. Esto complica las cosas, porque requiere un mayor grado de madurez. Querer es determinaci?n. Y por eso necesita del apoyo de un voluntad firme, templada en la lucha y el esfuerzo.

En la practica desear y querer aparecen mezclados. Pero en la teor?a es bueno distinguirlos, para saber qu? terreno estamos pisando. Es necesario un cierto ejercicio de submarinismo para delimitar la geograf?a marina de uno y otro. Mirada cartesiana sobre la realidad tumultuosa que nos asedia, al estar inmersos en una sociedad de consumo que trata de vendernos un producto detr?s de otro, cre?ndonos necesidades que realmente no tenemos. Vertiginosa sucesi?n de im?genes que despiertan intereses contradictorios en una sociedad tan permisiva y pendular.

Lo dir? de un modo mas tajante. El desear y el querer buscan la felicidad. Aunque los vericuetos son distintos y los medios ofrecen recortes y matices rescatados de esfuerzos continuados. La felicidad es un resultado, la consecuencia de lo que hemos ido haciendo con nuestra vida. Pero siguiendo este curso de ideas, la felicidad es un sentimiento de equilibrio entre lo que hemos querido y los que hemos conseguido, entre los objetivos y los resultados, entre los sue?os juveniles y las metas conquistadas.

Los antiguos divid?an la vida en dos zonas: ocio y negocio. La primera consiste en ocuparse de saborear la existencia, de lo humano y sus derroteros. La segunda est? llena de esfuerzo por alcanzar un cierto nivel de vida, un bienestar, a trav?s de un trabajo profesional concreto. Tambi?n la felicidad busca aqu? un territorio intermedio entre ambos. Hay en esa traves?a toda una ingenier?a de la conducta, que es menester que cada uno sepa c?mo irla dise?ando.

Es mas f?cil desear, que querer. Desear es mas superficial e inmediato.

Querer es mas profundo y lejano. Aquel va al corto plazo, con mirada corta. ?ste va al largo plazo, con una visi?n alargada, extensa, espigada, que se sit?a en los aleda?os del futuro.

?Qu? es lo que hace que apuntemos hacia esa direcci?n, qu? es lo que arrastra? El sentirnos motivados por aquello que nos interesa. La motivaci?n es la representaci?n anticipada de la meta, que conduce a la acci?n. A trav?s de ella nos vemos llevados a realizar algo valioso que hemos elegido.

El problema est? en la siguiente pregunta: ?c?mo fomentar la voluntad para buscar lo que uno quiere, cuando hay otros muchos deseos que nos sacan del camino emprendido y nos distraen y nos alejan y nos sacan del sendero que conduce a la meta?, ?c?mo no cansarse cuando el objetivo, que es bueno y valioso, est? lejos y tarda en llegar y es costoso de entrada? Yo dar?a la siguiente respuesta: teniendo claro lo que uno quiere, concretando al m?ximo su contenido y evitando la dispersi?n; y a continuaci?n, sabiendo hacer atractiva la exigencia. Mirando siempre fijamente al horizonte de las ilusiones del provenir. Poniendo una mirada inteligente, sublimando esfuerzos, no d?ndose uno por vencido cuando las cosas van mal o aparece el cansancio y las dificultades, creci?ndose uno ante los problemas con una fortaleza que se va haciendo rocosa. Ese es el m?todo.

Los esfuerzos y las renuncias de ahora, tendr?n su recompensa. S?lo el que sabe esperar, es capaz de utilizar la voluntad sin recoger frutos inmediatos. La vida feliz aspira a desarrollar de forma equilibrada el proyecto personal, cuyo envoltorio es la ilusi?n y cuyo contenido est? habitado de amor, trabajo y cultura.

El hombre actual est? cada vez m?s perdido. Nunca hab?a tenido tanta informaci?n sobre tantos temas y a la vez, nunca hab?a flotado sin asidero como en los tiempos que corren. Veo mucha gente sin hacer pie en lo fundamental. Y es que los modelos de identidad que nos presentan los grandes medios de comunicaci?n social son cada vez mas pobres, menos s?lidos. La televisi?n fabrica personajes famosos sin fondo. No perdamos de vista la diferencia entre la fama y el prestigio (entre ser conocido y tener consistencia).

La educaci?n es ante todo educaci?n de los deseos. Querer es la mejor manera de descifrar la realidad, pirotecnia de prop?sitos concretos, que al ser pocos aterrizan en objetivos claros, que nos seducen con su carisma si est?n bien delimitados.

El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Si utiliza la voluntad, lo ir? consiguiendo, porque su sombra es largu?sima y sus frutos sabrosos.




Publicado por carmenlobo @ 0:33
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