Martes, 14 de diciembre de 2004
De ?Pan Triste? a ?Junior?

Apuntes acerca de la Violencia
Lic. Gabriela Cichesi



Es copia fiel del Trabajo presentado en las III Jornadas Pre-Congreso Provincial de Psicolog?a 2005, el 29 y 30 de Octubre del 2004, en el Colegio de Psic?logos de la Pcia de Buenos Aires- Distrito XV.



La sorpresa, la angustia, el desconcierto y el horror ante el episodio que protagoniz? un adolescente, invadi? no s?lo la comunidad de Carmen de Patagones sino a la sociedad toda.

Tenemos escasa memoria: la onda expansiva de la violencia ya hab?a estallado all? por el a?o 2000 en Rafael Calzada.

Al muchacho de ese momento, al ?chico asesino?, no lo llamaban ? Junior ? como sino ?Pan Triste?. Curiosa coincidencia la de ambos, no s?lo en los dolorosos hechos sino en la de no tener para los otros un nombre propio.

?Me van a respetar?. La frase de Javier (17 a?os) estall? en la Escuela Media 9 de Rafael Calzada. Despu?s todo fue descontrol, el muchacho sac? la pistola calibre 22 y empez? a tirar contra los compa?eros. Mat? a uno e hiri? a otro. Desgarbado, retra?do, Javier era el centro de burlas de sus compa?eros. Las cargadas fueron, seg?n los dichos el detonante del crimen.

?Todos van a morir?, una frase de cuatro palabras, simple pero premonitoria, escribi? Rafael un a?o atr?s, con tiza blanca en el negro pizarr?n de su aula. Tan negro como las ropas que eligi? el fat?dico martes 28 de septiembre para concurrir a la escuela. Ropas entre las que guardaba el arma de su padre.

Callado y estudioso, seg?n dicen era burlado por esto y el d?a anterior hab?a tenido una discusi?n con uno de sus compa?eros, uno de los que mat?. En su pupitre, como un epitafio, quedaron grabadas tres frases: ? La mentira es la base de la felicidad?, ? Si alguien conoce el sentido de la vida, escr?balo aqu?.....? y la ?ltima: ? Lo mejor que podemos hacer los seres humanos es suicidarnos?.



Hasta aqu? las cr?nicas, a partir de aqu? me permito hacer algunas reflexiones.



En nuestra sociedad se evidencia una marcada y creciente dificultad con el tema de la violencia, expresada entre otras cosas en problemas de comunicaci?n, sumadas a una tendencia de valorizar y fomentar las conductas individualistas y hedonistas, dando como resultado la ruptura del sentido solidario, a naturalizar la violencia desde los medios masivos de comunicaci?n y a nuestra inclinaci?n adversarial frente a las diferencias con los otros.

Porque se es gordo/a, porque se es algo desgarbado/a, porque se es timido/a, porque es callado/a, porque se es negro/a, porque se es ?traga?, porque se es pobre, cualquier diferencia con el supuesto patr?n establecido puede ser motivo de burla o humillaci?n. Nuestra sociedad es discriminadora y la discriminaci?n es una de las m?ltiples formas de la violencia.

? Podr?a pensarse que lo sucedido en Rafael Calzada y en Carmen de Patagones es producto de la discriminaci?n sufrida, de este tipo de violencia solapada?

Tal vez.

?Podr?a considerarse, tal como lo difunden los medios de comunicaci?n que estamos frente a un segundo Bowling for Columbine, argumentando que es un efecto indeseado de la importaci?n de modelos for?neos, consecuencia de la globalizaci?n?

Tal vez.

O quiz?s arg?ir que es responsabilidad de las familias que dejaron un arma al alcance de un jovencito, o que no supieron detectar las se?ales que daban cuenta de su desequilibrio emocional

Tal vez.

Leyendo algunos comentarios sobre la tragedia de Patagones, me encontr? con la referencia a dos psicoanalistas. ?Todo homicidio es un parricidio?, sostiene Pierre Legendre, y ?Todo asesinato es un atentado a la ley y la ley es uno de los nombres del padre?, seg?n Rolando Karothy.

Cierto es que en la historia de Junior, el nombre del padre aparece en formas que por el momento solo pueden considerarse curiosas pero no definitorias, Junior como se lo conoce, se llama Rafael igual que su padre, pero as? no se lo ?nombra?, tom? el arma de su padre que es la ?reglamentaria?, y ?oh particularidad! Fue detenido en dependencias de la Prefectura, fuerza a la que su padre pertenece.

? Podr?a este tremendo episodio ser entendido como un intento del hijo de ser protagonista de algo? ?Tratando de salir del lugar al que estaba condenado, un lugar de ?no ser? excepto hijo o joven seg?n la traducci?n del anglicismo ?Junior??

Tal vez, hipotetizar esto ser?an improvisaciones que no sabr?a si se acercan a las razones irracionales para que alguien salga a matar a sus compa?eros.

Por otra parte y tomando otro factor, de los m?ltiples factores de posible an?lisis en la irrupci?n de la violencia, no podemos dejar de lado la escuela.

Somos testigos de c?mo la escuela, la escuela del estado, p?blica, obligatoria y gratuita, es atravesada por la violencia y es tambi?n generadora de violencia.

En ambos casos han sido escuelas del Estado, y somos testigos tambi?n de que no cuentan con profesionales de la Salud que puedan prevenir, detectar, orientar a la Comunidad Educativa ( docentes, padres, alumnos), no s?lo acerca de estos terribles incidentes sino acerca de muchos otros, que sin ser de tal magnitud se naturalizan como peque?as violencias cotidianas.

De este modo, por falta de pol?ticas de educaci?n y de pol?ticas en salud escolar, el Estado est? ausente.

A prop?sito de la ausencia del Estado, en uno de los cap?tulos de Dolor Pa?s, sostiene Silvia Bleichman:

? Hay en la infancia un sentimiento de desvalimiento que da lugar a la mas profunda de las angustias: se trata de la sensaci?n de ?des-auxilio?, de ?des-ayuda?, de sentir que el otro del cual dependen los cuidados b?sicos no responde al llamado, deja al ?ser? sometido no solo al terror sino tambi?n a la desolaci?n profunda de no ser o?do. A tal punto es as? que puede devenir ?marasmo?, un dejarse morir por desesperanza, por abandono de toda perspectiva de reencuentro con el objeto de auxilio.

Puedo coincidir con ella en que de eso se trata, de la desaparici?n de las funciones m?nimas, pero agregar?a de los ADULTOS, ll?mense Sociedad, Estado, Escuela, Padres, para cuidar, escuchar, proveer, orientar, auxiliar a nuestros ni?os y j?venes.

Dice Francoise Dolto en La causa de los adolescentes: ..... ?les aguarda un gran trayecto antes de entrar en la vida adulta, de asumir responsabilidades de ciudadano y participar de alguna manera en participar del futuro de su sociedad?.

Y sigue: ?Para llegar hasta la otra orilla ( la de los adultos) tendr?n que sufrir cierto n?mero de pruebas, franquear obst?culos, resolver crisis originadas en su interioridad o en las presiones del medio. Seg?n su propia sensibilidad, su fragilidad o su nueva fuerza, se encontrar?n con m?s o menos dificultades para salvar este paso?.

?Con qu? los espera nuestra sociedad, con qu? acompa?an los adultos este cenagoso tr?nsito?

Retorno a Silvia Bleichman en el cap?tulo La dif?cil tarea de ser Joven, del libro ya mencionado:

?En los 90, el abandono del Estado de sus responsabilidades educativas fue acompa?ado de la patologizaci?n de los procesos de aprendizaje, la medicaci?n a mansalva y la transformaci?n de la infancia en un estadio definido por el adiestramiento para la vida productiva m?s all? de toda socializaci?n y al margen de toda formaci?n: ingl?s, computaci?n, portugu?s ?mientras el Mercosur exista-, para quienes a?n puedan aspirar a una vida con una inserci?n laboral. Limpieza de vidrios de autos en los sem?foros, apertura y cierres de puertas de taxis, mendicidad organizada,, para aquellos que se insertan en los nuevos modos de trabajo bajo los cuales la marginalidad encuentra una salida para la auto subsistencia?.

Entre la exigencia de agenda completa para los ?mas afortunados? y la marginalidad, el pegamento y el hambre para los excluidos, me pregunto:

? son los j?venes violentos o somos los adultos los que los sometemos a pr?cticas violentas? Porque, seg?n entiendo, son adultos los que fabrican y venden las armas, los que declaran las guerras, los que comercializan drogas. Son adultos los que les exigen el m?ximo rendimiento en aras de ?un futuro asegurado?, por supuesto de acuerdo a sus propios criterios. Son los adultos los que les ense?an a trav?s de sus conductas a discriminar, a humillar, a corromper y en el caso de los m?s pobres, son los adultos los que por elecci?n o ignorancia y resignaci?n, seg?n el caso, han sostenido y sostienen modelos econ?micos que los somete al hambre, la desnutrici?n, el analfabetismo, la exclusi?n y a la falta de futuro.

Son adultos los que a trav?s de los medios masivos de comunicaci?n y peleando por un punto de rating ( porque la televisi?n es un negocio), transmiten escenas de violencia, estimulan la pr?ctica sexual como un bien de consumo, incitan a la ingesta de alcohol, y m?s a?n, sabi?ndolos fr?giles y manejables, los mantienen como mercado cautivo para el consumo de cualquier tipo, llev?ndolos lentamente a la banalidad y a la destrucci?n de un pensamiento critico.

Me pregunto nuevamente: ?no es esta una de las m?s solapadas formas de violencia?

Los que trabajamos con ni?os y adolescentes entendemos que los padres y sus funciones son relevantes en la posibilidad de condicionar patolog?as en sus hijos, y ?ste es un punto en el que todos podemos estar de acuerdo.

?Podr?a pensarse entonces que las problem?ticas de nuestros adolescentes de hoy est?n condicionadas a una sociedad patologizante?

Tal vez.

Y, ?qu? podr?a decir de Javier (Pan Triste), y Rafael (Junior)? ?Cu?l de los factores que he tratado de analizar puede haber disparado en sus cabezas la idea y en sus manos el arma homicida?

Tal vez la combinaci?n de varios de ellos.

Lo que s? podemos llegar a hipotetizar es que seguramente uno y otro el ?des-auxilio?, la ?des-ayuda?, e intentaron salir de ese lugar al que estaban condenados, y que si lo hicieron es porque hab?a un arma que estaba a su alcance, es porque no confiaban en que los adultos que ten?an a mano (padres, maestros) pod?an ayudarlos o escucharlos, es porque no existi? un dispositivo grupal (sus amigos) capaz de percibir su sufrimiento y de neutralizar ese estallido.

Pero ese intento de salida al que recurrieron es un intento fallido, ya que s?lo sirvi? para condenarlos y as? estigmatizarlos como ?los chicos asesinos?, como ?los pibes peligrosos?, aportando buenos argumentos al imaginario social para reclamar leyes m?s severas, represi?n, mano dura y baja de la edad de imputabilidad. O en el mejor de los casos considerarlos ?locos?, psiquiatrizarlos, y ya sabemos como nuestra escucha a los locos, o mejor dicho, sabemos como los enmudece.

Seguramente esta serie de reflexiones no aporta mayor claridad a este caso tan extremo y mucho me4nos pretende acercar conclusiones.

S?, es cierto que Rafael mat?, que estamos ante la tragedia de tres jovencitos muertos y de tres familias que han perdido a sus hijos, pero no es menos cierto que hay un chico que tambi?n se ha condenado de por vida, al menos si no ante la justicia, ante s? mismo y sus semejantes, y hay tambi?n una familia que duela por la vida de un hijo que repentinamente se torn? extra?o, ajeno.

De este modo, entiendo que como profesionales de la salud debemos desentra?ar y desbaratar el discurso dominante que habla de la violencia adolescente o de la violencia en la escuela, porque Javier (Pan Triste) y Rafael (Junior) son culpables, pero hay numerosos responsables.

Para terminar quiero narrarles una historia que me cont? por estos d?as, y justamente hablando de estos casos, una amiga mendocina.

Rosa y Juan eran un matrimonio con un hijo, Jos?. Juan trabajaba todo el d?a para sostener a su familia. Sal?a muy temprano por la ma?ana, mucho antes que Jos? despertara. Volv?a muy tarde, hambriento y fatigado, y se encontraba con su ni?o ya dormido.

Esta situaci?n preocupaba a Rosa y Juan. El ni?o reclamaba por su pap? y el padre deseaba estar y jugar con su hijo. Pero....... no pod?a dejar ninguno de sus conchabos.

En una de esas charlas por fin se les ocurri? una idea. Cada noche, cuando volviera de su trabajo Juan ir?a como lo hac?a todas las noches junto a la cama de su hijo, pero a partir de ese momento no s?lo lo mirar?a y le dar?a un beso en la frente sino que har?a un ?nudo? en la punta de la s?bana, para dar cuenta as? de su presencia.

As? lo hizo; entonces cada ma?ana Jos? despertaba y lo primero que hac?a era tantear su s?bana buscando el nudo. Para su alegr?a all? estaba d?a tras d?a la marca de la presencia de su padre.

Pienso: nudo, marca, amarre, anclaje, red.


Publicado por carmenlobo @ 11:12
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